viernes, 20 de marzo de 2015

Terremoto en Andorra y pánico en Cataluña / Ramón Vilaró *

Todo parecía ir por el mejor camino en el Principat d´Andorra. El antaño considerado paraíso fiscal había salido de la lista negra de la OCDE. Francia y España habían firmados convenios de doble imposición, abriendo la vía a implantación de empresas de ambos países en el Principado. La temporada de esquí anunciaba nuevos récord de ingresos.

Y el primer mi­nis­tro, Toni Martí, había re­no­vado su man­dato, tras las elec­ciones ge­ne­ra­les, pre­pa­rando un acuerdo de aso­cia­ción con la Unión Europea, en el marco de los pe­queños Estados eu­ro­peos, no miem­bros de la UE.

Pero, de re­pente, llegó el cas­tañazo desde los Estados Unidos, al de­clarar la Banca Privada de Andorra (BPA) como en­tidad blan­quea­dora de ca­pi­tales ma­fio­sos. Y, con ello, cundió el pá­nico por el im­pacto sobre la imagen del pe­queño país de los Pirineos. Un pá­nico que se trans­formó en tem­blor para miles de de­po­si­tantes ca­ta­lanes que, tra­di­cio­nal­mente, tienen cuen­tas, de­cla­ra­dos, o no, en Andorra.

¿Por qué ha lle­gado ahora? Tal es el prin­cipal in­te­rro­gante de un es­cán­dalo que, de re­bote se lleva por de­lante a su su­cursal en España, el Banco de Madrid, de­jando tam­bién mal­pa­radas a las au­to­ri­dades ban­ca­rias es­pañolas que, se su­pone, de­bían haber ejer­cido mayor con­trol.

El inicio de las in­ves­ti­ga­ciones por parte del con­tro­lador ban­cario es­ta­dou­ni­dense, el FinCEN, la di­vi­sión de crí­menes fi­nan­cieros del Tesoro de EE.UU., surge a raíz de las re­ve­la­ciones po­li­ciales es­paño­las. Primero por el caso de la mafia rusa, con el caso Andrei Petrov, re­si­dente en Lloret de Mar, por el que está impu­tado el ex al­calde y dipu­tado de CiU, Xavier Crespo, y el ex re­gidor de Urbanismo, Josep Valls, por la ope­ra­ción Clotilde.

Después, por la trama de la mafia china, des­ve­lada por la Fiscalía Anticorrupción que in­ves­tiga la trama de blan­queo de ca­pi­tales del caso su­pues­ta­mente li­de­rada por el chino Gao Ping, en el caso de­no­mi­nado Emperador.

Otro ele­mento im­por­tante fueron las cuentas en el Banco de Madrid, su­cursal del BPA de la fa­milia del ex pre­si­dente de la Generalitat, Jordi Pujol. Cuentas pro­ce­dentes de una he­rencia pa­terna, según tes­ti­fi­caron siempre el ma­tri­monio Pujol y cinco de sus hi­jos, ante la Comisión de Investigación del Parlament de Catalunya, y de la que con­tinúa una causa ju­di­cial abierta. En su mo­mento las au­to­ri­dades an­do­rranas se ne­garon en fa­ci­litar in­for­ma­ción.

¿Lo man­ten­drán ahora?

Si las au­to­ri­dades an­do­rranas su­fren por la imagen del país a nivel in­ter­na­cio­nal, mien­tras in­tentan poner orden con una even­tual li­qui­da­ción or­de­nada del con­flic­tivo banco, en Cataluña hay es­ca­lo­fríos en más de una es­palda por la re­per­cu­sión que puede tener el caso.

Desde la dé­cada de los años 1960, cuando la eco­nomía es­pañola em­pezó el des­pe­gue, aún bajo la dic­ta­dura fran­quista, el Principat d´An­dorra –bajo pa­tro­nazgo de los co prín­ci­pes, el pre­si­dente de la Republica de Francia y el obispo de la Seu d'Urgell– siempre fue un des­tino fa­vo­rito como re­fugio para cuentas opacas pro­ce­dentes de acau­da­lados ciu­da­danos ca­ta­la­nes. Así si­guió la tó­nica hacia un pa­raíso fiscal ve­cino y atrac­tivo, tanto para com­pras sin im­pues­tos, de­porte de esquí y, para los adi­ne­ra­dos, re­fugio an­taño en pe­setas y, más ade­lante, eu­ros.

El pro­blema ahora es que, ante la larga mano del con­tro­lador ban­cario es­ta­dou­ni­dense, cada vez más cauto con la banca in­ter­na­cio­nal, sobre todo des­pués de los aten­tados del “11-S”, la onda ex­pan­siva puede llegar hasta quie­nes, tra­di­cio­nal­mente, han te­nido cuentas ocultas en el Principat d´An­do­rra. Sobre todo si no las le­ga­li­zaron en su mo­mento ante la Agencia Tributaria. De ahí que haya pá­nico en Andorra, con colas ante el BPA, y tem­blor entre miles de de­po­si­ta­rios ca­ta­la­nes. Un asunto que, sin duda, co­leará.

(*) Periodista

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