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viernes, 9 de marzo de 2018

El nuevo 'Govern' borrará al Ejército de Cataluña en un plazo de seis meses

MADRID.- No habrá presencia militar en Cataluña seis meses después de la formación del nuevo 'Govern'. Así se recoge en el acuerdo de investidura suscrito entre ERC y JxCat en el que se dibuja la 'construcción de la nueva república catalana'. Más de cuarenta folios de leyes, disposiciones, pretensiones y ambiciones en las que se dibujan los 'criterios esenciales de la legislatura'. Entre ellos, la desaparición de las Fuerzas Armadas de la región. Se hará en seis meses, según vozpópuli.

No se habla en el texto explícitamente de 'expulsión', sino de 'desmilitarizar Cataluña'. Nada de desfiles, ni de maniobras, ni presencia de uniformes en actos públicos, ni en las calles, ni asistencia a ferias, procesiones, actos religiosos, centros educativos, locales deportivos y otras manifestaciones ciudadanas. También se impulsará la recuperación de todo el patrimonio militar de tipo inmobiliario. Es decir, expropiación y defenestración. 
Primer paso, en seis meses, reclusión en los cuarteles, sin apenas capacidad para salir de ellos. Segundo paso, erradicación de las Fuerzas Armadas del territorio, tal y como plantea exigentemente  la CUP. Como 'precalentamiento', la Feria de Gerona ha expulsado a las Fuerzas Armadas de su Salón de la Juventud durante los próximos tres años. La misma medida que adoptó Ada Colau en la Feria de Barcelona. La "desmilitarización" ya ha empezado. Ahora se consagra en las líneas del acuerdo para la nueva Cataluña. 
Restablecer la honorabilidad de los Mossos d'Esquadra, institución cuya imagen resultó severamente damnificada por los episodios del referéndum del 1-O y sus derivados hasta el intento de golpe de Estado. Josep Lluís Trapero, anterior jefe operativo del cuerpo, así como sus responsables políticos, están actualmente imputados o en prisión. El documento para la investidura plantea la creación de una 'policía integral', en la que se incluirán los Mossos y los cuerpos de seguridad municipales, una cuestión que se ha planteado en ocasiones precedentes.

La construcción de la república

Las dos fuerzas mayoritarias del secesionismo consagran también el 'espacio libre en el exilio', es decir, la mansión de Waterloo donde reside Carles Puigdemont, como escenario desde el que se dirigirá la construcción de la república. Allí se asentarán tanto el 'consejo de la República' como la 'asamblea de representantes' y la propia presidencia. Dos veces al año peregrinarán hacia Bruselas los miembros de esa Asamblea para decidir cuestiones sobre la gestión política de Cataluña. Es decir, para recibir las órdenes del expresident. 
Elaborar una nueva Constitución, en base a aportaciones emanadas de un 'gran pacto ciudadano', para someterla luego a una 'multiconsulta', son las bases fundamentales de esta nueva etapa, bautizada ya en medios del independentismo como 'el Procés 2'. El documento incurre en excesos e ilegalidades de similar calado que los que condujeron a los episodios del 27 de octubre. No se menciona la palabra 'independencia' para evitar problemas con la Justicia. Pero se recogen todo tipo de excesos. 
La cuestión es lograr el respaldo de la CUP. El independentismo necesita sus cuatro escaños para proceder a la investidura de Sánchez. No parece que tal circunstancia se concrete, bien por el rechazo de los antisistema o porque el Supremo no permitirá al aspirante que salga de la cárcel para su investidura. De momento, los partidos de Puigdemont y de Junqueras han elaborado un papel para salir del paso. Incluído un nuevo referéndum. Ahí empezó todo.

jueves, 1 de marzo de 2018

Todos los cónsules en Barcelona se solidarizan con su colega de Finlandia


MADRID.- El Gobierno de Finlandia informó el martes, a través de un comunicado volcado en la página web de su embajada en Madrid, sobre que había decidido cesar a su cónsul general honorario en Barcelona, Albert Ginjaume Egido, a partir de este primero de marzo "a petición del gobierno español", publica hoy El País

