sábado, 16 de mayo de 2020

Se cumplen nueve años del 15-M con España confinada y sumida en una nueva crisis


MADRID.- Han pasado nueve años desde que el 15-M tomó las calles con una movilización que acabó traducida en cambios sociales y políticos, un aniversario que España afronta sumida en otra crisis de alcance aún desconocido y con uno de los frutos de aquel movimiento, Podemos, por primera vez en el Gobierno.

Los sociólogos no pueden predecir si en esta ocasión la crisis económica supondrá un revulsivo social como aquel del movimiento de los indignados, que transformó con los años la política española, pero sí apuntan que el ciclo actual nada tiene que ver con el que propició el 15-M.
La nueva crisis pilla a Podemos -cuyos dirigentes estaban hace nueve años en las plazas- en un Gobierno con el PSOE, en un momento en el que, a diferencia de entonces, “mucha gente reclama certidumbres, acción de Gobierno sin fisuras y sin ruido”, explica Toni Aira, profesor de comunicación política en la UPF Barcelona School of Management.
“Al 15-M llegamos después de una crisis económica y financiera muy importante gestionada por grandes partidos que se identificaban con las instituciones. Hubo una erosión de los partidos, del poder judicial, incluso de la corona y de las instituciones financieras…”, recuerda Toni Aira.
Sin embargo, una crisis económica como la que viviremos por el efecto de una pandemia no tiene por qué traducirse en una crisis institucional, recuerda Pablo Simón, politólogo que estudió y vivió de cerca el 15-M por una cuestión generacional.
“Una crisis es una razón necesaria pero no suficiente para que emerja este tipo de descontento. Y lo que tenemos que ver ahora es cómo van a reaccionar los distintos actores políticos”, explica.
Porque el 15-M -recuerda Pablo Simón- estuvo muy conectado con la falta de regeneración política y los escándalos de corrupción que afectaban a los dos principales partidos, “y eso no tiene por qué darse en la misma medida ahora”.
“Si la crisis se prolonga en el tiempo, si los actores políticos no son capaces de reaccionar y cicatrizar esos efectos negativos, sí puede traducirse en que la crisis económica devenga en crisis social y a su vez política, pero esto no es automático”, reflexiona este politólogo.
Pablo Simón sí que tiene clara una cosa: la crisis potenciará de nuevo la desigualdad y repercutirá más en los de siempre. Mujeres, mayores de 50 años, inmigrantes… y de nuevo los jóvenes.
“Los nacidos del 85 hacia adelante no es que hayan vivido una crisis, es que han sufrido dos. Hay a quien no le suena el concepto de bonanza económica, ni el de emancipación, ni el de proyecto de vida. Este malestar larvado puede devenir también en protesta”, dice Simón.
¿Pero, por dónde puede saltar la chispa? Toni Aira cree que el populismo de Vox puede ser un polo de atracción de un electorado enfadado, indignado o quejoso con la gestión que ha hecho el Gobierno de España de la crisis, pero recuerda a la vez que, en contextos difíciles como el actual, la población necesita certezas.
“Ante una situación tan difícil, la gente puede decir: los experimentos en casa y con gaseosa”, sostiene Aira, que cree que “patinazos” como el de la fotografía de la Gran Vía de Madrid manipulada llena de ataúdes pueden provocar que el discurso de Vox se vea “más descarnadamente como nocivo”.
Y por lo que se desprende de las encuestas, apunta que, de haber ahora elecciones, saldrían reforzados tanto el PP como el PSOE, es decir, precisamente los partidos contra los que se alzó el 15-M.
Tampoco Irene Delgado, catedrática de Ciencia Política y de la Administración de la UNED, ve claro que pueda la formación de Santiago Abascal canalizar el descontento visible ahora en las protestas del barrio de Salamanca en Madrid. “El 15M no lo impulsaba un partido, era una movilización social que procedía del eco de la primavera árabe”, recuerda.
No ve Irene Delgado elementos comunes de la situación actual a la del 15-M porque, dice, estamos en una circunstancia “muy excepcional”. 
“No sabemos qué va a pasar”, reconoce esta catedrática que apunta que en estos nueve años “muy intensos políticamente” que han transcurrido ha habido grandes cambios en el sistema político.
“El movimiento del 15-M se ha convertido en un partido que ha escalado desde entonces en todos los procesos electorales. No estábamos acostumbrados a un periodo con tantas convocatorias electorales, de legislaturas muy breves”, explica Irene Delgado en referencia a Podemos.
Fruto de aquella revolución de las plazas es el sistema que tenemos hoy. “El 15-M como movimiento social desapareció pero las cuestiones que puso en la agenda han perdurado. Hoy el nivel de exigencia contra la corrupción es más alto, tenemos un gobierno de coalición inédito hasta la fecha, han emergido formas de descontento distintas y nuestro sistema institucional cambió”, explica Pablo Simón.
Pero Toni Aira comenta, en referencia a Podemos, que formaciones que emergían entonces como “una esperanza” se identifican ahora “como parte del problema y no de la solución”.
“Podemos ha pasado de señalar una casta a tener un líder como vicepresidente, con su pareja que es ministra y el chalet de Galapagar. Y eso tendrá su parte de caricatura pero es una realidad: esas personas tienen poco que ver con lo que representaban en 2011”, sostiene este profesor de comunicación política.
El propio Iglesias, que se siente heredero de esa movilización, recordaba ayer la efeméride durante una comparecencia en el Senado en la que ligaba el 15-M a los objetivos de la Agenda 2030, una de las patas que dirige desde su Vicepresidencia: “avanzar hacia una mayor justicia social, de un país más justo, más igualitario y más feminista”.
“Después de la década perdida que siguió al 15-M, nos encontramos con que lo vivido en estos meses no hace sino reafirmar que esos objetivos deben ser más que nunca una prioridad para este Gobierno. Porque el único escenario de salida posible a esa situación es el de la sostenibilidad y la justicia social, decía Iglesias ayer.
Han pasado nueve años de esa declaración a los gritos de “Lo llaman democracia y no lo es”, “¡No nos representan!” o “Sin curro, sin casa, sin pensión, sin miedo” que clamaban entonces los más jóvenes, que fueron arrastrando hacia las plazas a colectivos que tenían un sentimiento común de indignación y una voluntad de romper con lo establecido.
De nuevo estamos ante otra crisis y es aventurado pronosticar si calará el descontento por la gestión política. 
“Todo el guión está por escribir”, resume Pablo Simón.

domingo, 19 de abril de 2020

El tenista ruso Marat Safin cree que el coronavirus se creó para introducir chips en la población


MOSCÚ.- El extenista ruso Marat Safin, número del uno del mundo entre 2000 y 2001, ha asegurado que la situación actual de pandemia de coronavirus estaba “preparada” por hombres poderosos para poder instalar microchips en los seres humanos a través de las “vacunas”, y ha advertido que estamos entrando en “un nuevo orden mundial”.

“Creo que los microchips ya no estarán en los teléfonos, sino en implantes a través de las vacunas. Todo está en internet, no estoy diciendo nada nuevo“, señaló en una entrevista a la web rusa Sports.ru a través de Instagram. “Es una situación preparada”, añadió.
Así, consideró que el objetivo final es “la implantación de chips“. “Todo estaba preparado. En 2015, Bill Gates dijo que tendríamos una epidemia, luego una pandemia, que nuestro próximo enemigo era un virus, no una guerra nuclear. Luego realizaron una simulación en el Foro de Davos dos semanas antes de que el virus fuera conocido en el mundo. Mostraron cómo iría todo esto. No creo que Bill Gates sea adivino, simplemente lo sabía, y todos se estaban preparando”, aseguró.
“¿Por qué comienza el 5G? Luego se introducirán los nanochips. Mira lo que está pasando a nuestro alrededor. La gente está en pánico, como debe estar”, dijo. “El 5G no es bueno para la salud humana. Si lo ponen en todas las ciudades, puede perjudicarnos”, continuó.
El ruso, que lideró el ranking ATP durante nueve semanas entre finales de 2000 y principios de 2001, se encuentra actualmente en Moscú después de abandonar España tras decretarse el estado de alarma. 
“Estaba en España, pero el 16 -de marzo- decidí mudarme aquí. Impusieron el estado de alarma, ya era imposible; estuve allí durante una semana y decidí que debía irme”, explicó.
Sobre su teoría de la conspiración, Safin aseguró que existen “hombres más fuertes” que Putin, Merkel y Trump, que son “los dueños del dinero, los dueños del mundo” y los que están dirigiendo esta situación. 
“¿Por qué deberían ser famosos? No tienen publicidad. Los Rothschild y los Rockefellers son los que están a la vista, pero hay quienes les respaldan. Puedes llamarles como quieras: masones, Illuminati, lo que sea. Todo esto se sabe. El Club de los 300, el Club de Roma”, subrayó.
El tenista moscovita cree que ahora viviremos “de manera diferente”. 
“Es el nuevo orden mundial. Creo que muchos han escuchado esto, puedes leer libros al respecto: Henry Kissinger, Brzezinski… Todo se describe allí”, dijo. 
“Ya estamos siendo observados. Vas a YouTube e inmediatamente, te recomienda cosas para ver, en Netflix lo mismo. Todo se personaliza y crees que eliges tú”, prosiguió.
Además, “poco probable” evitarlo. “No podrás volar a ningún lado, no obtendrás una visa, no podrás asegurarte. Podrán bloquear el dinero. Por cierto, en Nueva York el efectivo ya se ha cancelado, en las tiendas solo se puede pagar con una tarjeta. Habrá dinero virtual”, concluyó.

