Fundado por Francisco Poveda* y un grupo de sociólogos para contribuir a la regeneración de la vida pública española con toda aquella información u opinión de interés general que sirva de motor para la inevitable catarsis del sistema tras ser carcomido por la codicia y la impostura... indignadosyporlaregeneracion@gmail.com (*) Periodista y profesor
lunes, 11 de noviembre de 2013
domingo, 10 de noviembre de 2013
Delenda est autonomía / Juan R. Gil *
El cierre de Canal 9, órgano de propaganda del PP, ha acabado en un circo, en el que algunos trabajadores han tomado una televisión que no es suya y Fabra ha demostrado que ni tiene mando en plaza ni sabría qué hacer con él si lo tuviera
La imagen que acompaña este texto ilustró la portada de Información el pasado día 7, cuarenta y ocho horas después de que el gobierno de la Generalitat decidiera el cierre de Radio Televisión Valenciana y los trabajadores tomaran el control de las emisiones y empezaran una programación non stop dedicada a airear las vergüenzas del ente, sin darse cuenta de que esas vergüenzas son también las suyas propias y las que nos sonrojan a todos. Aunque se conocieran, porque encima no están dando ninguna noticia: sólo confirmando lo que ya sabíamos.
El valor de la fotografía es lo nítidamente que recoge la confusión en la que estamos instalados. La joven alza una pancarta que se pregunta quién asumirá «la voz del pueblo». Pero es que lo que el Consell acaba de liquidar no es una televisión ni una radio públicas, sino el mayor aparato de propaganda, manipulación y censura puesto a disposición del PP con dinero público, que no es lo mismo. Y lo ha hecho porque a la fuerza ahorcan (pongan Montoro donde dice fuerza), no por ningún tipo de arrebato de convicción democrática.
Estoy dispuesto a apoyar la existencia de un canal público de calidad, riguroso e independiente del poder político. Y, además, es posible: ni siquiera hace falta irse al manido ejemplo de la BBC; basta, como exponía aquí Francisco Esquivel, con repasar los informativos que se hicieron en TVE durante la etapa de Zapatero, el único presidente que ha creído en el papel de servicio al ciudadano, y no al Gobierno de turno, que debe jugar una emisora pública. Pero lo que no voy a hacer es derramar una sola lágrima por el cierre de esa televisión que era el paradigma de la ignominia. Sería un ejercicio de hipocresía y de cinismo.
Canal 9 jamás cumplió sus objetivos fundacionales. Es humano pensar que tuvo tiempos mejores, y no negaré que a ratos los hubo, pero el mejor director que ha tenido, el único digno de ese nombre, Amadeu Fabregat, empezó el mismo día que ocupó su despacho a traicionar todo aquello por lo que se había creado esa televisión: ni le importó vertebrar (abrió con un centro espectacular para la época en Valencia, pero sin delegaciones en Alicante ni en Castellón), ni convertirla en un vehículo de potenciación del valenciano, ni buscó la calidad en su producción.
Aún recuerdo un magnífico artículo publicado en este periódico por otro de los periodistas que me antecedieron en la dirección, José Ramón Giner, en el que denunciaba ya en los noventa cómo Canal 9, en lugar de servir de plataforma de expresión de la cultura valenciana con mayúsculas (que la hay, y muchas veces ha sido vanguardia), había apostado por la chabacanería más casposa y había logrado que el verdadero himno de esta comunidad fuera el «A guanyar diners» de Monleón.
Hubo manipulación política en la etapa de Joan Lerma. Claro que la hubo: desde el mismo día de las oposiciones, en la que algunos periodistas que no tuvimos ningún interés en trabajar en esa casa elaboramos a modo de juego una lista de aprobados en la que no fallamos ni un solo nombre. El que la manipulación fuera menor e infinitamente menos grosera que la que vino luego no significa que no existiera antes.
Luego llegó el PP. Primero el PP de Zaplana, que llevó el control político del ente a sus máximas cotas, conduciendo la televisión pública de la misma manera, exactamente, que se maneja en las dictaduras. Y más tarde, el PP de Camps, que no sólo mantuvo la bota sobre la programación, sino que a tenor de lo que después se ha ido sabiendo, también convirtió RTVV en una fuente de negocio para los amiguetes que acabó por quebrarla para los restos.
