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jueves, 3 de julio de 2014

1.300 millones de toneladas de alimentos se desperdician cada año

ROMA.- Unos 1.300 millones de toneladas de alimentos para humanos se desperdician cada año en un mundo donde hoy más de mil millones de personas pasan hambre. Anualmente, los consumidores de los países ricos desperdician 222 millones de toneladas, cifra cercana a la producción de alimentos neta del África subsahariana, estimada en 230 millones de toneladas, señaló un informe.

Las pérdidas originadas por esta situación ascienden a cerca de 680.000 millones de dólares en los países industrializados y a 310.000 millones en los que están en desarrollo, advirtió un estudio de un panel del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

El reporte, presentado en Roma, señaló que las tasas más altas de desperdicios se concentran en las frutas, hortalizas, raíces y tubérculos.

Los expertos recomendaron una mejor integración de las cadenas de producción y de la recolección de datos sobre el desperdicio de alimentos, así como desarrollar estrategias efectivas para reducir esta tendencia, y lograr una más adecuada coordinación de políticas para reducir las pérdidas.

Según la investigación, entre los factores que han generado el problema están algunos relacionados con la cosecha y los alimentos que se degradan durante la recolección, el almacenamiento, empaquetamiento y transporte.

Igualmente, se añaden elementos como la falta de financiamiento para pequeños productores, la carencia de infraestructuras, y el impacto de políticas y regulaciones.

viernes, 9 de mayo de 2014

Ecologistas españoles piden prohibir el maíz transgénico en el país

MADRID.- Organizaciones sociales solicitaron hoy a la nueva ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente Isabel García que España rechace el cultivo de transgénicos como la mayoría de países europeos. 

 La agricultura y la ganadería ecológicas generan empleo y dinamizan el medio rural y para no lastrar a estos sectores necesitamos prohibir de forma inmediata el cultivo en España del maíz MON810, afirma una declaración de varios grupos ecologistas.

Recuerda que una encuesta entre agricultores ecológicos de Estados Unidos demuestra el fracaso de la denominada coexistencia entre cultivos transgénicos y convencionales, afirmó David Sánchez, coordinador de campañas de Food & Water Europe.

Las pérdidas económicas de las medidas preventivas de los agricultores ecológicos en Estados Unidos pueden superar el equivalente de seis mil euros anuales, entre zonas de barrera, retraso en la siembra, análisis y otras medidas, según la indagación.

Asimismo, un tercio de los encuestados sufre contaminación en su cosecha, con más de tres mil euros anuales por pérdida del valor añadido, búsqueda de otro comprador y transporte y la mitad ha visto su cosecha rechazada varias veces.

En vista de esa situación la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos, Ecologistas en Acción, Amigos de la Tierra y Food & Water alertó que los transgénicos no deben condicionar al resto de los productores.

Andoni García, miembro de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos, advirtió que en España se enfrentan los mismos problemas con tan solo un cultivo transgénico autorizado, el maíz MON810.

Según esa valoración, la ganadería ecológica en el país ya está afectada por la presencia de transgénicos, pues los operadores asumen sobrecostos para garantizar la alimentación de sus animales, debido a casos de contaminación de piensos y cultivos.

lunes, 8 de abril de 2013

España quiere "dejar de jugar" con las cosas de comer

MADRID.- "Con las cosas de comer no se juega" es una frase hecha que los padres españoles dicen a sus hijos para evitar que tiren la comida, pero también resume la ambiciosa y difícil iniciativa del Gobierno para reducir el despilfarro de alimentos desde el origen hasta los hogares de la España de los seis millones de parados.