miércoles, 15 de abril de 2020

Pablo Iglesias ensalza los “valores republicanos” para afrontar el COVID-19 y rechaza a un Rey “vestido con uniforme militar”


MADRID.- Los principales dirigentes de Unidas Podemos así como muchos de los altos cargos que tienen en el Gobierno de coalición, empezando por el propio vicepresidente segundo y líder del partido morado, Pablo Iglesias, se han volcado este martes 14 de abril en celebrar el aniversario de la proclamación en 1931 de la II República, y han aprovechado para cuestionar la monarquía y reivindicar los valores republicanos como los más apropiados, a su juicio, para hacer frente a la crisis del coronavirus.

En un hilo en Twitter, Iglesias ha defendido que “hoy más que nunca” los valores republicanos son los que permitirán avanzar “en unos momentos en los que se toma conciencia del valor de lo común y lo público”. Invita a recordar a quienes pelearon por esos valores que “hoy todo el mundo entiende como los mejores valores” y que fueron pioneros de la democracia.
Para el secretario general de Podemos, se están reordenando las prioridades y la realidad está recordando de “un golpe” las cosas que verdaderamente importan y que son “aquellas que sostienen la vida y nos construyen como sociedad”.
Por eso, destaca que en días como hoy hay que recordar “a quienes lo arriesgaron todo y fueron capaces de dar los primeros pasos para que en España pudieran ser una realidad la sanidad pública, la educación pública y un sistema de protección social”. 
También a los que lucharon por que tuviera, por primera vez, una Constitución que hablara de igualdad entre las personas, de los derechos de los trabajadores, de un reparto justo de la riqueza, de un Estado laico, de la protección de las identidades y las lenguas y del derecho a la cultura. 
Iglesias suma a ese recuerdo a las mujeres que “se dejaron la libertad o la vida” defendiendo el derecho al voto femenino y a “todos los compatriotas que imaginaron un país, una República, donde nadie fuera más que nadie y todos -todos- fuéramos iguales ante la ley”.
Un país, añade, “donde mandara el pueblo y no el poder económico; donde la corrupción no fuera un instrumento para burlar la democracia; donde jamás viéramos a un jefe del Estado aparecer vestido con un uniforme militar, porque es un representante del pueblo; y donde el ejército estuviera subordinado al poder civil”.
El secretario de Comunicación de Podemos y también director de Comunicación de la Vicepresidencia segunda que ocupa Iglesias, Juanma del Olmo, ha ido más allá en sus críticas a la monarquía, asegurando que el rechazo que genera en una parte de la población se debe a que es una institución del “pasado”, que “no es democrática”.
“El rechazo a la monarquía está inspirado en tres elementos: es una institución del pasado, está salpicada por la corrupción y no es una institución democrática. Una mayoría de españoles se pregunta ¿para qué sirve la monarquía?”, ha argumentado Del Olmo. 
“Los valores republicanos son necesarios para una España más moderna, más democrática, más igualitaria y más justa”, ha apostillado en otro mensaje en Twitter.
Mientras, el ministro de Consumo y coordinador federal de Izquierda Unida, Alberto Garzón, ha pedido “salud y República” en este 14 de abril, y ha recordado que “tal día como hoy en 1931 se proclamaba la II República y se abría un tiempo de libertad, democracia y esperanza para las clases trabajadoras de España”.
A su vez, la secretaria de Estado de Agenda 2030, Ione Belarra, ha asegurado en otro mensaje que espera que en estos días difíciles les inspire “el mejor espíritu republicano de quienes se dejaron la vida y la libertad construyendo un país mejor, más democrático y con más derechos para todos y todas”. 
“En su memoria, hoy y siempre, seguimos peleando. ¡Feliz 14 de abril!”, ha reivindicado. Además de los miembros del Gobierno, otros importantes dirigentes de Podemos y del resto de formaciones que integran Unidas Podemos han manifestado también su apoyo a la II República y a esos valores republicanos.
“Igualdad, justicia social, fraternidad, democracia, cultura. Porque fueron, somos. Porque somos, serán. 14 de Abril, Salud y República”, ha escrito el secretario de Mundo Rural del partido morado y secretario general en Castilla y León, Pablo Fernández. “Hoy más que nunca: salud y República. 14 de Abril”, ha reivindicado a su vez la secretaria de Participación y Círculos.
En esta línea, la alcaldesa de Barcelona y líder de En Comú, Ada Colau, ha querido recordar “con agradecimiento”, como “cada 14 de abril”, “a los cientos de miles de mujeres y hombres que en toda España dieron su vida por defender la República y la democracia contra el fascismo”. 
“En plena crisis global, más que nunca: Libertad, Igualdad y Fraternidad”, ha añadido.
“‘En la bandera de la libertad bordé el amor más grande de mi vida’. Frente al odio y el fanatismo, hoy 14A es un buen día para reivindicar a Lorca y la cultura. Salud y Republica”, ha escrito el presidente del grupo confederal de Unidas Podemos y diputado de En Comú Podem, Jaume Asens.

domingo, 22 de marzo de 2020

Monarquía española: regeneración o caída / David Jiménez *

Un escándalo de corrupción ha vuelto a sacudir a la corona. Aunque España enfrenta una crisis sanitaria por el coronavirus, una parte de la ciudadanía ha mostrado su indignación. El rey Felipe VI debe impulsar los cambios que permitan decidir su futuro en referéndum.

El monarca que reinó España durante casi cuatro décadas recibió cien millones de dólares de Arabia Saudí, los ocultó en paraísos fiscales y entregó una parte a su amante, según la justicia suiza. Pero el cuento con final infeliz de Juan Carlos I, con su mezcla de traiciones amorosas, espionaje y supuestas comisiones, no quedaría completo sin el drama familiar: su hijo y actual rey, Felipe VI, lo ha repudiado públicamente al renunciar a una herencia manchada por la sospecha.

El rey reconoce en el comunicado que difundió el domingo que conocía la existencia de esa fortuna desde hacía un año. Las preguntas son inevitables: ¿Por qué no lo puso en conocimiento de las autoridades y la Fiscalía Anticorrupción? ¿Sabe de otras actividades de su padre u otros miembros de la familia real que pudieran ser ilícitas? ¿Qué reformas propone para evitar comportamientos similares?

La estrategia de la Casa Real, que busca proteger al hijo sacrificando al patriarca de los Borbón, está condenada al fracaso. Parte de la falsa premisa de que la crisis monárquica se reduce al comportamiento de un rey descarriado, cuando los problemas de la institución van mucho más lejos. El paciente requiere una profunda regeneración para, una vez concluido el proceso, permitir a los españoles decidir su futuro en un referéndum.

Miles de españoles organizaron el miércoles una cacerolada desde sus balcones a la misma hora que Felipe VI daba un discurso de ánimo a una nación confinada en sus casas por la pandemia de coronavirus. La protesta, organizada a través de las redes sociales, incluía la petición de que los cien millones de Juan Carlos I sean donados a un sistema sanitario desbordado por la crisis sanitaria. El rey pudo haber aprovechado su alocución para confrontar el escándalo real, pero optó por refugiarse en la opacidad que tanto merma la credibilidad de la institución.

Juan Carlos I actuó durante su reinado con total impunidad gracias a una mezcla de falta de transparencia, leyes obsoletas que impiden la persecución de delitos cometidos por los monarcas españoles y una cultura de pleitesía que llevó a partidos políticos, instituciones y sociedad en general a mirar a otro lado. El primer paso debería consistir en levantar el manto de protección en torno al Palacio de la Zarzuela, la residencia real.

