domingo, 9 de septiembre de 2012

Una teoría de la clase política española / César Molinas *

En este artículo propongo una teoría de la clase política española para argumentar la necesidad imperiosa y urgente de cambiar nuestro sistema electoral para adoptar un sistema mayoritario. La teoría se refiere al comportamiento de un colectivo y, por tanto, no admite interpretaciones en términos de comportamientos individuales. ¿Por qué una teoría? Por dos razones. En primer lugar porque una teoría, si es buena, permite conectar sucesos aparentemente inconexos y explicar sucesos aparentemente inexplicables. Es decir, dar sentido a cosas que antes no lo tenían. Y, en segundo lugar, porque de una buena teoría pueden extraerse predicciones útiles sobre lo que ocurrirá en el futuro. Empezando por lo primero, una buena teoría de la clase política española debería explicar, por lo menos, los siguientes puntos:
1. ¿Cómo es posible que, tras cinco años de iniciada la crisis, ningún partido político tenga un diagnóstico coherente de lo que le está pasando a España?
2. ¿Cómo es posible que ningún partido político tenga una estrategia o un plan a largo plazo creíble para sacar a España de la crisis? ¿Cómo es posible que la clase política española parezca genéticamente incapaz de planificar?
3. ¿Cómo es posible que la clase política española sea incapaz de ser ejemplar? ¿Cómo es posible que nadie-salvo el Rey y por motivos propios- haya pedido disculpas?
4. ¿Cómo es posible que la estrategia de futuro más obvia para España -la mejora de la educación, el fomento de la innovación, el desarrollo y el emprendimiento y el apoyo a la investigación- sea no ya ignorada, sino masacrada con recortes por los partidos políticos mayoritarios?
En lo que sigue, argumento que la clase política española ha desarrollado en las últimas décadas un interés particular, sostenido por un sistema de captura de rentas, que se sitúa por encima del interés general de la nación. En este sentido forma una élite extractiva, según la terminología popularizada por Acemoglu y Robinson. Los políticos españoles son los principales responsables de la burbuja inmobiliaria, del colapso de las cajas de ahorro, de la burbuja de las energías renovables y de la burbuja de las infraestructuras innecesarias. Estos procesos han llevado a España a los rescates europeos, resistidos de forma numantina por nuestra clase política porque obligan a hacer reformas que erosionan su interés particular. Una reforma legal que implantase un sistema electoral mayoritario provocaría que los cargos electos fuesen responsables ante sus votantes en vez de serlo ante la cúpula de su partido, daría un vuelco muy positivo a la democracia española y facilitaría el proceso de reforma estructural. Empezaré haciendo una breve historia de nuestra clase política. A continuación la caracterizaré como una generadora compulsiva de burbujas. En tercer lugar explicitaré una teoría de la clase política española. En cuarto lugar usaré esta teoría para predecir que nuestros políticos pueden preferir salir del euro antes que hacer las reformas necesarias para permanecer en él. Por último propondré cambiar nuestro sistema electoral proporcional por uno mayoritario, del tipo first-past-the-post, como medio de cambiar nuestra clase política.

La historia

Los políticos de la Transición tenían procedencias muy diversas: unos venían del franquismo, otros del exilio y otros estaban en la oposición ilegal del interior. No tenían ni espíritu de gremio ni un interés particular como colectivo. Muchos de ellos no se veían a sí mismos como políticos profesionales y, de hecho, muchos no lo fueron nunca. Estos políticos tomaron dos decisiones trascendentales que dieron forma a la clase política que les sucedió. La primera fue adoptar un sistema electoral proporcional corregido, con listas electorales cerradas y bloqueadas. El objetivo era consolidar el sistema de partidos políticos fortaleciendo el poder interno de sus dirigentes, algo que entonces, en el marco de una democracia incipiente y dubitativa, parecía razonable. La segunda decisión, cuyo éxito se condicionaba al de la primera, fue descentralizar fuertemente el Estado, adoptando la versión café para todos del Estado de las autonomías. Los peligros de una descentralización excesiva, que eran evidentes, se debían conjurar a partir del papel vertebrador que tendrían los grandes partidos políticos nacionales, cohesionados por el fuerte poder de sus cúpulas. El plan, por aquel entonces, parecía sensato.
Pero, tal y como le ocurrió al Dr. Frankenstein, lo que creó al monstruo no fue el plan, que no era malo, sino su implementación. Por una serie de infortunios, a la criatura de Frankenstein se le acabó implantando el cerebro equivocado. Por una serie de imponderables, a la joven democracia española se le acabó implantando una clase política profesional que rápidamente devino disfuncional y monstruosa. Matt Taibbi, en su célebre artículo de 2009 en Rolling Stone sobre Goldman Sachs “La gran máquina americana de hacer burbujas” comparaba al banco de inversión con un gran calamar vampiro abrazado a la cara de la humanidad que va creando una burbuja tras otra para succionar de ellas todo el dinero posible. Más adelante propondré un símil parecido para la actual clase política española, pero antes conviene analizar cuáles han sido los cuatro imponderables que han acabado generando a nuestro monstruo.
En primer lugar, el sistema electoral proporcional, con listas cerradas y bloqueadas, ha creado una clase política profesional muy distinta de la que protagonizó la Transición. Desde hace ya tiempo, los cachorros de las juventudes de los diversos partidos políticos acceden a las listas electorales y a otras prebendas por el exclusivo mérito de fidelidad a las cúpulas. Este sistema ha terminado por convertir a los partidos en estancias cerradas llenas de gente en las que, a pesar de lo cargado de la atmósfera, nadie se atreve a abrir las ventanas. No pasa el aire, no fluyen las ideas, y casi nadie en la habitación tiene un conocimiento personal directo de la sociedad civil o de la economía real. La política y sus aledaños se han convertido en un modus vivendi que alterna cargos oficiales con enchufes en empresas, fundaciones y organismos públicos y, también, con canonjías en empresas privadas reguladas que dependen del BOE para prosperar.
En segundo lugar, la descentralización del Estado, que comenzó a principios de los 80, fue mucho más allá de lo que era imaginable cuando se aprobó la Constitución. Como señala Enric Juliana en su reciente libro Modesta España, el Estado de las autonomías inicialmente previsto, que presumía una descentralización controlada de “arriba a abajo”, se vio rápidamente desbordado por un movimiento de “abajo a arriba” liderado por élites locales que, al grito de “¡no vamos a ser menos!”, acabó imponiendo la versión de café para todos del Estado autonómico. ¿Quiénes eran y qué querían estas élites locales? A pesar de ser muy lampedusiano, Juliana se limita a señalar a “un democratismo pequeñoburgués que surge desde abajo”. Eso es, sin duda, verdad. Pero, adicionalmente, es fácil imaginar que los beneficiarios de los sistemas clientelares y caciquiles implantados en la España de provincias desde 1833, miraban al nuevo régimen democrático con preocupación e incertidumbre, lo que les pudo llevar, en muchos casos, a apuntarse a “cambiarlo todo para que todo siga igual” y a ponerse en cabeza de la manifestación descentralizadora. Como resultante de estas fuerzas, se produjo un crecimiento vertiginoso de las Administraciones Públicas: 17 administraciones y gobiernos autonómicos, 17 parlamentos y miles -literalmente miles- de nuevas empresas y organismos públicos territoriales cuyo objetivo último en muchos casos, era generar nóminas y dietas. En ausencia de procedimientos establecidos para seleccionar plantillas, los políticos colocaron en las nuevas administraciones y organismos a deudos, familiares, nepotes y camaradas, lo que llevó a una estructura clientelar y politizada de las administraciones territoriales que era inimaginable cuando se diseñó la Constitución. A partir de una Administración hipertrofiada, la nueva clase política se había asegurado un sistema de captura de rentas -es decir un sistema que no crea riqueza nueva, sino que se apodera de la ya creada por otros- por cuyas alcantarillas circulaba la financiación de los partidos.
En tercer lugar, llegó la gran sorpresa. El poder dentro de los partidos políticos se descentralizó a un ritmo todavía más rápido que las Administraciones Públicas. La idea de que la España autonómica podía ser vertebrada por los dos grandes partidos mayoritarios saltó hecha añicos cuando los llamados barones territoriales adquirieron bases de poder de “abajo a arriba” y se convirtieron, en la mejor tradición del conde de Warwick, en los hacedores de reyes de sus respectivos partidos. En este imprevisto contexto, se aceleró la descentralización del control y la supervisión de las Cajas de Ahorro. Las comunidades autónomas se apresuraron a aprobar sus propias leyes de Cajas y, una vez asegurado su control, poblaron los consejos de administración y cargos directivos con políticos, sindicalistas, amigos y compinches. Por si esto fuera poco, las Cajas tuteladas por los gobiernos autonómicos hicieron proliferar empresas, organismos y fundaciones filiales, en muchas ocasiones sin objetivos claros aparte del de generar más dietas y más nóminas.
Y en cuarto lugar, aunque la lista podría prolongarse, la clase política española se ha dedicado a colonizar ámbitos que no son propios de la política como, por ejemplo y sin ánimo de ser exhaustivo, el Tribunal Constitucional, el Consejo General del Poder Judicial, el Banco de España, la CNMV, los reguladores sectoriales de energía y telecomunicaciones, la Comisión de la Competencia… El sistema democrático y el Estado de derecho necesitan que estos organismos, que son los encargados de aplicar la Ley, sean independientes. La politización a la que han sido sometidos ha terminado con su independencia, provocando una profunda deslegitimación de estas instituciones y un severo deterioro de nuestro sistema político. Pero es que hay más. Al tiempo que invadía ámbitos ajenos, la política española abandonaba el ámbito que le es propio: el Parlamento. El Congreso de los Diputados no es solo el lugar donde se elaboran las leyes; es también la institución que debe exigir la rendición de cuentas. Esta función del Parlamento, esencial en cualquier democracia, ha desaparecido por completo de la vida política española desde hace muchos años. La quiebra de Bankia, escenificada en la pantomima grotesca de las comparecencias parlamentarias del pasado mes de julio, es sólo el último de una larga serie de casos que el Congreso de los Diputados ha decidido tratar como si fuesen catástrofes naturales, como un terremoto, por ejemplo, en el que aunque haya víctimas no hay responsables. No debería sorprender, desde esta perspectiva, que los diputados no frecuenten la Carrera de San Jerónimo: hay allí muy poco que hacer.