En el mismo texto se indicaba que el Gobierno español consideraba que ese cónsul había "ejercido actividades inadecuadas" para su función "relacionadas con la situación política que vive Cataluña en la actualidad". 
El cónsul afectado denunció este miércoles a El Paísque desconoce las razones verdaderas de su cese, lamentó que nadie, ni su embajadora ni el Ministerio de Exteriores, se las hayan explicado y las atribuyó a un "aviso a navegantes" para que tomen nota los demás representantes y diplomáticos internacionales destinados en España. 
El cónsul cesado niega ser independentista y ha sido respaldado por escrito por la decana y la ejecutiva de los 94 cónsules ubicados en Barcelona. Es el cuarto cónsul en Barcelona cesado por el rechazo del ejecutivo español.
El comunicado de la embajada de Finlandia aclara que el trabajo de los cónsules honorarios está legislado por la Convención de Viena y precisa que ejercen su cargo bajo una autorización (exequatur) otorgada por el país receptor. 
En esa línea señala que "sin la aprobación del país receptor el cónsul honorario no tiene condiciones de seguir en el cargo" y que "es imprescindible que el cónsul honorario disfrute de la confianza del país receptor". 
El texto hace todas esas aclaraciones para subrayar que hasta ahora Albert Ginjaume había realizado su trabajo "de forma ejemplar durante los diecinueve años que ha ejercido funciones de vicecónsul honorario (10 años) y después de cónsul general honorario (nueve) de Finlandia en Barcelona".
La embajadora de Finlandia en Madrid,Tiina Jortikka-Laitinen, está estos días de viaje fuera de España y no regresará hasta la semana que viene. Pero el número dos y encargado de negocios de la embajada ratificó a El País que hasta ahora no habían tenido queja en la labor de Ginjaume y que siempre había desarrollado "sus actividades muy bien y de forma ejemplar". 
La única explicación que los responsables del departamento de asuntos europeos y de protocolo del Ministerio de Asuntos Exteriores español les dieron fue que su malestar hacia Ginjaume no se habían originado por una causa concreta "sino por un comportamiento durante un tiempo prolongado".
Pero el propio Albert Ginjaume y el comité ejecutivo del Cuerpo Consular en Barcelona, que forman 10 miembros que representan a los 94 cónsules reconocidos en la ciudad, sí tienen una explicación muy concreta sobre el detonante de esta crisis. Ginjaume es además el secretario de ese organismo, que se creó para regular y organizar las actividades institucionales y representativas de ese colectivo.
Desde hace años ese comité ejecutivo de los cónsules catalanes es el que se reúne y entre otros actos programa una comida al mes con personalidades diferentes de la vida política, económica, social, cultural y deportiva catalana. 
La prevista para el mes de enero era con el presidente de las Cámaras de Comercio de España, el empresario del cava José Luis Bonet, uno de los más firmes aliados del Gobierno central de Mariano Rajoy frente al desafío independentista. La cita con Bonet al final se frustró por un problema de agenda y se fijó otro almuerzo para el 1 de febrero con la presidenta de la Diputación y alcaldesa de Sant Cugat del Vallès, Mercè Conesa, del PdeCat.
Una semana antes de esa comida con Conesa llamaron desde la Embajada de Finlandia en Madrid a su cónsul en Barcelona, que había enviado la carta de invitación como secretario del Cuerpo Consular, y le alertaron de que en el Ministerio de Exteriores español no gustaba nada esa iniciativa con una dirigente independentista. 
El cónsul explicó directamente a su embajadora en Madrid que la idea no era suya particular sino del colectivo y añadió que a ese tipo de eventos había acudido hacía poco también la alcaldesa de Hospitalet, la socialista Núria Marín.
El almuerzo se celebró y tras el mismo su embajadora volvió a llamarle para trasladarle otra recriminación del departamento español de Exteriores. El cónsul Ginjaume pidió la oportunidad de dar sus razones al Ministerio y al delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, pero se rechazó esa idea porque se consideró que la interlocución debía efectuarse únicamente con la Embajada. A los pocos días la embajadora le comunicó verbalmente su cese, que este miércoles aún le había llegado formalmente.
El excónsul de Finlandia interpreta que ha sido cesado por presiones del Gobierno español, que le acusa de mantener posiciones políticas próximas al independentismo catalán. Ginjaume lo niega. Asegura que nunca se ha manifestado en ese sentido aunque sí ha conversado con Millo sobre que “la solución al conflicto catalán no puede provenir de actuaciones judiciales sino en algún grado de cesiones políticas porque ahora esta sociedad está dividida al 50%”.
Albert Ginjaume se siente estos días desconcertado pero dice que también respaldado por la mayoría de sus compañeros en Cataluña. Argumenta que le animan en privado pero que no hablan en público por miedo a que les quiten sus cargos. Los que sí se han expresado y por escrito han sido la decana de la Asociación Consular en Barcelona, la embajadora de Perú, Franca Lorella Deza, para alabar ante la embajadora de Finlandia la actuación “correcta, responsable, seria, eficiente, serena y ecuánime” y siempre como secretario de ese colectivo del cónsul Ginjaume.
Lau Andersen, cónsul honorario de Dinamarca y responsable de relaciones institucionales de ese Cuerpo Consular en Barcelona, le escribió otra misiva a la embajadora de Finlandia en la que, además de ensalzar a Ginjaume, aprovechó para reafirmar que todas sus gestiones no se habían realizado a título particular sino en nombre del colectivo. 
 Y ahí detalla que además de a la presidenta de la Diputación se ha invitado a esas comidas a otras alcaldesas, al delegado del Gobierno, al responsable de la Casa Asia, a dirigentes del Fútbol Club Barcelona, del Comité Olímpico o de la patronal empresarial.
Aunque el Ministerio de Asuntos Exteriores no facilita más explicaciones oficialmente, a Ginjaume se le reprocha que promoviera la entrega de una placa de recuerdo de su estancia en Barcelona del anterior cónsul honorario de Filipinas, Jordi Puig, que fue cesado tras ser visto en una manifestación en Barcelona junto a banderas separatistas y una pancarta con el lema “Keep calm”. 
La ejecutiva del Cuerpo Consular aprobó darle esa placa porque se entendió que acudió a ese acto en un homenaje a los atentados del pasado verano en Cataluña y no a favor de la independencia. El Gobierno logró también el cese como cónsules honorarios de Letonia de Xavier Vinyals, por poner una bandera estelada en la fachada de su piso, y del exfutbolista del Barça Hristo Stoichkov, representante honorífico de Bulgaria, que tildó en septiembre pasado a la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, de franquista.