La reacción tras conocerse el escándalo de la fortuna de Juan Carlos I muestra lo difícil que será romper viejas costumbres. Los principales diarios nacionales olvidaron mencionar la información en sus portadas, el congreso rechazó investigarla y el establishment económico y político, predominantemente cortesano, hizo piña alrededor de Felipe VI, atribuyendo motivaciones heroicas a su decisión de romper con su padre. “La dura ejemplaridad del Rey”, titulaba su editorial el periódico ABC, de larga tradición monárquica.

No hay en la investigación suiza, ni en las informaciones de la prensa británica, ningún dato que indique que Felipe VI haya cobrado dinero ilícito. Y, sin embargo, la renuncia a cualquier cantidad que no esté “en consonancia con la legalidad” solo se dio a conocer después de una exclusiva del diario británico The Telegraph identificándolo como beneficiario de los fondos de su padre.

El monarca debe colaborar con la justicia activamente para desentrañar la presunta red de corrupción que tejió su padre y que implica a familiares que pudieron actuar como testaferros. Las instituciones del Estado sospechosas de encubrimiento tienen que ser investigadas ante los indicios de que los servicios secretos fueron utilizados para proteger la reputación de Juan Carlos I, en lugar de investigar sus irregularidades.

La consorte del rey emérito, la aristócrata alemana Corinna zu Sayn-Wittgenstein, ha anunciado acciones legales en Londres contra su expareja, acusándolo de utilizar al Centro Nacional de Inteligencia (CNI) para amenazarla en un intento de silenciarla. La empresaria aseguró en una conversación grabada en Londres en 2015 que actuó como testaferro de Juan Carlos I durante años y ha revelado que tiene cajas llenas de documentos que comprometen a la monarquía.

El goteo constante de informaciones comprometedoras no puede seguir siendo desdeñado por la justicia, minimizado por la prensa e ignorado por el parlamento, enviando el mensaje de que la prioridad es ocultar la verdad.

La monarquía cumplió un papel estabilizador después de la dictadura, durante la Transición española, y tiene el apoyo de los partidos con mayor representación parlamentaria del país. La institución no es, como demuestran los casos de Holanda, Noruega o Dinamarca, incompatible con una democracia liberal. Pero para que lo sea tiene que estar sujeta al escrutinio y la exigencia de responsabilidades.

Felipe VI llegó al trono en 2014 prometiendo adaptar la Casa Real a los tiempos, pero el ímpetu renovador de los inicios se diluyó tras un primer año de cambios que incluyeron mayor transparencia sobre las cuentas reales, la publicación de los sueldos de sus miembros y un control sobre los regalos que recibe la familia, que hoy se consideran parte del Patrimonio Nacional. No es suficiente.

Los cambios, para ser significativos, requieren de una reforma de la constitución para regular las incompatibilidades del rey en su vida privada —por ejemplo, sus negocios—, la obligación de que los miembros de la realeza declaren su patrimonio y el fin del estatus de inviolabilidad que en la práctica sitúa al rey por encima de la ley. La reforma, una vez completada, obligaría a la disolución de las Cortes Generales, la convocatoria de elecciones y un posterior referéndum para su aprobación, momento en el que los españoles podrían decidir el modelo de Estado.

Nada de esto será posible mientras Felipe VI no tome la iniciativa y promueva él mismo los cambios. Su padre, cuando aún disfrutaba de una popularidad envidiada por cualquier político, se dirigió a la nación en 2011 y fijó las bases de una monarquía honrada, responsable y sostenida bajo el principio de que “la justicia es igual para todos”. Hoy sabemos que se burlaba de todos los españoles. Si su hijo cumple esa promesa pendiente, habrá hecho más por preservar el trono que todos los cortesanos que estos días desean ruidosamente “larga vida al rey”.



(*) Escritor y periodista. Su libro más reciente es El director.



viernes, 20 de marzo de 2020

La responsabilidad de la prensa monárquica en el "espejismo" de Juan Carlos de Borbón / Ignacio Escolar *

Nada de lo que está pasando con Juan Carlos de Borbón se entiende sin el papel de la prensa, por su falta de fiscalización. Durante décadas, el rey de España ha estado fuera de control. Era inviolable en la Constitución. No podían juzgarlo los tribunales ni tampoco rendir cuentas ante el Congreso. A partir del 23F, del miedo a una involución militar, los principales medios de comunicación españoles llegaron a un pacto no escrito: proteger al rey para proteger la democracia, o al menos así lo quisieron presentar.

Además de inviolable, el rey se convirtió en impublicable. No le tosía ni el ejecutivo ni el legislativo ni el judicial ni tampoco el cuarto poder, la prensa. La inviolabilidad del rey se transformó en una absoluta impunidad.

Todo poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente. Y eso es lo que ha pasado en estos años con Juan Carlos de Borbón.

En negrita, recojo algunos de los argumentos en defensa de la monarquía de los últimos editoriales sobre el rey de El PaísEl Mundo y ABC. Entre líneas, mis respuestas.

EL PAÍS: "Bajo ninguna circunstancia se pueden confundir las instituciones con las personas que las encarnan".
Es justo al revés. Si hay una institución inseparable de las personas y de su comportamiento individual esa es la monarquía. Porque la única persona que aparece citada con su nombre y apellido en la Constitución (artículo 57) es Juan Carlos de Borbón. El "legítimo heredero de la dinastía histórica", lo llama el texto constitucional. Su apellido, su persona y su familia son, por tanto, una institución. Una, indisoluble de las personas que la forman, y que cuentan con más derechos que los demás.

EL PAÍS: "Ni siquiera en el caso de la monarquía parlamentaria, puesto que, al igual que sucede con otras formas democráticas de gobierno, es el mismo orden constitucional el que prevé las responsabilidades en las que pueden incurrir sus titulares y los procedimientos judiciales y parlamentarios para depurarlas"
La única responsabilidad que el orden constitucional establece para la figura del rey es que es irresponsable ante la ley. Artículo 56: "La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad". Es cierto que, desde que Juan Carlos de Borbón abdicó, perdió su inviolabilidad penal. Pero aún así no se le va a poder juzgar por nada previo al año 2014. Precisamente porque el orden constitucional no tiene previsto nada más que la inviolabilidad –y por tanto la impunidad– si el rey hubiera cometido un delito, como hay indicios que pudo cometer.
En cuanto a los procedimientos parlamentarios, pues tampoco parecen ser una vía a tomar. El Tribunal Constitucional sentenció, a cuenta de un intento de comisión de investigación en el Parlament catalán, que la inviolabilidad del rey también impide a los parlamentos actuar.

ABC: "Don Felipe accedió al reinado con un compromiso ineludible de regeneración, sin ataduras emocionales y con la exclusiva prioridad de anteponer su deber a cualquier otra consideración o privilegio. Y así está reinando, con una recuperación muy notable, por cierto, del índice de confianza en la Corona".
No sabemos cómo de alta es esa recuperación. O si existe siquiera. Entre otros motivos, porque el CIS no pregunta por la monarquía desde el año 2015. Probablemente, porque los resultados no saldrían demasiado bien.

El PAÍS: "Ningún sistema político está en condiciones de garantizar que los más altos dignatarios tengan un comportamiento ejemplar, y no por ello son sistemas deficientes. Lo serán si, llegado el caso, no tienen respuesta, y la Constitución de 1978 sí la tiene".
La gran diferencia es que, cuando un cargo electo no tiene un comportamiento ejemplar, se le puede cambiar. No es así con el rey.

ABC: "Don Felipe ha hecho un encomiable alarde de integridad, honestidad y transparencia porque con el sacrificio de la figura de su propio padre refuerza su lealtad a la Corona por encima de cualquier otro interés o persona.
Lástima que llegue al menos un año tarde. Según la propia versión de la Casa Real, fue en marzo de 2019 –y no este fin de semana– cuando Felipe descubrió que le habían designado como heredero de los bienes ocultos en un paraíso fiscal, a través de una opaca fundación.

EL MUNDO: "En estos complicados momentos por los que está pasando el país, la ciudadanía puede tener la certeza de contar con un Rey ejemplar, honesto y responsable".
Ese es justo el problema que sufrimos hoy. Que en un momento tan terrible como el que estamos pasando, la ciudadanía se encuentra con que el rey emérito –que también nos vendieron como ejemplar, honesto y responsable– es un presunto gran corrupto y defraudador.