Sé que hay buenos profesionales en Canal 9. Pero más allá de ello, y del drama que significa que tanta gente sea condenada al paro, en términos de análisis político lo que no hay que olvidar es que ninguna dictadura puede sobrevivir sin colaboración. Por eso da tanta grima ver, ahora que es su callo el que pisan, como escribía en el artículo antes mencionado Francisco Esquivel, cómo algunos reclaman solidaridad a base de confesar su complicidad con todos los desmanes que se han cometido y que, de haberlos denunciado de forma colectiva y públicamente a lo largo de estos años, hubieran podido quizá salvar esa televisión.
El espectáculo final ha sido digno de la cadena que entre otras cosas pasará a la historia como la que inventó la telebasura. Con muchos periodistas travistiéndose en 24 horas de mercenarios en piratas que toman algo público y lo usan como si fuera suyo, sin sentir el más mínimo rubor cuando entrevistan a las víctimas de un accidente de metro del que no informaron o lo hicieron de la forma más tendenciosa posible, o exigiendo, no pidiendo, la firma en su defensa de importantes colectivos a los que jamás sacaron en pantalla. ¿Que cumplían órdenes? El juicio del 23-F ya dejó claro, antes de que Canal 9 naciera, que eso no es excusa. Y la más mínima conciencia ética tendría que llevar a muchos de esos trabajadores a defender sus legítimos derechos de otra forma menos ofensiva para quienes han sufrido durante años su respaldo activo a la tergiversación.
Como he dicho antes, una televisión pública y de calidad, que cohesione la Comunidad Valenciana, informe con rigor de lo que en ella ocurre y traslade lo que en ella bulle, es posible. Pero no es eso lo que quienes han retenido las cámaras planteaban. Eso sí hubiera sido una salida digna: contemplar a profesionales mostrar al público cómo puede hacerse otra televisión. Pero no he visto presentar proyecto alguno en ese sentido. Sólo sacar las uñas; no le han entregado la televisión a los ciudadanos, ni siquiera por unas horas, que eso sí que hubiera sido una revolución digna de apoyar: sólo los han utilizado de ariete.
Pero en política siempre hay dos planos: el factual, el de los hechos, y el simbólico. Y si la quiebra de Canal 9 no es culpa directa del Ejecutivo de Fabra, la forma de actuar de éste en las últimas semanas le condena sin redención. Un gobierno está para gobernar, no para lamentarse por las esquinas. El Consell de Fabra sabía a ciencia cierta que el Tribunal Superior de Justicia iba a anular el ERE por el que se despedía a mil asalariados. Ni supo hacer ese ERE correctamente y salvaguardando los derechos inalienables de los empleados, ni fue capaz de tener un «plan B» para cuando los jueces lo suspendieran. Resultado: caos. El golpe de mano de los trabajadores, respondido por un golpe de Estado de Fabra, en tanto que ha orillado todas las prescripciones legales y ha burlado a las Cortes nada menos que para alterar una ley, para retomar el control. Un circo, una vergüenza.
El vicepresidente Císcar, encargado del asunto, se ha abrasado al punto de que difícilmente podrá ser ya recuperable. Pero Fabra ha vuelto a transmitir la imagen de que, no sólo no tiene mando en plaza, sino que tampoco sabría qué hacer si lo tuviera. Letal para el PP. Y mucho más mortífero si, como muchos se temen, a la vuelta de unos meses nos encontramos con que a Canal 9 la sustituye un contrato con algún grupo privado para seguir emitiendo propaganda, a un coste más asumible. Eso sería sumar, al oprobio, el escarnio.
Nadie habla en Alicante del cierre de Canal 9 como pérdida, puedo asegurarlo. Pero sí del escándalo que supone, en tanto es una muestra más de que aquí ya no hay gobierno. De que sólo hay unos señores que se dedican a tramitar, más mal que bien, las órdenes que desde Madrid les dan, y cuya propia existencia, por tanto, es tan cuestionable como la de la televisión. Y la cosa irá a más en los próximos días: cuando se sepa el coste real de la liquidación de la tele; cuando salga la sentencia de Carlos Fabra; cuando Camps vuelva a deponer en un banquillo, aunque sea como testigo; cuando el pelotazo del Caribe, que ahora ha entrado por la escuadra de la CAM, rompa la portería de Bancaja, que no olvidemos que dirigía otro expresidente de la Generalitat...
En la memoria del periodismo español hay un artículo, publicado en este mismo mes, pero en 1930, por José Ortega y Gasset, que está entre los inscritos en letras de oro. Se hizo famoso por su frase final, Delenda est Monarchia. Pero Ortega no quería dar a la frase el significado original que tiene en latín, el que bramó en el Senado Catón reclamando que se destruyera Cartago. Lo que en realidad quería plasmar, y por eso el titular era otro («El error Berenguer», a la sazón presidente de aquel Ejecutivo) es cómo las equivocaciones de Alfonso XIII y del gobierno que nombró estaban provocando, no la destrucción por parte de los ciudadanos, sino la autodestrucción del régimen por la incapacidad de sus principales dirigentes.