Las burbujas

Los cuatro procesos descritos en los párrafos anteriores han conformado un sistema político en el que las instituciones están, en el mal sentido de la palabra, excesivamente politizadas y en el que nadie acaba siendo responsable de sus actos porque nunca se exige en serio rendición de cuentas. Nadie dentro del sistema pone en cuestión los mecanismos de capturas de rentas que constituyen el interés particular de la clase política española. Este es el contexto en el que se desarrollaron no sólo la burbuja inmobiliaria y el saqueo y quiebra de la gran mayoría de las Cajas de Ahorro, sino también otras “catástrofes naturales”, otros “actos de Dios”, a cuya generación tan adictos son nuestros políticos. Porque, como el gran calamar de Taibbi, la clase política española genera burbujas de manera compulsiva. Y lo hace no tanto por ignorancia o por incompetencia como porque en todas ellas captura rentas. Hagamos, sin pretensión alguna de exhaustividad, un brevísimo repaso de las principales tropelías impunes de las últimas dos décadas: la burbuja inmobiliaria, las Cajas de Ahorro, las energías renovables y las nuevas autopistas de peaje.
La burbuja inmobiliaria española fue, en términos relativos, la mayor de las tres que estuvieron en el origen de la actual crisis global, siendo las otras dos la estadounidense y la irlandesa. No hay duda de que, como las demás, estuvo alimentada por los bajos tipos de interés y por los desequilibrios macroeconómicos a escala mundial. Pero, dicho esto, al contrario de lo que sucede en EE UU, las decisiones sobre qué se construye y dónde se construye en España se toman en el ámbito político. Aquí no se puede hablar de pecados por omisión, de olvido del principio de que los gestores públicos deben gestionar como diligentes padres de familia. No. En España la clase política ha inflado la burbuja inmobiliaria por acción directa, no por omisión ni por olvido. Los planes urbanísticos se fraguan en complejas y opacas negociaciones de las que, además de nuevas construcciones, surgen la financiación de los partidos políticos y numerosas fortunas personales, tanto entre los recalificados como entre los recalificadores. Por si el poder de los políticos –decidir el qué y el dónde- no fuese suficiente, la transmisión del control de las Cajas de Ahorro a las comunidades autónomas añadió a los dos anteriores el poder de decisión sobre el quién, es decir, el poder de decisión sobre quién tenía financiación de la Caja de turno para ponerse a construir. Esto supuso un salto cualitativo en la capacidad de captura de rentas de la clase política española, acercándola todavía más a la estrategia del calamar vampiro de Taibbi. Primero se infla la burbuja, a continuación se capturan todas las rentas posibles y, por último, a la que la burbuja pincha… ¡ahí queda eso! El panorama, cinco años después del pinchazo de la burbuja, no puede ser más desolador. La economía española no crecerá durante muchos años más. Y las Cajas de Ahorro han desaparecido, la gran mayoría por insolvencia o quiebra técnica. ¡Ahí queda eso!
Las otras dos burbujas que mencionaré son resultado de la peculiar simbiosis de nuestra clase política con el “capitalismo castizo”, es decir, con el capitalismo español que vive del favor del Boletín Oficial del Estado. En una reunión reciente, un conocido inversor extranjero lo llamó “relación incestuosa”; otro, nacional, habló de “colusión contra consumidores y contribuyentes”. Sea lo que sea, recordemos en primer lugar la burbuja de las energías renovables. España representa un 2% del PIB mundial y está pagando el 15% del total global de las primas a las energías renovables. Este dislate, presentado en su día como una apuesta por situarse en la vanguardia de la lucha contra el cambio climático, es un sinsentido que España no se puede permitir. Pero estas primas generan muchas rentas y prebendas capturadas por la clase política y, también hay que decirlo, mucho fraude y mucha corrupción a todos los niveles de la política y de la Administración. Para financiar las primas, las empresas y familias españolas pagan la electricidad más cara de Europa, lo que supone una grave merma de competitividad para nuestra economía. A pesar de esos precios exagerados, y de que la generación eléctrica tiene un exceso de capacidad de más del 30%, el sistema eléctrico español ostenta un déficit tarifario de varios miles de millones de euros al año y más de 24.000 millones de deuda acumulada que nadie sabe cómo pagar. La burbuja de las renovables ha pinchado y… ¡ahí queda eso!
La última burbuja que traeré a colación, aunque la lista es más larga (fútbol, televisiones…), es la formada por las innumerables infraestructuras innecesarias construidas en las últimas dos décadas a costes astronómicos para beneficio de constructores y perjuicio de contribuyentes. Uno de los casos más chirriantes es el de las autopistas radiales de Madrid, pero hay muchísimos más. Las radiales, que pretendían descongestionar los accesos a Madrid, se diseñaron y construyeron haciendo dejación de principios muy importantes de prudencia y buena administración. Para empezar, se hicieron unas previsiones temerarias del tráfico que dichas autopistas iban a tener. En la actualidad el tráfico no supera el 30% de lo previsto. Y no es por la crisis: en los años del boom tampoco había tráfico. A continuación ¿incomprensiblemente? el Gobierno permitió que los constructores y los concesionarios fuesen, esencialmente, los mismos. Esto es un disparate, porque al disfrazarse los constructores de concesionarios mediante unas sociedades con muy poco capital y mucha deuda, se facilitaba que pasara lo que acabó pasando: los constructores cobraron de las concesionarias por construir las autopistas y, al constatarse que no había tráfico, amenazaron con dejarlas quebrar. Los principales acreedores eran ¡oh sorpresa! las Cajas de Ahorro. Los más de 3.000 millones de deuda nadie sabe cómo pagarlos y acabarán recayendo sobre el contribuyente pero, en cualquier caso, ¡ahí queda eso!