El PAÍS: "Se trata de hechos que en ninguna circunstancia han afectado, afectan ni tienen por qué afectar al escrupuloso cumplimiento de las funciones que la Constitución de 1978 otorga a la Monarquía. Y ello tanto por lo que respecta a Felipe VI, como también, y pese a todo, a don Juan Carlos".
El artículo 56 de la Constitución establece que el rey es "el jefe del Estado, símbolo de su unidad". Simbolizar el Estado y ejercer "su más alta representación" obliga a una mínima responsabilidad. Que la institución monárquica tenga hoy su reputación deteriorada, como consecuencia de los actos de Juan Carlos de Borbón, claro que afecta a su capacidad para servir a toda la nación.
Que el rey emérito presuntamente se enriqueciera con el cargo, hiciera negocios privados aprovechando la jefatura del Estado y ocultara una fortuna millonaria en paraísos fiscales es algo que deteriora en grado sumo su capacidad de simbolizar nada que no sea la corrupción.

ABC: "Don Felipe ha ofrecido una lección moral a toda la clase política. Nunca en democracia ningún partido político actuó con la rapidez, severidad y ejemplaridad pública con que lo ha hecho ahora Don Felipe en el seno de su propia familia ante la investigación de irregularidades difícilmente explicables".
La rapidez de un año después. Porque la primera reacción de Felipe de Borbón cuando se enteró fue ocultar lo que sabía a la opinión pública. Solo cuando el escándalo ha llegado a los medios, un año más tarde, ha tomado medidas más drásticas y ha anunciado las que antes tomó y no contó. Exactamente igual que han hecho muchos otros partidos pillados en situaciones equivalentes. No desde luego mucho mejor.

EL PAÍS: "La Constitución y las leyes garantizan la libertad de expresión, pese al estado de alarma, y, en este sentido, quienes participaron en la protesta y en la reclamación ejercieron un derecho inalienable. Pero que  ejercieran un derecho no quiere decir que cumplieran mejor que el resto el compromiso cívico que en este momento se espera de cada cual, y más cuando se ejercen responsabilidades políticas. No reconocer las evidentes prioridades e ignorar el sentido de la oportunidad, mezclando unos problemas con otros, solo puede ser prueba de oportunismo. Y no es oportunismo lo que exige este tiempo, ni lo que conviene al país, ni, tampoco, lo que merece la actuación irreprochable del Rey."
Es un derecho inalienable que, en protestas similares, ha quedado limitado por el delito de injurias a la Corona, que en España protege a la monarquía de forma excepcional. Es un delito cuya interpretación rigurosa ya  ha costado a España varias sentencias en contra en el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, amparando la libertad de expresión.
Y si ambos problemas se han mezclado es porque fue el rey Felipe, y no los "oportunistas" que protestan, quien decidió comunicar este domingo algo que ya sabía hace un año y tomar en este preciso momento las decisiones que tomó.

ABC: "España le debe mucho a la Monarquía en estos casi 45 años de democracia".
¿Y a cuánto asciende esa deuda con Juan Carlos de Borbón? ¿Con cien millones de dólares en Suiza es suficiente, o hace falta un pago aún mayor?

EL PAÍS: "(El rey Juan Carlos) tuvo en su mano ocupar un lugar en la historia que, dependiendo de lo que establezcan a partir de ahora los tribunales, podría quedar ensombrecido por no haber sabido resistirse al espejismo de una época".
El "espejismo de una época" no sirve para disculpar las comisiones presuntamente cobradas por el rey en todo tipo de negocios. Ni su patrimonio millonario, oculto en paraísos fiscales a través de testaferros y fundaciones opacas que investiga la fiscalía suiza. Ni el presunto fraude fiscal. Ni que recibiera ‘donaciones’ millonarias de Arabia Saudí, no se sabe muy bien a cambio de qué. Ni que le sobraran millones para regalar a sus amantes, por lo bien que le cuidaron.

No ha habido ninguna época en las cuatro décadas de reinado de Juan Carlos de Borbón en la que utilizar el puesto para lucrarse indebidamente haya estado bien visto por ningún código ético o moral de los comúnmente aceptados por la mayoría social española. El único espejismo fue el de tantos medios de comunicación que, durante décadas miraron hacia otro lado, ignoraron las evidencias y blanquearon la figura del rey por un mal entendido sentido de la responsabilidad. Ahora –oh, sorpresa– hasta su propio hijo descubre de repente que su comportamiento no ha sido el más honesto ni ejemplar.

El Rey Juan Carlos forjó parte de su leyenda con su papel en el 23F, a pesar de que sus despectivos comentarios sobre Adolfo Suárez a los militares pudieron haber avivado esa intentona golpista protagonizada por su exsecretario general, Alfonso Armada. Pero en esa crisis, una parte importante de la ciudadanía asumió que la monarquía podía tener sentido por lo que algunos ‘juancarlistas’ calificaron "la reserva de fuerza" del rey, su capacidad de actuar en momentos críticos para España y encarrilar la situación.

En la crisis del coronavirus, el papel de la monarquía ha sido justo el contrario. La prioridad de la institución –y de las personas que la forman, que lo mismo son– ha sido lavar los trapos sucios. Protegerse de ese nuevo caso aislado en la familia real. Anteponer los intereses reales a los de todo el país. Por eso primero llegó el comunicado sobre el rey emérito y, tres días más tarde, el mensaje sobre el coronavirus por televisión.

Nadie hereda los pecados de su padre. Tampoco el rey Felipe. La responsabilidad no es hereditaria –aunque la jefatura del Estado tampoco lo debería ser–. Pero si la prensa no cumple con su papel, fiscalizar al poder, dentro de cuarenta años podríamos estar ante el mismo problema que tenemos hoy. Y nos volveríamos a preguntar el porqué.


(*) Columnista


Unidas Podemos carga contra el Rey por eludir el caso del rey emérito en su discurso


BARCELONA.- Mientras el Rey Felipe VI insuflaba ánimos a los españoles para superar la crisis que está provocando el coronavirus, en millones de hogares se respondía con una sonora cacerolada en protesta por las informaciones sobre los negocios del rey emérito. La respuesta ha sido aprovechada por los socios del Gobierno de coalición, Unidas Podemos, para arremeter contra el discurso real, en ocasiones con comentarios especialmente contundentes, relata hoy La Vanguardia. 

Podemos, lzquierda Unida y las confluencias que conforman la coalición de izquierdas han respaldado las caceroladas que pudieron escucharse este miércoles por la noche y han criticado que Felipe VI no hiciera referencia en su discurso a las presuntas irregularidades cometidas por el rey Juan Carlos. 
“En tiempos de crisis y combate se toma conciencia del valor de lo común, de lo público, de la res publica. Emociona escuchar las cacerolas que dicen #CoronaCiao”. Así rezaba el mensaje a través de las redes sociales lanzado por Podemos justo después de emitirse el discurso del Rey, y que este jueves ya contaba con 4 millones de ‘me gusta y 1,2 millones de comparticiones.  
La referencia de Podemos a la ausencia de explicacioines del Rey por la actividad de su padre provocó la reacción de multitud de dirigentes de la coalición, entre ellos, del presidente del grupo parlamentario de Unidas Podemos en el Congreso, Jaume Asens, que en la misma red social reprodujo una cita de Valle-Inclán de 1931: “Los españoles han echado al último de los borbones, no por rey sino por ladrón”, tras lo cual el dirigente cuestionaba: “Hoy, ¿por quién doblan las cacerolas?”. 
También desde el mismo grupo, la portavoz adjunta en el Congreso, Sofía Castañón, ironizaba por el hecho de que no se haya podido escuchar a Felipe VI decir que todo ese dinero del emérito iba ir para la salud pública: “Pero digo yo que el anuncio era para eso, ¿no?”.
Han sido muchos los diputados o representantes de la coalición los que se han pronunciado al respecto, como la portavoz de Podemos en la Comunidad de Madrid, Isa Serra, quedirectamente se cuestionaba “¿para qué sirve la monarquía?”, una “institución obsoleta, anacrónica y corrupta”. 
Y se alegraba por el hecho de que “hoy muchísima gente desde balcones y ventanas diciendo #CoronaCiao”. Y junto a ella, el también portavoz en la misma Comunidad, Jesús Santos, quien juzgaba la reacción de don Felipe ante los supuestos hechos delictivos de su padre: “Tarde, breve y mal. #CaceroladaReal ante un Jefe del Estado que no ha estado a la altura”. El dirigente aseguraba que “tenemos claras las prioridades ahora mismo”, si bien “no nos olvidamos la corrupción” y “ninguna familia está por encima de España”.  
También destacó la reacción del portavoz de En Comú Podem Joan Mena, quien abogaba por expulsar “la corrupción de la vida política” y “exigir que el dinero público vaya exclusivamente a fortalecer nuestro sistema de bienestar”. 
Desde Izquierda Unida también se han mostrado enojados por el hecho de que el “ciudadano Felipe” no haya hecho “ni una sola mención al nuevo escándalo sobre la fortuna ilícita en Suiza de su padre”. 
En su mensaje, los comunistas entienden que “la Casa Real no puede seguir siendo impune de toda investigación judicial #NiVirusNiCorona”. Por eso, insisten en que la única solución pasa por la “abdicación”: “No es cosa de una manzana podrida, sino que la monarquía es una institución intrínsecamente corrupta. La única solución, abdicación y referéndum”.  
Pese a todas estas reacciones, ningún ministro ha hecho referencia al discurso del Rey ni a la ausencia de explicaciones públicas en ese mensaje sobre las actividades del rey emérito. 
Desde el mundo independentista también ha habido duras críticas contra el discurso del jefe del Estado tras haber animado a la cacerolada de protesta. JxCat ha reprochado que ante la crisis del coronavirus se requieren “menos discursos estériles” y más recursos para la emergencia sanitaria.
Además, el presidente de su grupo parlamentario, Albert Batet, cree que las proclamas del Rey “constatan que la Monarquía está anclada a la concepción de la España una, grande y libre”. 
“El fármaco no puede ser la unidad del Estado, sino la efectividad, como está haciendo el Govern de la Generalitat”, ha reivindicado, antes de avisar que una vez se supere la crisis del Covid-19 “será inexcusable juzgar los escándalos de la Monarquía”.

