viernes, 30 de mayo de 2014

El vicepresidente argentino, Amado Boudou, imputado en un caso de corrupción

BUENOS AIRES.- La Justicia argentina ha citado hoy a declarar al vicepresidente, Amado Boudou, en el marco de una causa de corrupción en la que se le investiga por presuntas negociaciones incompatibles con la función pública y enriquecimiento ilícito, han informado fuentes judiciales. 

Boudou deberá concurrir en calidad de imputado ante el tribunal que encabeza el juez federal Ariel Lijo, encargado del denominado caso Ciccone, el próximo 15 de julio, según el Centro de Información Judicial.
La causa investiga la supuesta compra irregular de la imprenta de papel moneda Ciccone Calcográfica por parte de un empresario cercano al vicepresidente. Se trata de la primera vez que un vicepresidente del Gobierno en ejercicio es llamado a declarar como imputado ante los tribunales en Argentina.
Por su parte, el jefe de Gabinete del Ejecutivo de Cristina Fernández, Jorge Capitanich, ha dicho hoy que "el vicepresidente de la nación siempre ha manifestado su voluntad de cumplir todas las instancias judiciales ante cualquier eventual convocatoria de un juez de la República, por lo tanto, está a disposición de la Justicia como siempre", durante su rueda de prensa diaria.
Respaldo del Gobierno
El Gobierno de Fernández ha mantenido en un discreto segundo plano al vicepresidente desde que se conoció su presunta implicación en la causa, pero le ha reiterado su respaldo en numerosas ocasiones y en los actos oficiales del pasado 25 de mayo, día de la Fiesta Nacional, tuvo reservado un asiento de primera fila, justo detrás de Fernández.
Boudou ya se había presentado para declarar ante el tribunal de forma voluntaria el pasado febrero, después de que el fiscal solicitara al juez que le llamase a comparecer.
En julio de 2010, un juzgado del fuero comercial declaró la quiebra de Ciccone a petición del Fisco argentino por deudas impositivas, pero la Justicia levantó la declaración tres meses después, a solicitud de la propia empresa, tras haber negociado un plan de pagos.
En el proceso, el Ministerio de Economía, cartera ocupada entonces por Amado Boudou (2009-2011), habría intervenido ante el Fisco a favor de la empresa.
Tras el levantamiento de la quiebra, la compañía quedó en manos de The Old Fund, presidida por Alejandro Vandenbroele, quien es señalado como "testaferro" de Boudou, aunque el vínculo fue negado por el vicepresidente.
Amado Boudou dejó la cartera de Economía tras las elecciones de 2011 para ocupar la Vicepresidencia, pero las denuncias por su presunta implicación en escándalos de corrupción eclipsaron su carrera política.

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