La teoría

Termino aquí la parte descriptiva de este artículo en la que he resumido unos pocos “hechos estilizados” que considero representativos del comportamiento colectivo, no necesariamente individual, y esto es importante recordarlo, de los políticos españoles. Paso ahora a formular una teoría de la clase política española como grupo de interés.
El enunciado de la teoría es muy simple. La clase política española no sólo se ha constituido en un grupo de interés particular, como los controladores aéreos, por poner un ejemplo, sino que ha dado un paso más, consolidándose como una élite extractiva, en el sentido que dan a este término Acemoglu y Robinson en su reciente y ya célebre libro Por qué fracasan las naciones. Una élite extractiva se caracteriza por:
"Tener un sistema de captura de rentas que permite, sin crear riqueza nueva, detraer rentas de la mayoría de la población en beneficio propio".
"Tener el poder suficiente para impedir un sistema institucional inclusivo, es decir, un sistema que distribuya el poder político y económico de manera amplia, que respete el Estado de derecho y las reglas del mercado libre. Dicho de otro modo, tener el poder suficiente para condicionar el funcionamiento de una sociedad abierta -en el sentido de Popper- u optimista -en el sentido de Deutsch".
"Abominar la 'destrucción creativa', que caracteriza al capitalismo más dinámico. En palabras de Schumpeter "la destrucción creativa es la revolución incesante de la estructura económica desde dentro, continuamente destruyendo lo antiguo y creando lo nuevo".  Este proceso de destrucción creativa es el rasgo esencial del capitalismo.”Una élite extractiva abomina, además, cualquier proceso innovador lo suficientemente amplio como para acabar creando nuevos núcleos de poder económico, social o político".
Con la navaja de Occam en la mano, si esta sencilla teoría tiene poder explicativo, será imbatible. ¿Qué tiene que decir sobre las cuatro preguntas que se le han planteado al principio del artículo? Veamos:
  1. La clase política española, como élite extractiva, no puede tener un diagnóstico razonable de la crisis. Han sido sus mecanismos de captura de rentas los que la han provocado y eso, claro está, no lo pueden decir. Cierto, hay una crisis económica y financiera global, pero eso no explica seis millones de parados, un sistema financiero parcialmente quebrado y un sector público que no puede hacer frente a sus compromisos de pago. La clase política española tiene que defender, como está haciendo de manera unánime, que la crisis es un acto de Dios, algo que viene de fuera, imprevisible por naturaleza y ante lo cual sólo cabe la resignación.
  2. La clase política española, como élite extractiva, no puede tener otra estrategia de salida de la crisis distinta a la de esperar que escampe la tormenta. Cualquier plan a largo plazo, para ser creíble, tiene que incluir el desmantelamiento, por lo menos en parte, de los mecanismos de captura de rentas de los que se beneficia. Y eso, por supuesto, no se plantea.
  3. ¿Pidieron perdón los controladores aéreos por sus desmanes? No, porque consideran que defendían su interés particular. ¿Alguien ha oído alguna disculpa de algún político por la situación en la que está España? No, ni la oirá, por la misma razón que los controladores. ¿Cómo es que, como medida ejemplarizante, no se ha planteado en serio la abolición del Senado, de las diputaciones, la reducción del número de ayuntamientos…? Pues porque, caídas las Cajas de Ahorro -y ante las dificultades presentes para generar nuevas burbujas- la defensa de las rentas capturadas restantes se lleva a ultranza.
  4. Tal y como establece la teoría de las élites extractivas, los partidos políticos españoles comparten un gran desprecio por la educación, una fuerte animadversión por la innovación y el emprendimiento y una hostilidad total hacia la ciencia y la investigación. De la educación sólo parece interesarles el adoctrinamiento: las estridentes peleas sobre la Educación para la Ciudadanía contrastan con el silencio espeso que envuelve las cuestiones verdaderamente relevantes como, por ejemplo, el elevadísimo fracaso escolar o los lamentables resultados en los informes PISA. La innovación y el emprendimiento languidecen en el marco de regulaciones disuasorias y fiscalidades punitivas sin que ningún partido se tome en serio la necesidad de cambiarlas. Y el gasto en investigación científica, concebido como suntuario de manera casi unánime, se ha recortado con especial saña sin que ni un solo político relevante haya protestado por un disparate que compromete más que ningún otro el futuro de los españoles.
La teoría de las élites extractivas, por lo visto hasta aquí, parece dar sentido a bastantes rasgos llamativos del comportamiento de la clase política española. Veamos qué nos dice sobre el futuro.

La predicción

La crisis ha acentuado el conflicto entre el interés particular de la clase política española y el interés general de España. Las reformas necesarias para permanecer en el euro chocan frontalmente con los mecanismos de captura de rentas que sostienen dicho interés particular. Por una parte, la estabilidad presupuestaria va a requerir una reducción estructural del gasto de las Administraciones públicas superior a los 50 millardos de euros, un 5% del PIB. Esto no puede conseguirse con más recortes coyunturales: hacen falta reformas en profundidad que, de momento, están inéditas. Se tiene que reducir drásticamente el sector público empresarial, esa zona gris entre la Administración y el sector privado, que, con sus muchos miles de empresas, organismos y fundaciones, constituye una de las principales fuentes de rentas capturadas por la clase política. Por otra parte, para volver a crecer, la economía española tiene que ganar competitividad. Para eso hacen falta muchas más reformas para abrir más sectores a la competencia, especialmente en el mencionado sector público empresarial y en sectores regulados. Esto debería hacer más difícil seguir creando burbujas en la economía española.
La infinita desgana con la que nuestra clase política está abordando el proceso reformista ilustra bien que, colectivamente al menos, barrunta las consecuencias que las reformas pueden tener sobre su interés particular. La única reforma llevada a término por iniciativa propia, la del mercado de trabajo, no afecta directamente a los mecanismos de captura de rentas. Las que sí lo hacen, exigidas por la UE como, por ejemplo, la consolidación fiscal, no se han aplicado. Deliberadamente, el Gobierno confunde reformas con recortes y subidas de impuestos y ofrece los segundos en vez de las primeras, con la esperanza de que la tempestad amaine por sí misma y, al final, no haya que cambiar nada esencial. Como eso no va a ocurrir, en algún momento la clase política española se tendrá que plantear el dilema de aplicar las reformas en serio o abandonar el euro. Y esto, creo yo, ocurrirá más pronto que tarde.
La teoría de las élites extractivas predice que el interés particular tenderá a prevalecer sobre el interés general. Yo veo probable que en los dos partidos mayoritarios españoles crezca muy deprisa el sentimiento “pro peseta”. De hecho, ya hay en ambos partidos cabezas de fila visibles de esta corriente. La confusión inducida entre recortes y reformas tiene la consecuencia perversa de que la población no percibe las ventajas a largo plazo de las reformas y sí experimenta el dolor a corto plazo de los recortes que, invariablemente, se presentan como una imposición extranjera. De este modo se crea el caldo de cultivo necesario para, cuando las circunstancias sean propicias, presentar una salida del euro como una defensa de la soberanía nacional ante la agresión exterior que impone recortes insufribles al Estado de bienestar. También, por poner un ejemplo, los controladores aéreos presentaban la defensa de su interés particular como una defensa de la seguridad del tráfico aéreo. La situación actual recuerda mucho a lo ocurrido hace casi dos siglos cuando, en 1814, Fernando VII – El Deseado- aplastó la posibilidad de modernización de España surgida de la Constitución de 1812 mientras el pueblo español le jaleaba al grito de ¡vivan las “caenas”! Por supuesto que al Deseado actual –llámese Mariano, Alfredo u otra cosa- habría que jalearle incorporando la vigente sensibilidad autonómica, utilizando gritos del tipo ¡viva Gürtel! ¡vivan los ERE de Andalucía! ¡visca el Palau de la Música Catalana! Pero, en cualquier caso, las diferencias serían más de forma que de fondo.
Una salida del euro, tanto si es por iniciativa propia como si es porque los países del norte se hartan de convivir con los del sur, sería desastrosa para España. Implicaría, como acertadamente señalaron Jesús Fernández-Villaverde, Luis Garicano y Tano Santos en EL PAÍS el pasado mes de junio, no sólo una vuelta a la España de los 50 en lo económico, sino un retorno al caciquismo y a la corrupción en lo político y en lo social que llevaría a fechas muy anteriores y que superaría con mucho a la situación actual, que ya es muy mala. El calamar vampiro, reducido a chipirón, sería cabeza de ratón en vez de cola de león, pero eso nuestra clase política lo ve como un mal menor frente a la alternativa del harakiri que suponen las reformas. Los liberales, como en 1814, serían masacrados –de hecho, en los dos partidos mayoritarios, ya se observan movimientos en esa dirección.
El peligro de que todo esto acabe ocurriendo en un plazo relativamente corto es, en mi opinión, muy significativo. ¿Se puede hacer algo por evitarlo? Lamentablemente, no mucho, aparte de seguir publicando artículos como éste. Como muestran todos los sondeos, el desprestigio de la clase política española es inmenso, pero no tiene alternativa a corto plazo. A más largo plazo, como explico a continuación, sí la tiene.

Cambiar el sistema electoral

La clase política española, como hemos visto en este artículo, es producto de varios factores entre los que destaca el sistema electoral proporcional, con listas cerradas y bloqueadas confeccionadas por las cúpulas de los partidos políticos. Este sistema da un poder inmenso a los dirigentes de los partidos y ha acabado produciendo una clase política disfuncional. No existe un sistema electoral perfecto -todos tienen ventajas e inconvenientes- pero, por todo lo expuesto hasta aquí, en España se tendría que cambiar de sistema con el objetivo de conseguir una clase política más funcional. Los sistemas mayoritarios producen cargos electos que responden ante sus electores, en vez de hacerlo de manera exclusiva ante sus dirigentes partidarios. Como consecuencia, las cúpulas de los partidos tienen menos poder que las que surgen de un sistema proporcional y la representatividad que dan de las urnas está menos mediatizada. Hasta aquí todo son ventajas. También hay inconvenientes. Un sistema proporcional acaba dando escaños a partidos minoritarios que podrían no obtener ninguno con un sistema mayoritario. Esto perjudicaría a partidos minoritarios de base estatal, pero beneficiaría a partidos minoritarios de base regional. En cualquier caso, el rasgo relevante de un sistema mayoritario es que el electorado tiene poder de decisión no solo sobre los partidos sino también sobre las personas que salen elegidas y eso, en España, es ahora una necesidad perentoria que compensa con creces los inconvenientes que el sistema pueda tener.
Un sistema mayoritario no es bálsamo de Fierabrás que cure al instante cualquier herida. Pero es muy probable que generase una clase política diferente, más adecuada a las necesidades de España. En Italia es inminente una propuesta de ley para cambiar el actual sistema proporcional por uno mayoritario corregido: dos tercios de los escaños se votarían en colegios uninominales y el tercio restante en listas cerradas en las que los escaños se distribuirían proporcionalmente a los votos obtenidos. Parece ser que el Gobierno “técnico” de Monti ha llegado a conclusiones similares a las que defiendo yo aquí: sin cambiar a una clase política disfuncional no puede abordarse un programa reformista ambicioso. Y es que, como le oí decir una vez a Carlos Solchaga, un “técnico” es un político que, además, sabe de algo. ¿Para cuándo una reforma electoral en España? ¿Habrá que esperar a que lleguen los “técnicos”?

