sábado, 2 de febrero de 2013

Avalancha de voluntarios en Cáritas / Jorge *

Tocaba reunión de sacerdotes responsables de Cáritas de mi zona y es una de las cosas que nos contaron: avalancha de voluntarios.
 
Porque se suele decir que si la gente da alimentos, que si donativos, que si hay más o menos solidaridad. A nadie le cabe la menor duda de que somos solidarios sobre todo en dinero y alimentos, es decir, en dar lo material. Problema muy diferente es cuando nos piden darnos, regalar el tiempo, comprometernos en una tarea, ofrecer nuestra vida por algo que merece la pena.

Nos contaban incluso que han tenido que cambiar hasta el sistema de acogida y atención a los nuevos voluntarios porque se encontraban desbordados. Una trabajadora social nos ha llegado a decir que en los últimos tres meses lleva atendidos a tantos nuevos voluntarios como en todo el año 2012. 

Esto supone una riqueza inmensa. Porque ante la crisis permite mantener abiertas las acogidas más horas, reforzar las entregas de alimentos, aumentar la eficacia de los SOIE (servicio de empleo), ayudar a más niños con las tareas escolares o poder ayudar a más mujeres embarazadas con riesgo de abortar.

Demasiada gente hablando de crisis y agobios económicos. Harto estoy de escuchar que hay que ser solidarios, hacer de nuestro corazón un hogar abierto a todos, acoger en el alma a los empobrecidos del mundo, sentir en las entrañas el grito de los desposeídos y regalar a todos un mundo feliz. Está genial, porque quedas como un señor y no te comprometes a nada. Tú con llevar en el corazón el sufrimiento de la humanidad vas cumpliendo.

Menos mal que hay gente que falta de palabras tan bonitas no tiene más remedio que dedicarse a echar horas. Es lo que tiene andar falto de literatura y espiritualidad actualizada: que acabas en cualquier despacho de Cáritas repartiendo garbanzos. No como la gente culta y preparada, que se puede permitir el lujo de hablar bien y decir cosas bonitas. Para lo de diario, siempre habrá alguna Rafaela.

(*) Sacerdote de la parroquia de la Beata María Ana Mogas, en el barrio de Tres Olivos, de Madrid

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