No encuentro un ejemplo mejor de lo que aquí está pasando: cada día el error PP, más incluso que el error Fabra, va erosionando la autonomía hasta hacer de ella una tramoya falsa, pesada e irreconocible. Y lo peor es que no sabemos si eso es así sólo por la incapacidad de quienes la dirigen, o porque hay una firme voluntad desde Madrid de que la Comunidad Valenciana pase a ser también, como el artículo de Ortega, un apunte en la Historia.
El cierre de Canal 9, órgano de propaganda del PP, ha acabado en un circo, en el que algunos trabajadores han tomado una televisión que no es suya y Fabra ha demostrado que ni tiene mando en plaza ni sabría qué hacer con él si lo tuviera
La imagen que acompaña este texto ilustró la portada de Información el pasado día 7, cuarenta y ocho horas después de que el gobierno de la Generalitat decidiera el cierre de Radio Televisión Valenciana y los trabajadores tomaran el control de las emisiones y empezaran una programación non stop dedicada a airear las vergüenzas del ente, sin darse cuenta de que esas vergüenzas son también las suyas propias y las que nos sonrojan a todos. Aunque se conocieran, porque encima no están dando ninguna noticia: sólo confirmando lo que ya sabíamos.
El valor de la fotografía es lo nítidamente que recoge la confusión en la que estamos instalados. La joven alza una pancarta que se pregunta quién asumirá «la voz del pueblo». Pero es que lo que el Consell acaba de liquidar no es una televisión ni una radio públicas, sino el mayor aparato de propaganda, manipulación y censura puesto a disposición del PP con dinero público, que no es lo mismo. Y lo ha hecho porque a la fuerza ahorcan (pongan Montoro donde dice fuerza), no por ningún tipo de arrebato de convicción democrática.
Estoy dispuesto a apoyar la existencia de un canal público de calidad, riguroso e independiente del poder político. Y, además, es posible: ni siquiera hace falta irse al manido ejemplo de la BBC; basta, como exponía aquí Francisco Esquivel, con repasar los informativos que se hicieron en TVE durante la etapa de Zapatero, el único presidente que ha creído en el papel de servicio al ciudadano, y no al Gobierno de turno, que debe jugar una emisora pública. Pero lo que no voy a hacer es derramar una sola lágrima por el cierre de esa televisión que era el paradigma de la ignominia. Sería un ejercicio de hipocresía y de cinismo.
Canal 9 jamás cumplió sus objetivos fundacionales. Es humano pensar que tuvo tiempos mejores, y no negaré que a ratos los hubo, pero el mejor director que ha tenido, el único digno de ese nombre, Amadeu Fabregat, empezó el mismo día que ocupó su despacho a traicionar todo aquello por lo que se había creado esa televisión: ni le importó vertebrar (abrió con un centro espectacular para la época en Valencia, pero sin delegaciones en Alicante ni en Castellón), ni convertirla en un vehículo de potenciación del valenciano, ni buscó la calidad en su producción.
Aún recuerdo un magnífico artículo publicado en este periódico por otro de los periodistas que me antecedieron en la dirección, José Ramón Giner, en el que denunciaba ya en los noventa cómo Canal 9, en lugar de servir de plataforma de expresión de la cultura valenciana con mayúsculas (que la hay, y muchas veces ha sido vanguardia), había apostado por la chabacanería más casposa y había logrado que el verdadero himno de esta comunidad fuera el «A guanyar diners» de Monleón.
Hubo manipulación política en la etapa de Joan Lerma. Claro que la hubo: desde el mismo día de las oposiciones, en la que algunos periodistas que no tuvimos ningún interés en trabajar en esa casa elaboramos a modo de juego una lista de aprobados en la que no fallamos ni un solo nombre. El que la manipulación fuera menor e infinitamente menos grosera que la que vino luego no significa que no existiera antes.
Luego llegó el PP. Primero el PP de Zaplana, que llevó el control político del ente a sus máximas cotas, conduciendo la televisión pública de la misma manera, exactamente, que se maneja en las dictaduras. Y más tarde, el PP de Camps, que no sólo mantuvo la bota sobre la programación, sino que a tenor de lo que después se ha ido sabiendo, también convirtió RTVV en una fuente de negocio para los amiguetes que acabó por quebrarla para los restos.