(*) César Molinas, economista y matemático, publicará en 2013 un libro titulado “¿Qué hacer con España?”. Este artículo corresponde a uno de sus capítulos.

La dimensión política de Eurovegas / Vicenç Navarro *

Las Vegas es conocida coloquialmente en EEUU como “la capital del vicio” o, según algunos, “la capital del mal”, expresión utilizada no sólo por los conservadores, sino también en bastantes círculos progresistas. Y una de las causas de esta valoración negativa por parte de los progresistas es el profundo anti-sindicalismo de la industria lúdica basada en tal ciudad, junto con una gran discriminación en contra de los trabajadores latinos, que representan una cuarta parte de toda la fuerza laboral de tal industria lúdica. Las Vegas está hoy en medio de un gran conflicto laboral, resultado del intento de los trabajadores de los casinos y casas de juego de sindicalizarse.

En EEUU, la ley Taft-Hartley Act, aprobada por el Congreso de EEUU en los años post II Guerra Mundial (a pesar del veto del presidente Truman), resultado de una alianza entre el Partido Republicano y los congresistas del Partido Demócrata del Sur de EEUU (la zona más conservadora de aquel país) prohíbe a los sindicatos de EEUU comportarse como sindicatos de clase. 

Es decir, que cada grupo de trabajadores (dividido en miles de categorías) debe espabilarse por su propia cuenta, sin poder contar con la movilización de otros grupos que tengan en común las mismas condiciones de trabajo y las mismas reivindicaciones. Tal Ley debilita enormemente a los sindicatos, como aparece ahora claramente en Las Vegas, donde, a pesar de la gran simpatía a nivel popular que la movilización laboral para poder establecer tal sindicato ha despertado, es muy poco lo que otros sindicatos pueden hacer en su apoyo.

Es una lucha dura y enormemente desequilibrada, pues frente a los trabajadores que intentan sindicalizarse hay los grandes intereses empresariales de tal industria, financiados, por cierto, por los grandes bancos (como el Deutsche Bank y JP Morgan entre otros), que tienen a su vez gran número de cajas de resonancia mediática movilizadas para desacreditar a los trabajadores. 

Uno de los ejes de la campaña anti-sindical es acentuar que la sindicalización sería un desastre para los trabajadores y para la industria (los trabajadores de la industria lúdica de Las Vegas están entre los peor pagados en EEUU). El mundo empresarial envía mensajes a los trabajadores, que rezan como sigue: “No pidas la sindicalización. No firmes la petición a favor de la sindicalización. No pongas en peligro tu trabajo, sobre todo ahora cuando, si miras alrededor de ti, verás que no hay otros puestos de trabajo disponibles” (“Don’t sign a union card. Don’t put your job in jeopardy, specially when there is no job outside”. Labor Notes. September 2012).

La movilización empresarial se caracteriza por una gran brutalidad, que se ejerce con la complicidad de las autoridades públicas y la policía estatal (150 personas ya han sido detenidas). El Estado de Nevada, donde está situada Las Vegas, tiene como primer sector de empleo el sector lúdico de tal ciudad, lo cual explica que existan relaciones muy estrechas entre tal industria y las autoridades -llamadas representativas- de aquel Estado (el Estado de Montana es uno de los pocos Estados donde está legalizada la prostitución), y también, por cierto, del Estado central federal. En EEUU, donde el proceso electoral está privatizado y las campañas electorales son financiadas, en su mayoría, por fondos privados procedentes de grandes empresas, la clase política está sumamente influenciada por los intereses de los que la financian. 

El mayor propietario de Las Vegas, el Sr. Sheldon Adelson (que quiere establecer Eurovegas en España), es uno de los mayores financiadores del Partido Republicano. En el primer viaje que hizo el actual candidato a vicepresidente de Estados Unidos, el Republicano Paul Ryan, máximo exponente del Tea Party, fue a ver al Sr. Adelson, después de ser nombrado para tal candidatura (la cual recibió una donación de respaldo de 100 millones de dólares por parte de Adelson). Mientras, los trabajadores, liderados por los trabajadores de la cocina de los restaurantes y casinos –el sindicato de los empleados de las cocinas, Culinary Union, que tiene 55.000 miembros- continúan presionando para poder tener el derecho de organizarse en defensa de sus intereses.

Una última observación. Mucho se ha escrito sobre los méritos y deméritos de establecer en España (bien en Cataluña, bien en Madrid) un centro lúdico, referido en los medios como Eurovegas, propiedad de la empresa del Sr. Adelson. En un momento de elevado desempleo, es comprensible que tal desarrollo se vea por sectores de la administración pública, tanto autonómica como municipal, con buenos ojos para crear puestos de trabajo.
Ahora bien, en la evaluación de los pros y los contras de este centro debería también tenerse en cuenta su impacto económico, laboral, social y político.

 La industria de la cual la empresa Adelson es un importante componente, es conocida por sus posturas profundamente conservadoras, siendo uno de los principales financiadores del Tea Party –la ultraderecha estadounidense- y uno de los mayores proponentes de las medidas económicas sumamente reaccionarias propuestas por tal movimiento (favorable a la eliminación de la universalización de los derechos laborales y sociales), incluyendo su oposición a la sindicalización de sus empleados y trabajadores. 

Tal postura, bien conocida en EEUU, reforzará, sin lugar a dudas, a la ultraderecha en España, pues es característico del comportamiento de tal sector intervenir activamente en el contexto político donde su ubica para optimizar sus beneficios empresariales que considera unidos a la promoción de su ideario político. Su decisión final dependerá, en gran manera, de la afinidad política del Sr. Adelson y Co. con las autoridades gubernamentales del lugar de su ubicación. Sería un error que las fuerzas progresistas apoyaran tal proyecto.

(*)  Vicenç Navarro ha sido Catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Barcelona. Actualmente es Catedrático de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Pompeu Fabra (Barcelona, España). Es también profesor de Políticas Públicas en The Johns Hopkins University (Baltimore, EEUU) donde ha impartido docencia durante 35 años. Dirige el Programa en Políticas Públicas y Sociales patrocinado conjuntamente por la Universidad Pompeu Fabra y The Johns Hopkins University. Dirige también el Observatorio Social de España.

Excusas para no ayudar a los pobres

MADRID.-  «La autoexculpación es un mecanismo mental del ser humano cuando tomamos una decisión en contra de nuestra escala de valores. No hay justificación para no dar parte de nuestro dinero, pero es duro actuar contra nuestra ética», explica en 'Abc' el psicólogo social Luis Muiño. Los mecanismos clásicos de justificación son, en este orden: culpar al necesitado de su situación, dudas sobre la penueria real de la víctima y diluir la responsabilidad entre la sociedad (los ricos, el Estado, los demás).