El rechazo al discurso de Felipe VI / José Antich *

La prensa oficialista y buena parte de las radios y las cadenas de televisión no lo han podido evitar: Felipe VI ha tenido una respuesta de implacable rechazo a su discurso de muchas zonas del Estado, empezando por el País Vasco y Catalunya, donde más de siete de cada diez ciudadanos han desaprobado la intervención. 

El segundo indicador importante es que ya es claramente el monarca de la derecha española porque al bloque independentista, muy contrario desde su intervención del 3 de octubre de 2017, se han sumado claramente en el rechazo al mensaje los votantes de Unidas Podemos e incluso los del PSOE.

Su torpe alocución televisiva -vista por 14,6 millones de teleespectadores, 7,1 más que en Navidad- en plena crisis de la monarquía española, después que se haya conocido una parte de la fortuna de su padre, Juan Carlos I, por comisiones de jeques árabes depositadas en cuentas offshore en Suiza solo ha hecho que amplificar el desapego de la sociedad en un momento de crisis sanitaria y económica tan grave como la del coronavirus.

Lo más llamativo de la primera encuesta conocida y que ha llevado a cabo Electomania es que se ha extendido enormemente la percepción negativa que los españoles tienen de la intervención de Felipe VI. Solo el 50,9% lo aprueban, gracias a las dos Castillas, Extremadura, Madrid y Andalucía. En el lado contrario están, por orden de menos rechazo a más, Baleares (54%), País Valencià (54%) Navarra (54%), Catalunya (72%)  y País Vasco (74%).

Si territorialmente la fractura es bien clara, ideológicamente no lo es menos ya que solo tiene el apoyo de la derecha y la extrema derecha, cuyos votantes a PP, Cs y Vox le respaldan en cifras por encima del 80%, mientras el PSOE se aleja (66,5) y Unidas Podemos mucho más aún (93%). 

Toda una legislatura con un gobierno cuyos votantes se expresan así no parece nada tranquilizador para la monarquía española, que aún debe una respuesta clara y contundente a la sociedad por una corrupción que tiene nombres y apellidos. 

En estos momentos, la aparente ira contra el padre no parece suficiente para salvar la monarquía que encabeza el hijo.


(*) Periodista y director de El Nacional


jueves, 19 de marzo de 2020

El discurso del Rey huérfano / Matías Vallés *


Felipe VI es el único español al que la primera pregunta que le plantearías no tiene que ver con el coronavirus. De ahí la incertidumbre sobre si pensaba leer el discurso del corona o el discurso de la corona. No hubo sorpresas, más allá de presentarse de pie y de ponerse la mano en el corazón, un rasgo casi histriónico en un monarca inexpresivo.

Aprovechando el arresto domiciliario al que estamos sometidos, agarre por favor una hoja de papel y trate de escribir un discurso apañado para un Rey que acaba de abominar de su padre y que se dispone a hablar de otra cosa. Apuesto a que no se le ocurrirá ni una línea, por lo que cabe disculpar a los funcionarios atascados en idéntica tesitura. Espolvorearon el coloquial "mucha fuerza", el beligerante "ganarle al virus", incluso tomaron del inolvidable Rajoy el clásico "España es un gran país".

La pobreza retórica de la intervención carece de importancia, porque los telespectadores que no estaban participando en la cacerolada traducían libremente "por esta crisis sin precedentes en que me metieron mi padre y Corinna", "ha alterado nuestras costumbres en La Zarzuela" y "debemos dejar de lado nuestras diferencias para explicarle a esta gente de dónde venían y adónde iban los cien millones".

El pueblo no pedía "solidaridad" sino explicaciones, más genealógicas que microbiológicas. Felipe VI defraudó porque no habló de lo otro, pero tampoco podía ensayar a los seis años de reinado un contrito "lo siento mucho, no volverá a ocurrir". Es duro admitir que el Rey no tiene salida, y que solo el coronavirus impide el desbordamiento de las incógnitas que plantea la monarquía.

Negar al predecesor en el trono es peor que matarlo, por lo que se ha asistido al discurso del Rey huérfano. Felipe VI esquivó el asunto, pero se exhibió 'Ecce homo' como Isaac obligado a ejecutar a su padre Abraham. La orfandad en vida es preferible a la pérdida de la corona, pero tampoco garantiza la continuidad en el trono.

¿Huérfano también de discurso? No hay una sola frase de los siete minutos del Felipe VI orante que vayan a ingresar en la Historia. Su padre ha tenido que hacer esfuerzos ímprobos, para arruinar por completo el crédito que lo consagró como uno de los Jefes de Estado más reconocidos del planeta. Sánchez orquestó el martes una inyección de 200 mil millones de euros, para camuflar en un ejercicio de funambulismo su desprecio hacia las actividades de Juan Carlos I, salvando por los pelos a su hijo.

Felipe VI no ha ocupado nunca el centro de la escena. En sus apariciones públicas se ve superado por el impacto de su esposa. Se puede alegar que también John Kennedy se presentaba en París al grito de "soy el hombre que acompaña a Jackie" pero, Don Felipe, usted no es Kennedy. Puede ensayar una restauración, pero no puede dejarla a medias.




 (*) Químico, profesor y columnista mallorquín

El atronador silencio de Felipe VI / José Antich *

Mientras los balcones de Catalunya se convertían en una protesta sonora interminable contra Felipe VI por la corrupción que afecta de lleno a la monarquía española, el rey de España comparecía en televisión para realizar su primera alocución pública tras la expansión de la crisis del coronavirus y la no menos importante noticia de que su padre tenía cuentas en Suiza procedentes, presuntamente, de comisiones ilegales. 

El discurso de Felipe VI destacó, sobre todo, por su atronador silencio respecto a las cuentas offshore de Juan Carlos I en el extranjero y de cuya fortuna es receptor el actual monarca y a quien seguiría como heredera su hija primogénita. La renuncia que ha hecho a la herencia es papel mojado ya que como se ha dicho varias veces, el Código Civil español prohíbe la renuncia futura.

En estos momentos de profundo dolor para la ciudadanía por la alarma y el temor que siente ante la evolución de la infección por el coronavirus, el Rey solo ha sabido encontrar palabras huecas. Ni tan siquiera ha incluido una simple frase con la que marcara, al menos aparentemente, distancia de su padre. Atónita, la España juancarlista -aquí no hay monárquicos, hay juancarlistas ha sido una de las frases de la transición- el deep state español entre otros, se ve forzado a fabricar un nuevo frame que definía muy bien un reciente editorial del diario El País: no se puede confundir la Monarquía con la persona del rey emérito. ¡Glups! Hay que soltar lastre rápidamente.