Sé que hay buenos profesionales en Canal 9. Pero más allá de ello, y del drama que significa que tanta gente sea condenada al paro, en términos de análisis político lo que no hay que olvidar es que ninguna dictadura puede sobrevivir sin colaboración. Por eso da tanta grima ver, ahora que es su callo el que pisan, como escribía en el artículo antes mencionado Francisco Esquivel, cómo algunos reclaman solidaridad a base de confesar su complicidad con todos los desmanes que se han cometido y que, de haberlos denunciado de forma colectiva y públicamente a lo largo de estos años, hubieran podido quizá salvar esa televisión.
El espectáculo final ha sido digno de la cadena que entre otras cosas pasará a la historia como la que inventó la telebasura. Con muchos periodistas travistiéndose en 24 horas de mercenarios en piratas que toman algo público y lo usan como si fuera suyo, sin sentir el más mínimo rubor cuando entrevistan a las víctimas de un accidente de metro del que no informaron o lo hicieron de la forma más tendenciosa posible, o exigiendo, no pidiendo, la firma en su defensa de importantes colectivos a los que jamás sacaron en pantalla. ¿Que cumplían órdenes? El juicio del 23-F ya dejó claro, antes de que Canal 9 naciera, que eso no es excusa. Y la más mínima conciencia ética tendría que llevar a muchos de esos trabajadores a defender sus legítimos derechos de otra forma menos ofensiva para quienes han sufrido durante años su respaldo activo a la tergiversación.
Como he dicho antes, una televisión pública y de calidad, que cohesione la Comunidad Valenciana, informe con rigor de lo que en ella ocurre y traslade lo que en ella bulle, es posible. Pero no es eso lo que quienes han retenido las cámaras planteaban. Eso sí hubiera sido una salida digna: contemplar a profesionales mostrar al público cómo puede hacerse otra televisión. Pero no he visto presentar proyecto alguno en ese sentido. Sólo sacar las uñas; no le han entregado la televisión a los ciudadanos, ni siquiera por unas horas, que eso sí que hubiera sido una revolución digna de apoyar: sólo los han utilizado de ariete.
Pero en política siempre hay dos planos: el factual, el de los hechos, y el simbólico. Y si la quiebra de Canal 9 no es culpa directa del Ejecutivo de Fabra, la forma de actuar de éste en las últimas semanas le condena sin redención. Un gobierno está para gobernar, no para lamentarse por las esquinas. El Consell de Fabra sabía a ciencia cierta que el Tribunal Superior de Justicia iba a anular el ERE por el que se despedía a mil asalariados. Ni supo hacer ese ERE correctamente y salvaguardando los derechos inalienables de los empleados, ni fue capaz de tener un «plan B» para cuando los jueces lo suspendieran. Resultado: caos. El golpe de mano de los trabajadores, respondido por un golpe de Estado de Fabra, en tanto que ha orillado todas las prescripciones legales y ha burlado a las Cortes nada menos que para alterar una ley, para retomar el control. Un circo, una vergüenza.
El vicepresidente Císcar, encargado del asunto, se ha abrasado al punto de que difícilmente podrá ser ya recuperable. Pero Fabra ha vuelto a transmitir la imagen de que, no sólo no tiene mando en plaza, sino que tampoco sabría qué hacer si lo tuviera. Letal para el PP. Y mucho más mortífero si, como muchos se temen, a la vuelta de unos meses nos encontramos con que a Canal 9 la sustituye un contrato con algún grupo privado para seguir emitiendo propaganda, a un coste más asumible. Eso sería sumar, al oprobio, el escarnio.
Nadie habla en Alicante del cierre de Canal 9 como pérdida, puedo asegurarlo. Pero sí del escándalo que supone, en tanto es una muestra más de que aquí ya no hay gobierno. De que sólo hay unos señores que se dedican a tramitar, más mal que bien, las órdenes que desde Madrid les dan, y cuya propia existencia, por tanto, es tan cuestionable como la de la televisión. Y la cosa irá a más en los próximos días: cuando se sepa el coste real de la liquidación de la tele; cuando salga la sentencia de Carlos Fabra; cuando Camps vuelva a deponer en un banquillo, aunque sea como testigo; cuando el pelotazo del Caribe, que ahora ha entrado por la escuadra de la CAM, rompa la portería de Bancaja, que no olvidemos que dirigía otro expresidente de la Generalitat...