«Nos justificamos porque queremos transmitir una identidad social y personal positiva para seguir creyendo que somos buenas personas», explica Guillermo Fouce, presidente de Psicólogos Sin Fronteras y profesor de la Universidad Carlos III. «Los donativos se dan para no sentirse mal con uno mismo. No ayudan realmente. Si se quisiera ayudar, se acompañaría a una persona a los servicios sociales o se formaría parte activa de una ONG».
No hay consenso sobre la paradoja de tomar la decisión de ayudar a los demás es por altruismo o por egoísmo, es decir, si se auxilia para sentirse uno bien o por aliviar el sufrimiento de los otros. Las conductas de ayuda al prójimo obedecen a muchos motivos, especialmente si el comportamiento es espontáneo o reflexivo, según explica Fernando Chacón, profesor de Psicología Social de la UCM y experto en altruismo. La reacción rápida depende de factores tan variables como, por ejemplo, el estado de ánimo, el tiempo o el atractivo personal de la víctima. Es más fácil ayudar a una persona guapa, un día de sol agradable y cuando se está un poco bajo anímicamente para así sentirse mejor. Una persona entristecida asistirá menos porque está ensimismada, mientras que un eufórico busca que nada perturbe su estado. También influye el entorno: si la petición ocurre cuando se está solo es más probable la ayuda, ya que si hay mucha gente se diluye la responsabilidad.
Una ayuda a largo plazo, por el contrario, depende de una postura reflexiva donde el concepto de responsabilidad ejerce un gran peso. La dicotomía altruismo-egoísmo compite hasta predominar una sobre otra. «Hay quien dice que el altruismo no existe. Yo digo que sí», mantiene Chacón. «Con la mendicidad es diferente, porque actuamos con un guión habitual, siempre reaccionamos igual ante un pobre, y solo modificamos el comportamiento si ocurre algo distinto, como una mayor empatía con el sujeto por una interpelación o por su historia».
Los expertos reconocen comportamientos que incentivan el sentimiento de culpa de la persona. Si se mira directamente a los ojos o si se interpela es más doloroso esquivar al necesitado. La empatía es fundamental. Cuanto más identificado esté un individuo con la víctima es más fácil que la socorra. El contexto actual de crisis económica crea nuevos casos de personas cuya historia vital no es diferente a la de cualquier trabajador.
«No somos comerciales, no recibimos formación. Solo tratamos de ser lo más humanos posibles. Hay que convencer de algo de lo que se está convencido», explica el voluntario Pastor, antes captador de socios para ACNUR. «Nadie se levanta pensando voy a ayudar a una ONG. En tres minutos de explicación es difícil dar una idea clara del problema».«Un contexto de catástrofe ayuda a la empatía. Sin embargo, una crisis económica se prolonga en el tiempo y da lugar a respuestas distintas y contradictorias», apunta el profesor Chacón. Una persona solidaria puede dejar de serlo porque le bajan el sueldo. Una persona no caritativa puede comenzar a serlo porque las consecuencias de la crisis están muy presentes. Una persona no solidaria en paro puede comenzar a dedicar tiempo libre a voluntariado. En cualquier caso, el último estudio de la Fundación Adecco y Achalay España demuestra que un 17,2% de los ciudadanos ha finalizado, reducido o sustituido su colaboración económica con las ONG a causa de la crisis, según 'Abc'.
El presidente de Psicólogos Sin Fronteras es pesimista en su diagnóstico: «La crisis está reforzando el individualismo. Hay una tendencia a cerrarse en uno mismo y esperar que no nos pase a nosotros». Las sociedades rurales tradicionalmente son más caritativas porque su red social cercana es más amplia: familiares, amigos y conocidos. La ciudad, por el contrario, tiende al individualismo. Aunque, como apunta el profesor Chacón, en un entorno urbano influye sobre todo el factor de cantidad, es decir, el hecho de que no se puede ayudar a todos los necesitados.
«No damos parte de nuestro dinero por asegurarnos nuestra economía, porque la conservación puede al altruismo, aunque va en contra de lo que predicamos. El instinto de conservación hace que cada uno vea lo suyo, no vemos a los necesitados porque no queremos verlos», afirma el psicólogo social Muiño. Y matiza: «Pero no hay justificación ética para no dar parte de nuestro dinero».

Más de 1.000 trabajadores protestan en Zaragoza contra los recortes y exigen servicios públicos de calidad

ZARAGOZA.- Más de 1.000 trabajadores se han concentrado esta mañana en la Plaza del Pilar de Zaragoza para reclamar al Gobierno de España unos servicios públicos universales, de calidad y en condiciones de igualdad para todos los ciudadanos en un acto convocado por la Mesa Sindical Unitaria dentro de la campaña de movilizaciones contra los recortes en las Administraciones públicas. 

Han convocado la movilización los sindicatos AUGC, CEP, CC.OO., CSIF, GESTHA, OSTA, STEA, SUP, UGT, USAE y USO. A esta movilización seguirá otra en Madrid el 15 de septiembre.
Los participantes han acudido a la céntrica plaza de la capital aragonesa en varias columnas que han marchado, andando, en patines y en bicicleta desde distintos puntos de la ciudad. Han amenizado la concentración dos gaiteros, han actuado los cantantes Ángel Petisme y Diego Escosul y los concentrados han cantado las canciones 'Somos' y el 'Canto a la libertad', de José Antonio Labordeta.
El periodista de El Periódico de Aragón José Luis Trasobares, presidente de la Asociación de Periodistas de Aragón (APA), ha leído un manifiesto. En el acto han intervenido varios sindicalistas.
El secretario general de la Federación de Servicios a la Ciudadanía de CC.OO.-Aragón, Enrique Gracia, ha declarado a los medios de comunicación que el de hoy "es un paso más frente al proceso que se está dando de deterioro de las condiciones de trabajo de los empleados públicos y, lo que es peor, de recorte de los servicios públicos esenciales".
La movilización de esta mañana representa "un salto adelante" ya que se han unido todos los sindicatos de la función pública en un acto unitario. Las políticas de recortes contra las que protestan "son innecesarias", ha dicho Gracia, quien ha añadido que "hay otras alternativas" y además "llevan al desastre a este país".
El presidente autonómico del sindicato de Administración Local de CSIF-Aragón, Carmelo Pardo, ha afirmado que la Mesa Sindical Unitaria ha trabajado para unir las distintas "mareas" de trabajadores a las organizaciones sindicales. La marcha ciclista y la concentración han sido un éxito, ha apuntado.
El secretario general de la Federación de Servicios Públicos de UGT-Aragón, Daniel Alastuey, ha considerado que este acto reivindicativo ha sido un éxito "muy por encima de nuestras expectativas".
El manifiesto argumenta que el Estado social y democrático se basa en los servicios públicos "eficaces" que garantizan el ejercicio de los derechos ciudadanos y que el Estado debe garantizar servicios como la sanidad, la educación, las pensiones, los servicios sociales y la Justicia. El texto recuerda que estos servicios públicos se financian mediante impuestos.
"La defensa de lo público, como derecho y no como bien de consumo, garantiza que las políticas estén al servicio de la ciudadanía y no de los intereses de los mercados", indica el manifiesto.
También agrega que recortar el gasto social reduciendo y eliminando servicios públicos, empeorar las condiciones de vida de los empleados públicos y destruir empleo público "supone un deterioro en la calidad de vida de la ciudadanía que castiga injustamente a todos los ciudadanos y margina a las personas y colectivos con mayores dificultades y menores rentas".
El manifiesto asegura que la opción del Gobierno de España de Mariano Rajoy ante la crisis "es equivocada, tremendamente injusta y provoca más desigualdad".
El texto expone que "la campaña de desprestigio social a la que se está sometiendo tanto a los servicios públicos como a los trabajadores del sector público nos está presentando --a los empleados públicos-- como parte del problema en lugar de un activo socioeconómico de alto valor para nuestro país", continúa el manifiesto.
Los convocantes critican el "discurso criminalizador de la función pública", que "sirve para el desmantelamiento activo de los servicios públicos en beneficio de intereses ajenos al interés general".
Asimismo, el manifiesto expresa que los recortes contra los servicios públicos "no solo suponen un despilfarro del potencial humano del empleo público y una peores condiciones en los servicios, sino que suponen un desmantelamiento del Estado social en perjuicio de la cohesión y la prosperidad, que profundiza las desigualdades sociales, implica injusticia y exclusión".
Defender a los empleados públicos "es defender la justicia social y la dignidad de todas las personas". El manifiesto exige al Ejecutivo central que obtenga ingresos fiscales "de aquellos que más tienen y no favorecer intereses mercantiles y financieros".
Los autores del manifiesto recuerdan que mediante los servicios públicos el Estado redistribuye la riqueza "que todos generamos" y son "motor de desarrollo y progreso social y económico".

Un estudio predice un aumento de adictos al trabajo en España

BILBAO . - El porcentaje de adictos al trabajo en España es actualmente de un 4,6% y en poco más de tres años podría aumentar al 11,8% de los trabajadores, según un estudio de tres universidades españolas.