Felipe VI escogió para su alocución traje azul, camisa blanca y corbata burdeos. No lo hizo detrás de una mesa, como el 3-O, sino tras un atril de color rojo con el escudo de la Casa Real. Si bien hasta ahora, al margen de los discursos navideños desde la Zarzuela, solo había realizado una intervención semejante, tras el referéndum catalán, las diferencias son importantes. No sonó el himno de España como en aquella ocasión, su actitud fue mucho menos gestual y dramática, aunque ahora los muertos se amontonan en ciudades y pueblos, no había ninguna foto a su alrededor y tan solo una planta y una especie de ánfora como escenario.

La magnífica serie The Crown, estrenada en 2016 y que versa sobre el reinado de Isabel II, recoge, de manera precisa y entre otros pasajes ilustrativos sobre el carácter de la soberana británica y su frialdad emocional, el momento de la gran insensibilidad de la monarquía inglesa tras la muerte de la princesa Diana. La lejanía respecto al afecto que le profesaba la población. Las monarquías se basan en eso: en conectar en todo momento con el pueblo. Felipe VI ha ido perdiendo aura a medida que a su reinado le iban cayendo años. Pocos aún, por cierto. Pero suficientes para muchos ciudadanos.

El 3 de octubre de 2017 perdió Catalunya, como se ha ido comprobando inexorablemente desde aquella fecha. La bola se ha ido haciendo poco a poco más grande en el resto del Estado, con una parte del Gobierno, los miembros de Podemos, cada vez más incómodos.

 Este triste 18 de marzo, otro puñado de ciudadanos se han alejado de la monarquía al esquivar su actual titular en su discurso la corrupción que se ha instalado durante décadas en la Familia Real. El tiempo, a veces, lo cura todo. Pero, me temo, este no va a ser el caso.


(*) Periodista y director de El Nacional


Caceroladas contra Felipe VI durante el discurso a la nación


MADRID.- Ciudadanos de varias ciudades españolas han protestado contra el Rey Felipe VI con caceroladas desde los balcones y ventanas de sus casas durante el discurso televisado que el monarca ha dirigido este miércoles a la nación. La protesta contra el Rey ha tenido desigual seguimiento según las ciudades y los barrios.

La iniciativa se ha convocado a través de las redes sociales y cadenas de mensajes en 'WhatsApp', en la que se emplazaba a los ciudadanos a salir a los balcones para realizar una 'cacerolada por la república' y hacerlo coincidir con la emisión del mensaje del Rey a las 21.00 horas. Esta manifestación, sin embargo, ha sido menos sonora que los aplausos diarios a favor de los sanitarios y profesionales que trabajan contra la pandemia del coronavirus.
Se trata de la segunda protesta convocada por las redes sociales contra la monarquía que se ha desarrollado este miércoles. A las 12:00 horas, ciudadanos de todo el país han pedido, con otra cacerolada desde los balcones, que el Rey Juan Carlos done a la sanidad pública los 100 millones de euros que recibió, presuntamente, de comisiones de Arabia Saudí para investigar sobre la pandemia del coronavirus.
Además, se han abierto recogidas de firmas en la plataforma 'change.org' en las que se pide a Felipe VI que destine su herencia y la asignación del rey emérito a la sanidad pública.
Las protestas también han llegado a las redes sociales con la etiqueta en Twitter #CoronaCiao, en la que numerosos usuarios han mostrado su rechazo a la monarquía. Estas críticas también se han mezclados con otros comentarios en los que exclamaban mensajes de 'viva el Rey'.
 En Madrid, la cacerolada ha tenido un seguimiento desigual entre los distintos barrios y distritos de la ciudad, aunque según testigos preseniales, ha sonado con más fuerza en Vallecas, La Latina, Ciudad Lineal o Arganzuela.
Por otra parte, vecinos de los distritos de Barcelona también han protestado contra el Rey Felipe VI. Òmnium Cultural había llamado a protestar contra la "gran farsa de la monarquía española" con una cacerolada, propuesta a la que se han sumado los partidos independentistas de Cataluña, Euskadi, Galicia y Baleares.
La protesta ha contado con el apoyo de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que horas antes ha escrito en su cuenta de Twitter: “A las 21h repetimos #cacerolada y aún con más fuerza. Basta ya de #coronacorrupción, que todo el dinero vaya a la #SanidadPublica!”.
La cacerolada ha sido la segunda que se ha oído este miércoles en Barcelona, después que este mediodía se había convocado otra con la misma reivindicación, pedir que la supuesta fortuna del Rey emérito Juan Carlos I, que investiga la Fiscalía suiza, se done a la sanidad por la pandemia de coronavirus.
El ruido de esta protesta se ha podido oír en ventanas y balcones de la mayoría de los distritos de Barcelona, como la plaza Sanllehy y en otros puntos del distrito de Horta-Guinardó-, en la Sagrera (distrito de Sant Andreu), en el Raval (Ciutat Vella), Sants y Font de la Guatlla (Sants-Montjuïc), Esquerra de l’Eixample (Eixample), Poble Nou-Diagonal Mar (Sant Martí), Putxet (Sarrià Sant Gervasi) y los distritos de Les Corts y Gràcia.
También se han sumado a la cacerolada vecinos del barrio de Santa Eulàlia, en L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona), ciudad colindante con Barcelona.
En localidades como Sabadell, Montcada i Reixac, Mataró y Premià de Dalt (en Barcelona) también se ha hecho sentir la protesta que, en algunos casos, se ha prolongado más allá del discurso de Felipe VI.
Esta iniciativa se une a varias recogidas de firmas organizadas en la plataforma Change.org, que piden que esos fondos pasen a ser dinero público. Dos peticiones diferentes, bajo los títulos “Destinar la herencia de Felipe VI y la asignación del Rey Emérito a la Sanidad Pública” y “Felipe VI, exige a tu padre que transfiera el dinero de Suiza a Sanidad” acumulan cada una alrededor de 160.000 firmas.
Esta reivindicación, organizada de nuevo en los balcones, se ha convocado a través de mensajería instantánea y redes sociales y se inició durante esta mañana.
En informaciones publicadas el pasado fin de semana se asegura que Felipe VI es beneficiario de una sociedad “offshore” creada por el Rey Juan Carlos vinculada a una donación de 65 millones de euros de Arabia Saudí.
La Fiscalía suiza considera que 100 millones de dólares procedentes del Rey saudí Abdul Aziz Al Saud llegaron a una cuenta en Panamá de la Fundación Lucum de la mano de sus gestores en Suiza, Dante Canónica y Arturo Fasana, presuntos testaferros del rey Juan Carlos.
Según las informaciones publicadas por algunos medios, de los 100 millones de dólares, don Juan Carlos habría transferido el equivalente a unos 65 millones de euros a Corinna Larsen.

miércoles, 18 de marzo de 2020

Discurso del rey de España plagado de lugares comunes y tópicos frente a la pandemia


MADRID.- "Estamos haciendo frente a una crisis nueva y distinta, sin precedentes, muy seria y grave, que pone en riesgo nuestra salud en cada rincón de España. Pero también, y de forma muy traumática, altera y condiciona nuestras costumbres y el desarrollo normal de nuestras vidas, el empleo y nuestras empresas; en definitiva, nuestro bienestar", ha dicho hoy el rey de España, Felipe VI, en un discurso radiotelevisado al país, ante la virulencia de la pandemia del Covid-19, plagado de lugares comunes y tópicos en un momento especialmente delicado para la Monarquia al comenzar a ser seriamente cuestionada desde los sectores ilustrados más jóvenes.