martes, 27 de febrero de 2018

650 juristas de toda España denuncian en Europa la vulneración de derechos en Catalunya

BARCELONA.- Nueva denuncia al comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa contra la vulneración de derechos humanos en Catalunya por parte del Estado español durante la jornada del referéndum del 1-O, impulsada por el Colectivo Praga y que suscriben 650 juristas de toda España.

El informe enumera todos los palos en las ruedas que el Gobierno de Mariano Rajoy ha ido poniendo a Catalunya, a sus instituciones y a sus ciudadanos, como, por ejemplo, usar la vía de la judicialización para evitar dialogar con los representantes catalanes, la represión "con serias vulneraciones de derechos y libertades" o la suspensión de la autonomía, entre muchísimas otras cosas.
Tras repasar la jornada del referéndum, el cómo se llegó hasta allí y lo que pasó luego, el Colectivo Praga recuerda que el Ejecutivo convocó elecciones en Catalunya bajo el amparo del artículo 155 de la Constitución española, y que, aún así, no se ha tenido en cuenta el resultado de la voluntad de los millones de catalanes que votaron ese 21-D.

Derechos reconocidos

Precisamente por todo ello piden al comisario "una investigación independiente y completa" de la vulneración, sobretodo, de los derechos de libertad de expresión y de reunión, de ser elegido y de no ser discriminado por opiniones políticas, el derecho a la libertad, al juez imparcial, a la doble instancia en el ámbito penal y a la preparación de la defensa. Derechos que están contemplados por el mismo Consejo de Europa de Derechos Humanos (CEDH).
Y no solo eso. También exigen "la prohibición de tratos degradantes" y reclaman el principio de legalidad penal, uno de los más importantes en derecho penal y que predica que no hay delito ni pena sin ley previa y, en este caso, no la hay.
En este sentido apuntan al hecho de que la imputación por los delitos de rebelión, sedición y malversación "no es sostenible a la luz del tenor literal de la ley penal y de la consolidada jurisprudencia sobre tales delitos" porque, aseguran, "no se cumple con el estándar de 'previsibilidad' y de interpretación 'estricta' en materia penal que exige el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH)".
El informe detalla punto por punto cada actuación que constata la vulneración de estos derechos y lo justifica con los artículos correspondientes de las distintas leyes en las que aparecen.

Puigdemont pide un acuerdo para desplegar la República y gestionar la autonomía

GANTE.- El president, Carles Puigdemont, ha asegurado este martes que no tiene "vocación de símbolo", a la vez que ha instado a encontrar un acuerdo entre las fuerzas independentistas que permita "seguir desplegando la República catalana y seguir gestionando un gobierno autónomo".

"Tenemos que encontrar una solución para seguir desarrollando la República catalana y seguir gestionando un gobierno autónomo", ha expresado en un acto en Gante (Bélgica) organizado por la sección juvenil del partido liberal flamenco Open VLD al cual han asistido un centenar de jóvenes.
De esta manera, Puigdemont ha defendido su apuesta por encontrar una solución que permita un gobierno bicéfalo con una dirección en Bruselas, dedicada a desarrollar la República, y otra en el Palau de la Generalitat, para gestionar la autonomía. El expresidente de la ANC, Jordi Sànchez, es el nombre que las negociaciones han situado encima de la mesa como posible candidato a liderar el Govern desde Catalunya.
Puigdemont ha hecho estas declaraciones después de ser preguntado por si ser considerado como un líder "simbólico" puede ser una solución para desencallar la situación política a Catalunya. "No tengo vocación de símbolo", ha contestado.
Ha argumentado que su "autoridad" proviene del Parlament y ha continuado su explicación afirmando que si la Cámara toma la decisión de no investirle como president acabará su mandato. No obstante, ha advertido que "la única autoridad que puede tomar esta decisión es el Parlament".
Además, preguntado por cuáles son los próximos pasos dos meses después de las elecciones del 21 de diciembre, Puigdemont ha asegurado que las fuerzas independentistas están "cerca" de conseguir un acuerdo para formar un gobierno en Catalunya.