Expertos de la Universitat Politécnica de Valencia, la Universitat Jaume I de Castellón y la Universidad del País Vasco señalan que este aumento podría deberse no sólo a factores emocionales de los propios empleados, sino también a la presión de la crisis económica.
"La crisis brutal que vivimos está estableciendo una cultura del miedo a perder el trabajo y aparecen sobretrabajadores, no por desequilibrios emocionales, sino, y más que por la situación económica en sí, por contagio social", dijo Lucas Jódar, director del Instituto de Matemática Multidisciplinar de la Universidad Politécnica de Valencia.
El desempleo en España subió en agosto a 4.625.634 personas, en un contexto de recesión económica, y la mayoría de los españoles cita el paro como una de sus principales preocupaciones en los sondeos periódicos del CIS.
Por adictos al trabajo se conoce a aquellos que dedican una excesiva cantidad de tiempo y energía a trabajar y lo hacen de forma intensa y compulsiva. Los investigadores dividieron a la población en tres categorías: trabajadores racionales (con 40 horas o menos semanales), sobretrabajadores (más de 40 horas) y adictos, aquellos que además de trabajar más de 40 horas presentan un alto nivel de compulsión que se deduce de sus respuestas.
Mediante la aplicación de un modelo matemático de "ecuaciones en diferencias", los investigadores han analizado la posible evolución de este fenómeno en los próximos años bajo diferentes perspectivas para la economía española.
Los expertos tuvieron en cuenta cuatro posibles escenarios económicos: Uno basado en las previsiones de la OCDE, "que augura un crecimiento del paro hasta 2013"; un segundo optimista, "que contempla la bajada de la tasa de desempleo el año que viene a niveles de 2010"; el tercero basado en los análisis de la FUNCAS, "que prevé una recuperación lenta a partir de 2014"; y un último, más pesimista "marcado por un continuo ascenso del número de parados en España desde 2012 y hasta 2015".
"Asimismo, para la construcción del modelo matemático tuvimos en cuenta también otros factores que pueden influir en la adicción al trabajo, como por ejemplo situaciones de estrés emocional, que hemos cuantificado a partir de la tasa de disoluciones matrimoniales, y el contagio social", añaden los investigadores del IMM de la Politécnica de Valencia.
Desde el equipo de investigación de la Universitat Jaume I, especializado en la prevención psicosocial en el ámbito laboral, elaboraron un cuestionario con el objetivo de medir y clasificar a la población en función de su nivel de adicción y entrevistaron a casi 1.200 trabajadores de la Comunidad Valenciana y del País Vasco con edades comprendidas entre los 16 y 69 años.
"Resolviendo las ecuaciones de nuestro modelo, podemos predecir la prevalencia de la adicción al trabajo en nuestro país", apuntó Lucas Jódar.
Según Jódar, la investigación hace referencia a cualquier tipo de trabajo, aunque "tradicionalmente hay algunos más sensibles a la adicción, caso de aquellos con una repercusión directa en reconocimiento social, en dinero o en vanidad".
A partir de la aplicación del modelo, el estudio augura un incremento de adictos laborales en todos los escenarios, siendo el más alto en el "optimista" con un 11,88%. En el de la OCDE, la tasa es de un 11,72%; de un 11,65% en el de FUNCAS; y en el peor de los escenarios de un 11,55%.
"Las adicciones están aumentando en general, pero la adicción al trabajo , yo diría que es de las pocas, por no decir la única que está bien vista. Pero tiene sus víctimas, quienes la sufren, que son los familiares", señaló el experto.
Por este motivo y derivado de los resultados del estudio, los autores de la investigación plantean "la necesidad de poner en marcha medidas de cara a evitar el contagio de la que está considerada como una de las psicopatologías sociales de este siglo, así como de promocionar una cultura empresarial que permita aumentar la capacidad de los trabajadores para sobreponerse a contextos de dolor emocional, traumas o el miedo a perder el empleo".
El trabajo fue presentado en el marco de las Jornadas "Mathematical Modelling in Engineering & Human Behaviour 2012", organizadas por el Instituto Universitario de Matemática Multidisciplinar de la Universidad Politécnica de Valencia.

sábado, 8 de septiembre de 2012

Miles de griegos salen a las calles de Tesalónica durante la visita de la 'troika' a Grecia


TESALÓNICA.- Miles de personas protestaron esta anoche en la feria anual en Tesalónica, la segunda mayor ciudad de Grecia, en contra de una nueva ronda de recortes de salarios y pensiones exigidos por prestamistas internacionales a cambio de ayuda financiera para evitar la bancarrota del país.

   La manifestación de alrededor de 15.000 sindicalistas y activistas de izquierda ha sido la primera gran protesta contra un paquete de austeridad de casi 12.000 millones de euros que está preparando el primer ministro, Antonis Samaras, para apaciguar a los inspectores de la Unión Europea y del Fondo Monetario Internacional que llegaron el viernes a Atenas para revisar el avance de las reformas griegas.
   Unos pocos manifestantes quemaron banderas de la Unión Europea, mientras que otros lanzaron sandías en apoyo a los atribulados agricultores, pero más allá de de eso las protestas se desarrollaron sin incidentes ante la mirada de cerca de 3.500 policías.
   Grecia vive su peor crisis económica de la posguerra que ha dejado desempleadas a casi una de cada cuatro personas, que ha elevado los niveles de pobreza y cerrado miles de negocios.
   Samaras hizo sólo una breve aparición para inaugurar el evento y defender los recortes planeados en vez de realizar el discurso anual de política económica que solían hacer sus predecesores.
   "Estamos tratando de minimizar el dolor de los recortes tanto como sea posible, pero tenemos que hacer recortes porque no hay otro camino", declaró Samaras ante políticos y funcionarios locales. "Les estoy diciendo la verdad, no hay otro camino", añadió.
   El líder opositor Alexis Tsipras, jefe del partido radical de izquierda SYRIZA que se opine al rescate extranjero para Grecia, criticó a Samaras por su aparición de bajo perfil en el evento. "El primer ministro vino y se fue como un ladrón - quizás está avergonzado", comentó Tsipras, quien participó en las manifestaciones.
   Samaras se opuso al primer rescate de Grecia en el 2010, pero desde que llegó al poder en junio ha prometido llevar a cabo otra ronda de austeridad que el fatigado público griego siente que ya no puede aguantar.
   Samaras y el ministro de Finanzas, Yannis Stournaras -un respetado economista-, han conseguido cautelosos elogios de sus homólogos europeos por rehusar a dar pie atrás en los recortes, pero se enfrentan a una creciente hostilidad en casa en la medida en que la depresión económica griega se intensifica.
   El Gobierno, que espera conseguir otros dos años para implementar los recortes -programados para el 2013 y el 2014-, afirma que la economía griega se contraerá en más de un 7 por ciento este año.

Médicos catalanes trampean el euro por receta a pacientes con problemas económicos

BARCELONA.- Médicos de familia catalanes han dado con una fórmula para evitar el abono de la tasa del euro por receta a pacientes con dificultades económicas, consistente en recetar varias cajas de fármacos con menos dosis del mismo medicamento, para no superar con ningún envase los 1,67 euros a partir del que se cobra el llamado tique moderador.
   Este método se está difundiendo boca oreja por las consultas de los médicos de cabecera catalanes, a través de un documento que recoge el listado de fármacos y los respectivos envases con los que se puede trampear esta tasa.
   Así, los facultativos pueden prescribir a un paciente que requiera un tratamiento intensivo de un antibiótico como la 'amoxicilina' dos cajas de antibiótico con 12 dosis en cada una, en lugar de una caja de 24 dosis que sí supera el precio de 1,67 euros.
   Esta fórmula se puede aplicar a usuarios con problemas económicos que no puedan costear esta cantidad, ha explicado el vicepresidente de la Sociedad Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria (Camfic), Jordi Daniel.
   Daniel ha señalado que "la prescripción de estas presentaciones en la receta electrónica puede comportar ir más veces a la farmacia, pero supone un ahorro para el paciente" que realmente no puede costear este gasto.
   "Existen presentaciones de fármacos esenciales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que tienen un precio inferior a 1,67 euros" y, por tanto, están exentos de pagar la tasa cuando se retiran de las farmacias, ha observado Daniel.
   Por ello, ha defendido que "utilizar estas presentaciones más baratas puede ayudar a pacientes con dificultades económicas", ha insistido el vicepresidente de la Camfic.
   El listado contiene las indicaciones, peso, dosis y precio de 17 principios activos de fármacos comunes en los que se puede evitar por esta vía el euro por receta como el paracetamol, el diazepan, la levotiroxina, el haloperidol, sales de hierro, omeprazol, clorpromazina, acido acetilsalicilico y furosemida, entre otros.

Difunden un vídeo en el que se quema un retrato de Putin

MOSCÚ.- La banda de punk Pussy Riot, cuyas componentes cumplen una pena de prisión por haber interpretado una canción de protesta en la mayor catedral ortodoxa de Moscú, ha difundido un vídeo en el que dos de sus componentes encapuchadas se cuelgan de un edificio para quemar un retrato del presidente ruso, Vladimir Putin, y agradecer el apoyo que han recibido de artistas internacionales como Madonna o el grupo Red Hot Chili Peppers, ha informado el diario 'Moscow Times'.