"Pero también es una crisis que estamos combatiendo y que vamos a vencer y a superar.
Ante esta situación, lo primero que quiero hacer es enviar todo mi cariño y afecto, junto a la Reina y nuestras hijas, a tantas familias en toda España que desgraciadamente han sufrido la pérdida de alguno de sus seres queridos. También lo hacemos a todos los que estáis especialmente afectados, tanto en lo personal como en vuestro entorno, por este virus y sus consecuencias. A todos vosotros, mucha fuerza y mucho ánimo.
En segundo lugar, hoy es más de justicia que nunca dar las gracias a todas las personas, entidades y servicios públicos, sin excepción, que están ayudando y se están sacrificando por los demás. Y quiero personificar esa gratitud en uno de ellos:
Sabíamos que tenemos un gran sistema sanitario y unos profesionales extraordinarios; a ellos quiero dirigirme ahora: tenéis nuestra mayor admiración y respeto, nuestro total apoyo. Sois la vanguardia de España en la lucha contra esta enfermedad, sois nuestra primera línea de defensa.
Los que todos los días y a todas las horas del día, estáis cuidando a los afectados, curando a los enfermos, dando consuelo y esperanza a los que lo necesitan.
Vuestra profesionalidad, entrega a los demás, vuestro coraje y sacrificio personal son un ejemplo inolvidable. Nunca os podremos agradecer bastante lo que estáis haciendo por vuestro país. No os puede sorprender que desde las casas de toda España se oiga un aplauso emocionante y sentido. Un aplauso sincero y justo, que estoy seguro que os reconforta y os anima.
Hay momentos en la Historia de los pueblos en los que la realidad nos pone a prueba de una manera difícil, dolorosa y a veces extrema; momentos en los que se ponen a prueba los valores de una sociedad y la capacidad misma de un Estado. Estoy seguro de que todos vamos a dar ejemplo, una vez más, de responsabilidad, de sentido del deber, de civismo y humanidad, de entrega y esfuerzo y, sobre todo, de solidaridad –especialmente con los más vulnerables–, para que nadie pueda sentirse solo o desamparado.
Ahora debemos dejar de lado nuestras diferencias. Debemos unirnos en torno a un mismo objetivo: superar esta grave situación. Y tenemos que hacerlo juntos; entre todos; con serenidad y confianza, pero también con decisión y energía.
Ahora tenemos que resistir, que aguantar y tenemos que adaptar nuestros modos de vida y nuestros comportamientos a las indicaciones de nuestras autoridades y a las recomendaciones de nuestros expertos para ganarle al virus. Todos debemos contribuir a ese esfuerzo colectivo con nuestras actitudes y nuestras acciones, por pequeñas que sean.
Sé que es fácil decirlo, y también sé que no es nada fácil hacerlo en estas circunstancias: organizarse cada uno en su trabajo, en su casa, con su familia, o con sus hijos. Pero es lo que debemos hacer por el bien de todos. Porque todos y cada uno somos parte de la solución de esta crisis.
Esta es una crisis temporal. Un paréntesis en nuestras vidas. Volveremos a la normalidad. Sin duda. Y lo haremos más temprano que tarde: si no bajamos la guardia, si todos unimos nuestras fuerzas y colaboramos desde nuestras respectivas responsabilidades.
Recuperaremos la normalidad de nuestra convivencia, la vida en nuestras calles, en nuestros pueblos y ciudades; la economía, los puestos de trabajo, nuestras empresas, nuestros comercios, nuestros talleres... España recuperará su pulso, su vitalidad, su fuerza.
A lo largo de los años hemos pasado por situaciones muy difíciles, muy graves; pero, como las anteriores, esta también la superaremos. Porque España es un gran país; un gran pueblo que no se rinde ante las dificultades.
Este virus no nos vencerá. Al contrario. Nos va a hacer más fuertes como sociedad; una sociedad más comprometida, más solidaria, más unida. Una sociedad en pie frente a cualquier adversidad.
Gracias a todos, ánimo y adelante".

martes, 17 de marzo de 2020

El Rey Juan Carlos mantiene su estatus jurídico y seguirá siendo miembro de la Familia Real

MADRID.- La decisión de Felipe VI de retirar a su padre la asignación presupuestaria que venía recibiendo hasta ahora no afecta a la condición de don Juan Carlos como miembro de la Familia Real ni a que pueda seguir manteniendo el estatus jurídico que tiene desde su abdicación.

El Rey informó este domingo de su decisión de renunciar a la herencia de don Juan Carlos mediante un comunicado de Zarzuela tras diversas informaciones en las que se asegura que Felipe VI es beneficiario de una sociedad “offshore” creada por su padre y vinculada a una donación de 65 millones de euros de Arabia Saudí.
En el comunicado se daba cuenta de que el Rey retiraba a su padre la cantidad que percibía anualmente procedente de los Presupuestos Generales del Estado.
Una cifra que en la actualidad era cercana a los 200.000 euros, ya que el último dato publicado en la web de la Casa Real corresponde a 2018 y ascendía a 194.232.
Tras renunciar a la Corona en 2014, don Juan Carlos mantuvo su condición de miembro de la Familia Real, su consideración como Rey y el estatus jurídico de aforado, al igual que los miembros del Gobierno y los parlamentarios.
Conservó todo ello, junto a la asignación presupuestaria, después de hacer efectiva el 2 de junio pasado su decisión de retirarse de la actividad oficial.
Sólo se decidió eliminar en ese momento su Secretaría, a cuyo frente estaba el diplomático Alfonso Sanz Portolés.
No obstante, Zarzuela ya avanzó entonces que la retirada de la actividad oficial podría afectar también en el futuro a la remuneración que percibía.
Eso es lo que ha ocurrido ahora, al anunciar el Rey que dejará de percibirla pero sin que eso lleve aparejado que afecte a otras prerrogativas.
El decreto que aprobó el Gobierno en junio de 2014 tras la abdicación establecía que don Juan Carlos y doña Sofía mantuvieran el tratamiento de Rey y de Reina, y así seguirá siendo.
Continuará formando parte de la Familia Real, que con la proclamación de Felipe VI quedó reducida a seis personas (los Reyes, sus hijas, don Juan Carlos y doña Sofía) y mantendrá el mismo estatus jurídico.
Eso implica que, al seguir siendo aforado, sólo podría ser juzgado por el Tribunal Supremo por delitos cometidos tras el 19 de junio de 2014, la fecha de su abdicación.
Desde entonces perdió su inviolabilidad, pero la mantiene para hechos que ocurrieran antes de se momento.
Teniendo en cuenta esa inviolabilidad, la Mesa del Congreso, con los votos de PSOE y PP, rechazó el pasado día 10 la petición de Unidas Podemos y ERC de crear una comisión de investigación para esclarecer las presuntas irregularidades fiscales cometidas por don Juan Carlos.
Por ello también el Tribunal Supremo archivó el año pasado la querella de IU y el PCE por los audios de Corinna zu Sayn-Wittgenstein y el excomisario José Villarejo en los que se implicaba al Rey.
Sin embargo, la Fiscalía Anticorrupción ha pedido recientemente a Suiza investigar una supuesta donación de 65 millones de euros desde una fundación panameña vinculada al padre del Rey a una cuenta de Corinna Larsen.
Una petición en el marco de la investigación abierta en relación con el pago de posibles comisiones en la adjudicación del AVE a La Meca y que recayó en 2011 a un consorcio de empresas españolas.
Ante todo ello, en el comunicado de Zarzuela se informa de que don Juan Carlos ha designado para su representación al abogado Javier Sánchez-Junco.

El Gobierno elogia a Felipe VI pero defiende que se averigüe el origen del dinero de su padre


MADRID.- El Gobierno ha aplaudido ese lunes la "contundencia" del Rey al anunciar que renuncia a la herencia de su padre y le retira la asignación presupuestaria, pero ha respaldado, al igual que diversos partidos, que se sepa el origen del dinero que pueda tener don Juan Carlos en Suiza. 