En la memoria del periodismo español hay un artículo, publicado en este mismo mes, pero en 1930, por José Ortega y Gasset, que está entre los inscritos en letras de oro. Se hizo famoso por su frase final, Delenda est Monarchia. Pero Ortega no quería dar a la frase el significado original que tiene en latín, el que bramó en el Senado Catón reclamando que se destruyera Cartago. Lo que en realidad quería plasmar, y por eso el titular era otro («El error Berenguer», a la sazón presidente de aquel Ejecutivo) es cómo las equivocaciones de Alfonso XIII y del gobierno que nombró estaban provocando, no la destrucción por parte de los ciudadanos, sino la autodestrucción del régimen por la incapacidad de sus principales dirigentes.
No encuentro un ejemplo mejor de lo que aquí está pasando: cada día el error PP, más incluso que el error Fabra, va erosionando la autonomía hasta hacer de ella una tramoya falsa, pesada e irreconocible. Y lo peor es que no sabemos si eso es así sólo por la incapacidad de quienes la dirigen, o porque hay una firme voluntad desde Madrid de que la Comunidad Valenciana pase a ser también, como el artículo de Ortega, un apunte en la Historia.
(*) Director del diario Información, de Alicante
sábado, 9 de noviembre de 2013
Convocada a través de las redes sociales una marcha en contra de Maduro
CARACAS.- La población venezolana organizó una
manifestación en contra del gobierno de Nicolás Maduro para hoy sábado 9
de noviembre a través de las redes sociales.
La denominada #9N no está impulsada por políticos, sino por la
ciudadanía que dice estar indignada por las medidas que toma el actual
Gobierno y para decir "basta" a la crisis económica, política y social
que azota el país.
Según el diario 'El Nuevo Herald', la marcha también incluye un
fuerte mensaje contra los principales dirigentes de la oposición por
haber mostrado debilidad.
"La Marcha Autoconvocada es para demostrarle a Maduro, y a la
dirigencia de la oposición, que ya su tiempo pasó y que la salida aquí
es a través de la toma de las calles", explicó el asesor político
Esteban Gerbasi al periódico.
"La marcha es una demostración de que hay una carencia de
liderazgo ante líderes de la oposición que no están dándole respuesta a
un pueblo venezolano que está sometido a la humillación permanente de
tener que caerse a golpes en los supermercado para comprar un paquete de
harina o un kilo de azúcar", agregó Gerbasi.
lunes, 4 de noviembre de 2013
Miles de personas se manifiestan en Moscú contra la inmigración
MOSCÚ.- ”Hoy una mezquita, mañana la yihad”, eran algunos de los lemas en una protesta que ha reunido a 8.000 manifestantes en Moscú.
Unas 8.000 personas según la Policía,
20.000 según los convocantes, se han manifestado este lunes en Moscú
para protestar contra el descontrol inmigratorio que están sufriendo.
Durante la marcha se han podido ver multitud de banderas imperiales
rusas y pancartas con consignas como “Rusos” o “Hoy una mezquita, mañana
la yihad”.
La Policía ha informado de la detención
de 30 personas por ir encapuchados, por lo que ellos consideran
desórdenes públicos y por exhibir símbolos prohibidos. La marcha se ha
convertido en un evento anual que aglutina a las organizaciones
nacionalistas rusas desde que se produjo la primera manifestación, en
2005, con motivo de la celebración del Día de la Unidad Nacional el 7 de
noviembre, sustituto a partir de este año de las celebraciones de la
Revolución Bolchevique de 1917.
El acto ha tenido su eco en otras
grandes ciudades del país. Según los datos de la Policía, este año han
acudido a la marcha de Moscú 2.000 personas más que en 2012. Las
autoridades rusas han puesto en marcha una campaña de redadas semanales
para detener y expulsar a los inmigrantes ilegales de Moscú tras los
disturbios que siguieron a la muerte de Yegor Scherbakov, un joven de 25
que fue apuñalado en el barrio de Biriliovo supuestamente por un
inmigrante.
miércoles, 30 de octubre de 2013
lunes, 28 de octubre de 2013
Un total de 30 familias se reparten la riqueza en España
MADRID.- Un total de 30 familias se reparten la
riqueza en España, ya que estos grandes grupos empresariales-familiares
acumulan entre sus miembros hasta 32.000 millones de euros, según el
informe que ha elaborado Forbes sobre las 100 personalidades más ricas
del país.
El círculo del poder familiar se estrecha más todavía entre los
muy poderosos, ya que hay tres familias que acumulan más de 11.200
millones de euros, lo que les permite situarse en el selecto grupo de
las 10 primeras riquezas del país.