   El vídeo es la respuesta de la banda de punk a una solicitud planteada por la cadena de televisión MTV, que les había pedido que contestaran a las muestras de agradecimiento de artistas internacionales para difundir las imágenes en la entrega de premios MTV el pasado jueves por la noche.
   La grabación, de poco más de un minuto de duración, muestra a dos miembros de Pussy Riot descolgándose en rappel por un edificio deshabitado para colgar una pancarta gigante del grupo y un retrato del presidente Putin al que prenden fuego. Mientras completan la quema, las dos mujeres llaman "diablos" al presidente ruso y al bielorruso, Alexander Lukashenko. "Hemos estado por el derecho a cantar, a pensar, a criticar", dice en inglés en el vídeo una de las encapuchadas.
   "Para ser músicos y artistas, hay que estar preparados para hacer todo por cambiar tu país, sin importar los riesgos", asegura la otra miembro de Pussy Riot. Mientras continúan haciendo rappel en el edificio, las dos mujeres agradecen el apoyo que les han dado artistas como Madonna, Bjork y las bandas Red Hot Chili Peppers y Green Day. Tanto Madonna como Red Hot Chili Peppers manifestaron su respaldo a las componentes de la banda de punk durante sus recientes conciertos en Moscú y San Petersburgo.
   Las componentes de Pussy Riot Nadezhda Tolokonnikova, Maria Alyojina y Yekaterina Samutsevich fueron condenadas a dos años de prisión el pasado 17 de agosto por haber irrumpido en medio de una ceremonia cristiana en la mayor catedral ortodoxa de Moscú con una canción en la que denunciaban la actitud del presidente Putin y del líder de la Iglesia Ortodoxa, el patriarca Kirill.

Cayo Lara advierte de que Adelson "viene a usurpar recursos para potenciar una fábrica de ludópatas"

MADRID.- El coordinador federal de Izquierda Unida (IU), Cayo Lara, ha rechazado este sábado la decisión del magnate estadounidense Sheldon Adelson de asentar en la Comunidad de Madrid su macrocomplejo Eurovegas ya que, a su juicio, solo vendrá a "usurpar recursos para potenciar una fábrica de ludópatas".

   "El modelo productivo que queremos para España no es el modelo de Eurovegas", ha denunciado Lara durante su intervención en el Consejo Político Federal que se celebra este sábado en la sede de la coalición.
   En esta misma línea, ha advertido de que dicho modelo pretende eliminar "los derechos laborales" y establecer en España "un paraíso fiscal con el dinero negro de alguien que está acostumbrado a financiar al Tea Party en Estados Unidos".
   "Este no es el modelo de desarrollo que necesita España. Los mismos que decíamos que el modelo inmobiliario no era el modelo de desarrollo, somos los mismos que decimos que el modelo de desarrollo para este país no es el modelo del casino de Eurovegas", ha defendido.
   En este sentido, ha añadido que dicho modelo "no tiene nada que ver con la economía productiva y honesta" que, su juicio, es preciso desarrollar en "un país honesto como es España".

Grecia al límite: la consigna ya no es austeridad sino empobrecimiento / Ana Tudela Flores *

La troika ha vuelto a Atenas. El Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea se sientan otra vez a negociar qué les cortan. Es posible que las calles Sofocleus y Evripidou hayan vuelto a recordar estos días lo que es el cepillo de un barrendero y probable que la policía patrulle ahora día y noche para asegurarse de que los alrededores de Omonia pierden por un momento su aspecto de gueto y abandono. No vayan a ver los hombres de negro la traducción en las calles de lo que firman en los despachos. 

Pero las cifras no mienten y lo que dicen es que esto ya no es una política de austeridad sino de empobrecimiento y de que incluso ahora, cuando cada griego al que se le pregunta asegura que el país no puede más, se intenta una nueva vuelta que abone esa inmensa clase baja, ese estrato cosificado en factor trabajo a precios de ganga que están creando en el sur de Europa.

En qué cabeza cabe si no que se pida que se amplíe la semana laboral a seis días, como aseguraba ayer el diario griego Imerisia que ha hecho la troika, en un país como Grecia en el que la tasa de desempleo ha pasado en un año del 16,8% al 23,1% y donde el paro juvenil alcanza ya al 52,9% de los menores de 25 años, según los datos de julio actualizados por Eurostat el pasado viernes. Si hacen falta más horas de trabajo, que se contrate más mano de obra. Si no hacen falta, entonces con la semana laboral de seis días lo que se pretende es reorganizar la fuerza laboral y seguir aumentando esa bolsa de paro inmensa

¿Cómo es posible que se defienda la teoría del incremento de la productividad a base de desempleo cuando el imparable hundimiento de la economía ha demostrado que no hay país desarrollado que levante cabeza si se le cae de forma sostenida la demanda interna, aporte principal del PIB?

Y, sin embargo, además de la injerencia que supone ya sin ningún pudor en ámbitos de la soberanía nacional, cada medida nueva en el plano laboral que exigen no va sino a incrementar el desempleo. Según el citado diario heleno, la troika ha recomendado al Gobierno de Antonis Samaras una profunda flexibilización del mercado laboral que incluye reducir el coste de entrada y salida del mismo para las empresas así como una mayor laxitud con las exigencias de los horarios de trabajo del tipo reducir el número de horas de descanso que tienen que transcurrir entre dos jornadas. También piden que se reduzca el plazo con el que un empresario debe comunicar un despido y la cantidad a indemnizar.

Es un camino similar al que se está haciendo recorrer a España, donde las sucesivas reformas laborales no han hecho sino facilitar el despido, abaratarlo de forma que las empresas puedan sustituir sin despeinarse plantillas mejor retribuidas por otras más baratas o exigencias tan incomprensibles como es la de retrasar la edad de jubilación en países con tasas de paro juvenil que tocan a más de la mitad de los menores de 25 años, retrasando con ello el cambio generacional.

A finales de julio, en una entrevista con cuartopoder.es, el director general de la Confederación de Sindicatos de Empleados Públicos Griegos (Adedy), Elías Eliopoulos, ya advertía de que, después de que empleados públicos y privados hayan perdido una media del 50% de su sueldo y con el paro existente “no se puede llegar más lejos” con las medidas de la troika porque “el griego no aguanta más”.

Es posible que en la sede del partido fascista Amanecer Dorado brindasen ayer a la salud de estas informaciones que empiezan a aparecer sobre las nuevas exigencias al país, porque cada nuevo griego desesperado puede ser un potencial simpatizante del partido, y ya van por el 7% de los votos.
Cuando se habla con los griegos del pasado lo primero que suelen hacer es criticar a los propios griegos. Sobre todo a la clase política pero también a los ciudadanos por haberla dejado hacer durante años mientras, a quien no se había visto beneficiado del clientelismo imperante, el crédito fácil le permitía la ilusión de tener una buena vida. Señalan al asfalto de Atenas y preguntan, a modo de ejemplo, cómo es posible que los pasos de peatones, un recuerdo como mucho de algo que debieron ser rayas blancas, lleven sin pintar desde los Juegos Olímpicos de 2004. ¿Dónde ha ido el dinero? 

Nada hay más crítico que un griego hablando de su país. Cuando se habla con los griegos de futuro se refieren a finales de 2012. Las variables más allá de esa fecha hacen totalmente incierto cualquier pronóstico. Solo hay algo que tienen claro, desde los políticos a los sindicatos, desde el dueño de un restaurante a la directora del centro municipal que asiste a familias que se han quedado sin nada: Grecia no puede más.

Recortar donde no hay
Ya en la anterior visita de la troika, que visitó Atenas para dar el toque oportuno al nuevo Gobierno antes de irse de vacaciones, se empezaban a escuchar recortes que poco podían aportar a la política de ajuste que exige a Grecia compromisos para mermar su déficit en otros 11.600 millones de euros el próximo año.

Parecían más bien medidas para sumir definitivamente a los ciudadanos en la desesperación. Dos ejemplos: Cómo entender que el 1 de julio no se renovase el contrato a 40 de los 60 trabajadores que reparten comida en un centro municipal de Atenas justo cuando en la primera mitad de este año se ha duplicado el número de familias griegas que acuden a este servicio como última vía para subsistir. 

O cómo se explica que de las cinco furgonetas que recorrían Atenas para prestar atención sanitaria primaria a quienes ya no reciben dicha asistencia en los centros hospitalarios por haber excedido el tiempo límite en el paro, se pensasen reducir a dos desde agosto. Por no hablar de que ahora se quiere ir también a por las pensiones inferiores a 1.000 euros al mes, a por el recurso de subsistencia de muchas familias que han visto cómo perdían el empleo los hijos y luego los padres y ahora viven con los abuelos.