La reciente eliminación de la fecha de caducidad de 28 días para los yogures, dejando que cada fabricante marque una fecha de consumo preferente para su producto, supone el primer paso importante del Gobierno español en una tarea que incluye una amplia revisión de multitud de normas y prácticas para limitar el desperdicio de alimentos a la mitad para 2020.
Entre productores agrícolas y ganaderos, intermediarios, distribuidores y consumidores se desperdician cada año en España alrededor de ocho millones de toneladas de comida, lo que lo convierte en el sexto país europeo que más alimentos desperdicia, según datos del Parlamento Europeo.
Entre otras cuestiones, la estrategia del Gobierno, que pretende reducir a la mitad ese desperdicio para 2025, abre ahora la puerta a revisar los estándares de calidad del aspecto exterior, el calibre y la forma de los productos, pero desde el sector primario se acoge con cautela una iniciativa que por el momento sólo muestra buenas intenciones.
"Consideramos la estrategia positiva en general. Es una buena y necesaria declaración de intenciones de un plan de trabajo a tres años (...) que veremos cómo se puede hacer", dijo Carlos Mateos, responsable técnico de la coordinadora de organizaciones agrícolas y ganaderas COAG.
Andrés Góngora, de 36 años, tiene un terreno agrícola de 1,5 hectáreas en la turística comarca almeriense de Níjar que explota su familia desde hace tres generaciones.
Góngora produce al año entre 150.000 y 180.000 kilos de tomates, pero tiene que deshacerse de entre un 5 y un 20 por ciento cada campaña debido a los descartes que imponen sus compradores por la apariencia del producto.
"Si la norma dice que el tomate debe ser rojo y redondo, todos deben ser así, pero no todos en la plantación salen así", dijo Góngora.
Las pérdidas en origen, junto con los procesos de transformación del alimento, suponen un 39 por ciento del total de alimentos desperdiciados en Europa.
La actividad agraria produce pérdidas de forma natural al depender de la meteorología, pero el sector primario dice que muchas de ellas se deben a que nunca está asegurada la venta de su producción por las fluctuaciones del precio y, para evitarlo, piden contratos más estables con los intermediarios.
Góngora dijo que en esta campaña, de octubre a marzo, le han pagado a entre 60 y 30 céntimos el kilo de tomate, frente a los casi dos euros el kilo a los que su producto se puede vender en una tienda de Madrid.
La estrategia española también busca que se reutilicen los subproductos no destinados a consumo humano -que podrían reconvertirse en fertilizante o en otras materias primas para otras industrias-, y a identificar normas que impiden reutilizar los productos no comercializables, lo que abriría la puerta a que ONG o los bancos de alimentos puedan abastecerse directamente de estos excedentes alimentarios.
Pero el problema para las ONGs y los bancos de alimentos es de índole logística ¿Cómo transportar y almacenar en buenas condiciones grandes cantidades de alimento fresco con el que paliar el hambre de los más necesitados, a veces a cientos de kilómetros de los centros de producción?
"Sólo el coste de distribución y logística a un montón de pequeñas ONG es imposible ¿Qué sería viable? La transformación de productos en la propia explotación (...) que ese producto transformado, pelado, o triturado en botes, ya tiene una conservación de más días", dijo José Manuel Delgado Pérez, del gabinete técnico de la unión de agricultores UPA.
Aunque las tensiones y el debate en torno a los desperdicios suelen aflorar en los primeros eslabones de la cadena alimentaria, la mayor parte del despilfarro, un 42 por ciento, se produce en el final de la cadena: los consumidores. La principal causa del desperdicio son las sobras de las comidas, seguida de una mala conservación.
"Hay que combatir el derroche de los bienes de primera necesidad, especialmente en los escenarios de crisis económica", dijo el ministro español de Agricultura, Miguel Arias Cañete, en la presentación de la estrategia el martes.
Algunas organizaciones de consumidores se muestran críticas por el oportunismo de la estrategia en un momento en que la opinión pública está extremadamente sensibilizada con el aumento de la pobreza.
"Hasta que no han sido nuestros iguales los que rebuscan en la basura de los supermercados no se ha hecho nada", dijo Ana Echenique, vicepresidenta de la Confederación de Consumidores y Usuarios CECU.
En su vertiente hacia los consumidores, el plan prevé la elaboración de guías y campañas de sensibilización, aunque el propio ministro dijo que la estrategia carece de una gran vocación normativa y fomenta la autorregulación.
La patronal de fabricantes y distribuidores AECOC ya inició el año pasado un proyecto para que toda la cadena colabore en reducir el desperdicio de alimentos.
El sector de la distribución, que engloba a las tiendas y superficies de venta, sólo supone un escaso 5 por ciento del desperdicio total, aunque participa activamente en la solución de este problema al ser consciente de la imagen negativa que puede proyectar este desperdicio.
"Creo que en las diferentes reuniones con la administración hemos hecho algunas sugerencias interesantes para intentar que ese desperdicio se reduzca todavía más, sobre todo en las circunstancias que nos encontramos. Nosotros vamos a continuar en la misma línea y contribuir a que Dia reduzca ese desperdicio", dijo el consejero delegado de la distribuidora DIA tras presentar sus resultados de 2012.

jueves, 10 de enero de 2013

El precio mundial de los alimentos cae un 7% en 2012

ROMA.- Los precios de los alimentos registraron en el conjunto de 2012 un descenso del 7% respecto al año anterior, según el Índice de Precios de los Alimentos elaborado desde 1990 por la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que se situó en los 212 puntos.

   En términos intermensuales, el índice de la FAO para los precios de los alimentos cayó por tercer mes consecutivo en diciembre de 2012, con una bajada del 1,1% hasta situarse en los 209 puntos, su nivel más bajo desde los 200 puntos de junio. Este descenso estuvo motivado por las caídas en los precios internacionales de los principales cereales y aceites y grasas.
   El subdirector General de la FAO a cargo del Departamento de Desarrollo Económico y Social, Jomo Sundaram, destacó que los datos de diciembre marcan una "inversión" respecto a la situación en julio pasado, "cuando las fuertes alzas de los precios provocaron temores de una nueva crisis alimentaria".
   "Pero la coordinación internacional, en particular a través del Sistema de Información sobre Mercados Agrícolas (AMIS por sus siglas en inglés), así como la caída de la demanda en una economía internacional estancada, ayudaron a que la subida de precios fuese de corta duración y se calmaran los mercados, de manera que los precios terminaron 2012 por debajo de los niveles del año anterior", añadió.
   Entre los diferentes productos, las mayores caídas interanuales se registraron en el azúcar (17,1%), los productos lácteos (14,5%) y los aceites (10,7%). Por el contrario, los descensos fueron mucho más modestos en los cereales (2,4%) y la carne (1,1%).
   En comparación con el mes anterior, el índice para los precios de los cereales registró una media de 250 puntos en diciembre, un 2,3% menos respecto a noviembre por una menor demanda de grano para piensos y usos industriales, mientras que los precios de la carne alcanzaron los 176 puntos en diciembre, una ligera bajada frente al dato de noviembre.
   Por su parte, el indicador de los precios de aceites y grasas se situó en 197 puntos en diciembre, un 1,9% menos que el mes anterior y el nivel más bajo desde septiembre de 2010, principalmente por la continua acumulación de grandes existencias de aceite de palma a nivel mundial.
   En el caso de los productos lácteos, el índice se situó en los 197 puntos en diciembre, un 0,9% más que en noviembre, mientras que los precios del azúcar registraron una media de 274 puntos en diciembre, ligeramente menor respecto a noviembre y su valor más bajo desde agosto de 2010.