El sector textil, la venta de inmuebles, el mundo de las
inversiones, finanzas bursátiles o la alimentación, entre otros, son
algunos de los nichos de negocio en los que las ricas familias españolas
han conseguido su fortuna.
Por su parte, el Rey don Juan Carlos no figura entre los más ricos
de España. El monarca queda fuera del listado de las 100 personalidades
más acaudaladas del país, cuyo selectivo 'corte' se ha cifrado en 300
millones de euros.
En la lista de ricos españoles, que publicará próximamente la
revista económica, la edad media de los acaudalados nacionales es de
66,5 años, sólo hay nueve personas por debajo de los 50 años y la franja
de edad que más se repite, 23 veces, es la que va de los 79-70 años.
Además, tan solo hay una que no pasa de los 40 años, mientras que la
franja de 59-50 es ocupada por 12 y, la de 69-60, por 18.
Forbes ha anunciado que publicará en breve la lista de las 100
personalidades más ricas de España. El ranking de millonarios españoles
aparecerá en el número de noviembre en la revista que estará en los
kioskos a partir del 30 de octubre.
La primera fortuna de España tiene un capital que equivale al de las 20 siguientes, según 'Forbes'
MADRID.- Amancio Ortega, poseedor de la primera fortuna
de España, cuenta con un capital estimado en 47.600 millones de euros,
lo que equivale a todo el patrimonio acumulado por los 20 siguientes de
la lista 'Forbes' de las personalidades españolas más ricas, que será
publicada en noviembre.
A pesar de que la identidad de la primera fortuna española no ha
sido desvelada aún por la publicación, la última edición del ranking de
los más ricos del mundo elaborado por 'Forbes' situaba al fundador de
Inditex como el tercer hombre más acaudalado a nivel mundial, sólo por
detrás del mexicano Carlos Slim y el estadounidense Bill Gates.
En el caso de España, 'Forbes' destaca que entre los sectores más
pujantes, el textil encabeza la actividad a la que se dedican los más
ricos, puesto que en el listado nacional elaborado por la revista
aparecen tres grandes empresarios de la moda entre los diez más ricos,
con un capital acumulado de hasta 56.800 millones de euros.
Además del sector textil, 'Forbes' señala a la venta de inmuebles,
el mundo de las inversiones y las finanzas bursátiles o la
alimentación, como algunos de los nichos de negocio en los que las más
ricas familias españolas han conseguido sus grandes patrimonios.
De hecho, la publicación apunta que los "enormes tentáculos" de
las grandes fortunas españolas se extienden por todo el Ibex 35, bien
mediante participaciones directas en el capital de las empresas o a
través de sicav y los exclusivos fondos de inversión en los que
participan.
En este sentido, 'Forbes' indica que Acerinox, Ebro Foods, Cie
Automotive, ACS, Ence, Banco Sabadell, Cvne, Fersa, Sacyr e Indra son
los favoritos de las grandes fortunas españolas.
"Más bolsa, menos deuda pública y mucho depósito. Esta es la
estrategia tipo que han seguido los ricos españoles durante los últimos
trimestres", destaca la revista, que considera que las dudas en
el proceso de construcción europea, la debilidad de la economía
española y las pérdidas acumuladas por muchas grandes fortunas en 2012
han obligado a los ricos españoles "a nadar y guardar la ropa", aunque
poco a poco vuelven a mirar a la renta variable.
Un total de 30 familias se reparten la riqueza en España, ya que
estos grandes grupos empresariales-familiares acumulan entre sus
miembros hasta 32.000 millones de euros, según el informe que ha
elaborado Forbes sobre las 100 personalidades más ricas del país.
El círculo del poder familiar se estrecha más todavía entre los
muy poderosos, ya que hay tres familias que acumulan más de 11.200
millones de euros, lo que les permite situarse en el selecto grupo de
las 10 primeras riquezas del país.
El sector textil, la venta de inmuebles, el mundo de las
inversiones, finanzas bursátiles o la alimentación, entre otros, son
algunos de los nichos de negocio en los que las ricas familias españolas
han conseguido su fortuna.
Por su parte, el Rey don Juan Carlos no figura entre los más ricos
de España. El monarca queda fuera del listado de las 100 personalidades
más acaudaladas del país, cuyo selectivo 'corte' se ha cifrado en 300
millones de euros.
En la lista de ricos españoles, que publicará próximamente la
revista económica, la edad media de los acaudalados nacionales es de
66,5 años, sólo hay nueve personas por debajo de los 50 años y la franja
de edad que más se repite, 23 veces, es la que va de los 79-70 años.