(*) Periodista en www.cuartopoder.es

Cinco tópicos y cuatro hechos sobre Eurovegas / Pablo Pardo *

1) Adelson es un personaje

O dos. Procede de una familia muy pobre de Boston en la que todos los miembros dormían en la misma habitación. Es la persona del mundo que más dinero perdió por la crisis desencadenada por y durante la presidencia de George W. Bush (más de 20.000 millones de dólares), y el que más ha ganado con Barack Obama (más de 22.000 millones de dólares), pero aún así es el mayor financiador de los republicanos en su esfuerzo por echar al actual presidente en las elecciones del 6 de noviembre;
Construyó el inmenso hotel y casino 'The Venetian' ('El Veneciano') cuando pasó la luna de miel con su segunda esposa —a la que conoció en una web de ligue en Internet— en Venecia y se enamoró de la ciudad. El resultado es un hotel con canales surcados por góndolas cuyos navegantes cantan 'O Sole Mio' en italiano con un implacable acento inglés. Con techos falsos simulando nubes, y hasta con una plaza de San Marcos cubierta, y conectado con otra de sus propiedades, 'The Palazzo' ('El Palacio') por un espacio lleno de esculturas de mariposas del tamaño de elefantes. En su descargo, hay que decir que el equipo de Adelson descarta perpetrar nada parecido en España.

2) Adelson es prorrepublicano y apoya al Likud (el partido conservador de Israel)

Efectivamente, el dueño de Las Vegas Sands está financiando él solo gran parte de la campaña del candidato republicano a la presidencia, Mitt Romney. Adelson siempre ha apoyado al Partido Republicano, pero, gracias a una sentencia de 2010 del Supremo de EEUU, ahora le puede dar apoyo ilimitado. Y lo está haciendo. En este ciclo electoral va a dar 80 millones de euros a ese partido. En Israel, Adelson financia el periódico gratuito 'Israel Ha Yot' ('Israel Hoy'), fuertemente alineado con el actual primer ministro de ese país, Benjamin Netanyahu.
Las razones del respaldo de Adelson a los republicanos no son claras. Sus allegados afirman que él es "un demócrata de Kennedy", lo que podría situarlo como un centrista. Sus enfrentamientos con el Partido Demócrata obedecen en parte a su 'guerra' con los sindicatos de Las Vegas (si hay algo que Adelson no soporta son los sindicatos).
'The New York Times' también ha apuntado otra razón por la que Adelson quiere que los republicanos ganen: el Gobierno de Obama planea gravar fiscalmente los beneficios que las empresas estadounidenses obtienen fuera del país y no repatrían. Por curioso que parezca, esos ingresos están en un 'limbo fiscal', y Las Vegas Sands obtiene la mayor parte de sus beneficios en China y Singapur. Es, sin embargo, algo común a las grandes empresas de EEUU. El ejemplo más famoso de esas prácticas no es Las Vegas Sands, sino Apple.

3) Eurovegas tiene un gran componente de riesgo para Las Vegas Sands

Muchos inversores preferirían que Las Vegas Sands se centrara más en Asia, donde ha descubierto una autentica máquina de hacer dinero, y expandiera sus operaciones a Corea del Sur, Vietnam, Japón, Filipinas y, en el futuro, Taiwan. Algunos críticos dicen que la clave de Eurovegas es más el ego de Adelson que consideraciones económicas.
Pero Adelson no es ajeno al riesgo. De hecho, para construir sus complejos en Singapur y Macao gastó tanto dinero que las acciones de Las Vegas Sands se desplomaron, su deuda tuvo calificación de 'bono basura', y su fortuna, literalmente, se desvaneció. Adelson tuvo que acabar prestando dinero a su propia empresa. Hoy, Macao y Singapur son sus principales fuentes de beneficios y ha recuperado con creces sus pérdidas.

4) Las Vegas Sands está siendo investigada por corrupción

Sí. En EEUU es ilegal sobornar a Gobiernos extranjeros para conseguir contratos (en España no, y en Francia hasta hace poco las empresas podían desgravar el gasto en 'mordidas' en el extranjero), y hay denuncias que apuntan a que Las Vegas Sands pagó a altos funcionarios del Partido Comunista Chino a cambio de favores para desarrollar sus proyectos en Macao.
Y ahora, los tópicos:

1) Eurovegas nos va a salvar de la crisis

El comunicado de Las Vegas Sands declara que "el proceso está en fases muy tempranas y está pendiente de la resolución de los retos económicos de España". Además, la empresa solo ha anunciado que va a invertir en Madrid, no dónde. Por último, los planes de Las Vegas Sands son construir la Fase I del proyecto (12.000 habitaciones, en cuatro edificios más la infraestructura) en al menos cuatro o cinco años. Eso implicará una inversión de unos 7.600 millones de euros. Pero solo el mes que viene tenemos que refinanciar una refinanciación de la deuda de más de 33.000 millones de euros. Semejante agujero no hay Adelson que lo arregle;

2) No solo no nos va a salvar de la crisis, sino que no se va a llevar a cabo nunca

Lo cierto es que el plan está yendo más lento de lo previsto. Las Vegas Sands esperaba decidir antes del verano y, en el mejor escenario posible, empezar a trabajar sobre el terreno a principios de 2013. Por ahora, sin embargo, sólo se ha dado la decisión de continuar el proyecto, ahora en Madrid. Sin embargo, un aspecto clave, como es la financiación, no ha cambiado. Las Vegas Sands no ha cambiado, sin embargo, sus planes de desarollo ni financieros, y sigue pensando en poner en torno a un tercio de la inversión. La clave, ahí, está en España, no en Adelson: si tenemos credibilidad para que Wall Street preste a Las Vegas Sands el resto del dinero, la operación habrá dado un gran paso adelante.

3) Va a ser un nido de prostitución

Eso depende de España. Las Vegas Sands cotiza en Wall Street, y muchos inversores institucionales (fondos de inversión y pensiones, hedge funds, fondos soberanos) tienen criterios muy estrictos acerca de en qué empresas invierten y en qué empresas no. Eso se debe a que en EEUU existe una especie de accionista que en España es tan escaso como el urogallo cantábrico: el 'accionista activista'. Gracias a una legislación que no siempre apisona a los minoritarios (al contrario que en España), los accionistas estadounidenses pueden hacer valer muchos de sus valores y criterios en las empresas, y amargarle la vida a los directivos si no hacen lo que quieren. Y un escándalo es mortal para una empresa en Wall Street.
En último término, la obsesión con la prostitución y Eurovegas no deja de sorprender, al menos si se mira desde 6.000 kilómetros de distancia, dado que España no destaca precisamente por aborrecer —en privado y mucho menos en público— la profesión más antigua del mundo.

4) Adelson es un mafioso

Al contrario. Adelson jugó un papel central en eliminar a la mafia de Las Vegas. Él fue el primer empresario en introducir exposiciones, ferias comerciales y eventos, con la feria de informática COMDEX (algo paradójico, dado que a día de hoy el empresario sigue sin usar el ordenador, según quienes le conocen). En realidad, quien empezó a echar a la mafia de la ciudad fue otro multimillonario controvertido: Howard Hughes. Los mafiosos contaban, dicho sea de paso, con la complicidad de todas las estrellas de Hollywood de los cuarenta y cincuenta: desde Frank Sinatra (que era casi uno de ellos) hasta Humphrey Bogart. Eso sí: Adelson no es un tipo sofisticado.

5) Adelson va a convertir Madrid en un centro del crimen y del vicio

De nuevo, eso depende de España. En todo caso, a ese respecto no está de más que alguien pregunte en Europa o EEUU acerca de la reputación de Ibiza o de Marbella para que se le despejen las dudas acerca de nuestra propia capacidad para montar grandes juergas y atraer a gente que acaso no sea la más saludable del Universo.
Una de las bases de operaciones más importantes de Las Vegas Sands está en Singapur, un país que no destaca precisamente por su suavidad a la hora de combatir el crimen. Además, el modelo de negocio de Las Vegas Sands para España es obtener el 70% de sus ingresos del alquiler de sus espacios comerciales a tiendas y restaurantes, y el 30% del juego.

(*) Corresponsal de 'El Mundo' en Washington

http://www.elmundo.es/elmundo/2012/09/08/madrid/1347088447.html

La plataforma 'Eurovegas No' convoca una cacerolada en la Puerta del Sol

MADRID.- La plataforma Eurovegas No ha convocado una cacerolada este sábado a las 20 horas en la Puerta del Sol contra la decisión del magnate estadounidense Sheldon Adelson de instalar el macrocomplejo en la Comunidad de Madrid.

   La cacerolada pretende ser, según los organizadores, una muestra del rechazo por el "absoluto secretismo del Gobierno de la Comunidad, y para denunciar los diversos y graves impactos que supone un proyecto como éste para las personas y el territorio".
   "A lo largo de los últimos meses hemos asistido atónitos a un proceso con una enorme falta de transparencia: una negociación entre las administraciones públicas españolas y la empresa Las Vegas Sands Corp. amparada en el oscurantismo", han criticado.
   Añaden que la decisión "se toma sin haber presentado estudios de impacto, sin cauces para la participación ciudadana y sin transparencia" siendo una decisión que "se toma a espaldas de la ciudadanía y su derecho fundamental a la información siendo comunicada en España con nocturnidad".