Además, tan solo hay una que no pasa de los 40 años, mientras que la
franja de 59-50 es ocupada por 12 y, la de 69-60, por 18.
Forbes ha anunciado que publicará en breve la lista de las 100
personalidades más ricas de España. El ranking de millonarios españoles
aparecerá en el número de noviembre en la revista que estará en los
kioskos a partir del 30 de octubre.
sábado, 26 de octubre de 2013
El movimiento antitroika luso moviliza a miles de personas contra el Gobierno
LISBOA.- El movimiento ciudadano de indignados lusos movilizó
hoy a miles de personas en Lisboa y otras doce ciudades de Portugal
contra las políticas de austeridad del Gobierno y exigió la salida de la
"troika" del país.
La manifestación convocada por el colectivo "Que se lixe a troika"
(Que se fastidie la troika) coincide con el debate de los presupuestos
del Estado, que aprobará un nuevo paquete de recortes y ajustes de cerca
de 4.000 millones de euros (5.500 millones de dólares).
El Ejecutivo conservador espera así rebajar el déficit público al 4 %
en 2014, meta exigida por la "troika" -la Comisión Europea (CE), el
Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI)- en
los compromisos del rescate concedido a Portugal en mayo de 2011.
Los organizadores de la marcha se oponen a estas nuevas medidas, al
igual que los partidos de izquierdas y sindicatos, que censuran una
política que consideran "fallida" después de tres años de medidas de
austeridad.
Bajo el lema "No hay callejón sin salida", la marcha en Lisboa fue la
más multitudinaria, aunque con menor afluencia que en otras organizadas
por el mismo movimiento.
La movilización de hoy partió de la plaza de Rossio y finalizó en las
escaleras del edificio del Parlamento portugués con discursos e
intervenciones de músicos y artistas.
En el recorrido, los manifestantes exigieron la dimisión del Gobierno
con consignas contra el primer ministro, Pedro Passos Coelho, como
"Passos, sal de aquí y llévate al FMI".
Además de reivindicaciones y críticas, muchos reclamaron esperanza,
como un cartel que pedía a los políticos "Llévenselo todo, menos el
futuro".
El Gobierno luso planea aprobar una rebaja del 10 % de las pensiones
públicas de más de 600 euros (825 dólares) al mes, así como una
disminución de salarios de los funcionarios de entre un 2,5 y un 12 %
para aquellos que cobren más de 600 euros mensuales.
En el resto del país, Oporto, la segunda ciudad portuguesa en
importancia, reunió a varios miles de personas que expresaron su
descontento en la céntrica plaza de la Batalla.
Otras once localidades, entre ellas Aveiro, Coimbra, Braga y Faro, se
unieron a la protesta, aunque en Castelo Branco se desconvocó la marcha
por falta de afluencia.
En anteriores ocasiones, el movimiento antitroika, organizado
principalmente en las redes sociales, reunió a decenas de miles de
personas en las manifestaciones más multitudinarias de la historia de la
democracia de Portugal.
Las protestas se han sucedido desde 2010 a medida que empeoraban las
condiciones económicas de Portugal, que ha visto duplicar su índice de
paro en ese periodo y ahora se sitúa en torno al 17 %.
Los duros recortes mediante bajadas de salarios de funcionarios y una
fuerte subida de la carga fiscal han enfrentado también al Gobierno con
los sindicatos, que planean más paros, entre ellos una huelga en el
sector público para el próximo 9 de noviembre.
Greenpeace pide en la torre Eiffel la liberación de los detenidos en Rusia
PARÍS.- Un activista de Greenpeace se suspendió de la torre Eiffel el sábado para pedir la liberación de 30 personas que llevan más de un mes en una prisión rusa por las protestas realizadas contra la perforación petrolera en el océano Ártico.
Tras lanzarse desde el segundo tramo del emblemático monumento en París, el hombre desplegó un gran cartel amarillo que decía "Liberad a los 30 del Ártico". Unas dos horas después fue bajado por los bomberos sin ningún incidente.
Veintiocho activistas de Greenpeace y dos periodistas fueron arrestados el mes pasado tras intentar abordar una plataforma petrolífera de Gazprom frente a la costa norte de Rusia, la primera que hay en aguas profundas del país en el Ártico.
Los cargos originales por piratería contra el grupo fueron rebajados el miércoles a vandalismo, que tiene una pena máxima de siete años de cárcel.
"Estamos aquí para pedirle al Gobierno francés que haga todo lo que esté en su poder para lograr la liberación de los 28 activistas y de los dos periodistas que han estado encarcelados en Rusia ya desde hace 38 días", dijo Cyrille Cormier, miembro de Greenpeace Francia.
La ONG quiere que el primer ministro francés Jean-Marc Ayrault presione para lograr la liberación del grupo cuando se reúna con el presidente ruso Vladimir Putin la semana próxima.
El despliegue mediático en París se suma a una campaña en el metro, con carteles que muestran a los activistas en un pequeño bote inflable al lado de la enorme plataforma petrolera, con algunos escalando por los costados de la plataforma.
"Ellos son poderosos. Nosotros tenemos determinación", decía el cartel.
Tras lanzarse desde el segundo tramo del emblemático monumento en París, el hombre desplegó un gran cartel amarillo que decía "Liberad a los 30 del Ártico". Unas dos horas después fue bajado por los bomberos sin ningún incidente.
Veintiocho activistas de Greenpeace y dos periodistas fueron arrestados el mes pasado tras intentar abordar una plataforma petrolífera de Gazprom frente a la costa norte de Rusia, la primera que hay en aguas profundas del país en el Ártico.
Los cargos originales por piratería contra el grupo fueron rebajados el miércoles a vandalismo, que tiene una pena máxima de siete años de cárcel.
"Estamos aquí para pedirle al Gobierno francés que haga todo lo que esté en su poder para lograr la liberación de los 28 activistas y de los dos periodistas que han estado encarcelados en Rusia ya desde hace 38 días", dijo Cyrille Cormier, miembro de Greenpeace Francia.
La ONG quiere que el primer ministro francés Jean-Marc Ayrault presione para lograr la liberación del grupo cuando se reúna con el presidente ruso Vladimir Putin la semana próxima.
El despliegue mediático en París se suma a una campaña en el metro, con carteles que muestran a los activistas en un pequeño bote inflable al lado de la enorme plataforma petrolera, con algunos escalando por los costados de la plataforma.
"Ellos son poderosos. Nosotros tenemos determinación", decía el cartel.
martes, 22 de octubre de 2013
Las familias españolas han dejado de pagar a la banca 45.000 millones en hipotecas
MADRID.- La Asociación de Afectados por Embargos y
Subastas (Afes) estima que entre el 20% y el 25% de la cifra de 180.000
millones de morosidad de los créditos concedidos aportada por el Banco
de España son créditos de hipotecas a particulares, por lo que calcula
que las familias españolas han dejado de pagar a la banca 45.000 millones en
hipotecas.
El presidente de Afes, Carlos Baños, ha asegurado que "en la
actualidad hay un 5,1% de mora sobre más de seis millones de hipotecas
concedidas, lo que se traduce en que más de 300.000 créditos
hipotecarios de los particulares han dejado de ser pagados, luego cada
familia debe una cuota media de hipoteca de 150.000 euros".
Además, la asociación prevé que la tasa de mora hipotecaria supere
el 6% en 2014 ante el creciente número de refinanciaciones fallidas, el
incremento de la tasa de paro y la bajada del número de hipotecas.
Por otro lado, aunque las ejecuciones hipotecarias han caído un
13,4% en el primer trimestre, según el CGPJ, Afes mantiene que la mora
sigue subiendo. En descenso de las ejecuciones se debe, según la
asociación, "al convencimiento por parte de la banca de que la ejecución
no es el camino a seguir a raíz de la recomendación del BCE de evitarla
porque resulta costosa" y subraya que ahora el método de resolución más
utilizado es la refinanciación.
No obstante, Afes apunta que "las refinanciaciones lo único que
hacen es maquillar la situación sin llegar a solucionar el problema", y
defiende la quita como el mejor remedio.
Así, Baños ha destacado que "la dación en pago es la solución más
limpia, pero produciría un 'efecto llamada' que provocaría un aumento de
hipotecas impagadas, por ello pensamos que la quita es el mejor remedio
y la banca tiene que interiorizar la quita como herramienta de
trabajo".
Por último, Afes ha recalcado que las nuevas medidas legislativas
"no han focalizado de lleno el problema y al final sólo son parches que
lo único que han hecho es alargar la situación en el tiempo del deudor y
seguir aumentando la tasa de morosidad hipotecaria en España".
"Las
reformas en la Ley no han sido suficientes, sólo un 5% de los afectados
se han podido beneficiar de éstas", concluye la asociación.
domingo, 20 de octubre de 2013
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