Zarzuela hizo público el domingo un comunicado con esas decisiones de Felipe VI tras las informaciones sobre una fundación en Suiza vinculada a una donación de 65 millones de euros de Arabia Saudí.
Los partidos nacionalistas e independentistas, así como otras formaciones como Unidas Podemos, han avanzado su intención de promover de nuevo una investigación, e incluso desde el Gobierno ha habido voces a favor de aclarar las dudas.
Ha sido en concreto el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, quien ha elogiado a don Felipe por considerar que su decisión es “una declaración de confianza en las instituciones”, pero al mismo tiempo ha defendido que los españoles conozcan lo ocurrido. “Este país necesita evidentemente saber. Es un país transparente y que necesita seguir confiando en sus instituciones”, ha añadido antes de instar a dejar que sigan actuando las autoridades judiciales españolas y suizas que investigan este asunto.
Otro ministro, el de Transportes, José Luis Ábalos, ha calificado de “respetable y contundente” la decisión del Rey y ha resaltado que ahora la inquietud del Ejecutivo es ganar la batalla del coronavirus.
Esa es la prioridad para la mayoría de partidos, y algunos ya han avanzado que, cuando se logre recobrar la normalidad, habrá que investigar este asunto. Así, el portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, lo ha calificado de “muy grave” y ha defendido “aclarar todo lo sucedido” una vez que se supere la crisis del COVID-19.
Esteban ha abogado por, “como mínimo, modificar las leyes que impiden dar transparencia a las actividades” de la Casa Real porque “no es de recibo, ni jurídicamente sostenible en una democracia, que se invoque la Constitución para impedir una comisión de investigación parlamentaria”, como la rechazada por PSOE y PP la semana pasada.
Ambos partidos, amparándose en la inviolabilidad de don Juan Carlos por los actos cometidos cuando era jefe del Estado, rechazaron en la Mesa del Congreso una petición de Unidas Podemos y ERC de crear una comisión de investigación para esclarecer la comisión de presuntas irregularidades fiscales.
Este lunes, el portavoz de ERC en la Cámara Baja, Gabriel Rufián, ha informado de un frente común con otras fuerzas políticas para hallar “vías de investigación efectiva” y ha manifestado haber hablado ya con JxCat, la CUP, EH Bildu, BNG, Más País, PNV y Unidas Podemos. A su juicio, el comunicado de Zarzuela es “una confesión en toda regla y una enmienda a la Corona”.
La renuncia de Felipe VI a la herencia de su padre es para el senador de Compromís Carles Mulet un reconocimiento de que don Juan Carlos es “un corrupto” y que “ha actuado de manera ilegal” dentro de una familia “envuelta en casos graves de corrupción”.
También ha pedido explicaciones el senador de Més per Mallorca Vicenç Vidal, quien ha sostenido que “el nivel de corrupción al que ha llegado la monarquía española la convierten en una institución inviable en una democracia que se considera avanzada”.
A las críticas se ha sumado el diputado del PSOE Odon Elorza, para quien el asunto del Rey Juan Carlos es “un escándalo monumental” y ha reclamado que los miembros de la familia real hagan una declaración pública de todos sus bienes como cualquier cargo político.
Frente a esas posiciones críticas, el Rey obtuvo poco después de su comunicado el respaldo de PP, Vox y Ciudadanos, y este lunes algunos parlamentarios de esos partidos, como el popular Rafael Hernando, ha reiterado ese apoyo asegurando que es una decisión dura pero ejemplar y que España tiene la suerte de contar con un Rey a la altura de una democracia moderna.
A las reacciones políticas se ha sumado una iniciativa en las redes sociales en la que se pide a la Casa Real que “obligue” a Juan Carlos I a donar a la sanidad pública “los millones de euros recibidos de Arabia Saudí” con el fin de frenar el coronavirus cuanto antes.
En medio de todas estas opiniones y peticiones, el abogado de la amiga del Rey Corinna Larsen ha asegurado en un comunicado que desde 2018 han intentado contactar con la Embajada de España en Londres y la Casa Real para denunciar la “campaña de abuso que se ha estado librando” contra ella durante ocho años y que se ha hecho caso omiso de los “graves asuntos” que ha comunicado “en detalle”.
El anuncio realizado por Zarzuela sobre la retirada de la asignación presupuestaria a don Juan Carlos, que seguirá manteniendo su estatus jurídico, incluía que Felipe VI renunciaba a toda herencia de su padre.
Se trata de una declaración de intenciones a la que se compromete públicamente, ya que, de acuerdo con el Código Civil, no es posible rehusar una herencia hasta el momento en que la persona que hace el legado haya fallecido.

lunes, 16 de marzo de 2020

Técnicos de Hacienda ven "indicios razonables" de fraude fiscal por parte de Juan Carlos I

MADRID.- Los técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) han pedido este lunes a la Agencia Tributaria (AEAT) que ordene iniciar una investigación tributaria a Juan Carlos I por indicios en la comisión de presuntos delitos de fraude fiscal y blanqueo de capitales.

En un comunicado, Gestha ve en el comunicado del rey Felipe VI, renunciando a la futura herencia que le pudiera corresponder de su padre y tras retirarle la asignación, "indicios racionales" de que el rey emérito "haya manejado fondos opacos" y haya podido cometer un delito contra la Hacienda Pública.
Los técnicos de Hacienda afirman que la AEAT "tiene el deber inexcusable de abrir una investigación al rey emérito, como haría con cualquier otro contribuyente, para evitar incurrir en una dejación de funciones".
Gestha considera que Juan Carlos I podría haber incurrido en infracciones tributarias muy graves e incluso en un presunto delito de blanqueo si se acredita que desde su supuesta cuenta en Suiza existen reembolsos a terceros, que previamente han pagado parte de sus gastos personales e inversiones.
Para esta organización, la presunta falta de declaración de los bienes en el extranjero (los supuestos 100 millones de la fundación panameña vinculada al rey emérito) llevaría a conformar un presunto delito fiscal en el último ejercicio no prescrito administrativamente, es decir, el IRPF 2015.
Los técnicos de Hacienda entienden que también deberían investigarse las responsabilidades de todas las personas que pudieran estar implicadas.

El PSOE expresa su "máximo respeto" a la decisión del Rey Felipe VI

MADRID.- El PSOE expresa su "máximo respeto" a la decisión del Rey Felipe VI de renunciar a la herencia de su padre, al que retirará además la asignación económica que recibe de los Presupuestos Generales del Estado y que asciende a 194.232 euros brutos anuales. Respeto y respaldo es lo que han expresado otras formaciones como el PP, Cs y Vox. 

A pesar de su respaldo, el PSOE mantiene su oposición a que se promueva en el Congreso de los Diputados una comisión de investigación sobre las finanzas del rey emérito Juan Carlos, precisan las mismas fuentes. Esta posición se basa en el criterio de los letrados de la Cámara, que siempre se niegan a calificar iniciativas de control a la Corona en base a que la figura del Rey es “inviolable” conforme a lo que establece la Carta Magna.
Tras conocer el anuncio de Felipe VI, el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, ha anunciado que esta misma noche se pondrá en contacto con los grupos de la Cámara para intentar de nuevo poner en marcha una comisión de investigación sobre los negocios de Juan Carlos I.
Las finanzas del Rey Juan Carlos llevan años bajo sospecha, si bien en las últimas semanas las informaciones publicadas en prensa española, suiza y británica sobre las investigaciones que se siguen sobre el presunto cobro de comisiones ilegales han terminado por provocar que la Casa Real reaccione este domingo anunciando que Felipe VI renuncia a la herencia que podría percibir de su padre y suspendiendo su asignación anual.

Unidas Podemos y ERC ven una ‘confesión’ en la decisión del Rey sobre su padre

MADRID.- El presidente del Grupo Parlamentario de Unidas Podemos en el Congreso, Jaume Asens, ha agradecido este domingo a Felipe VI que haya dado "la razón" a quienes, como él, sostienen que la fortuna de Juan Carlos I "no es legítima". 

También el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, considera que el comunicado emitido este domingo por Felipe VI supone "una confesión en toda regla" sobre las actuaciones de su padre y ha anunciado que se va a poner en contacto con el esto de grupos parlamentarios para que la Cámara abra una investigación.
“Gracias Felipe por dar la razón a quienes sostenemos que la fortuna de tu padre no es legítima”, ha escrito Asens en su cuenta de Twitter.
Así ha reaccionado el diputado de En Comú Podem tras conocer la decisión del jefe del Estado de renunciar a la herencia personal que le pueda dejar su padre y de retirar al Rey Emérito la asignación de la disfrutaba hasta ahora. 
Además, Asens ha vuelto a insistir en la necesidad de que se investigue el origen de la fortuna de Juan Carlos I. “Hoy las luces y los taquígrafos sobre la monarquía, sin embargo, son más urgentes que nunca. Queremos saber”, ha enfatizado.
“Nos pondremos en contacto esta misma noche con el resto de grupos parlamentarios para activar todos los mecanismos de investigación a nuestro alcance con el mayor consenso y fuerza posible. Ya basta de impunidad”, ha escrito Rufián en su propia cuenta de Twitter.
Hace dos semanas tras conocerse las últimas noticias sobre las supuestas cuentas y donaciones atribuidas al Rey emérito, tanto ERC como el Grupo Plural, por un lado, como Unidas Podemos, por otro, registraron sendas peticiones en el Congreso pidiendo la creación de una comisión para que investigase las presuntas irregularidades cometidas por Juan Carlos I.
En concreto, la iniciativa de los independentistas catalanes y del Grupo Plural, que integran Junts, Compromís, Más País y Bloque Nacionalista Galego (BNG) pretendía que la Cámara Baja investigase las presuntas cuentas irregulares del Rey emérito en Suiza y otros paraísos fiscales, así como determinar las correspondientes responsabilidades “civiles, éticas y políticas” del ex Jefe del Estado.
Por su parte, el texto de Unidas Podemos hablaba de la “presunta comisión de, entre otros, posibles delitos de blanqueo de capitales” e indicaba que “no resulta descartable que los mismos se estén ejecutando actualmente o se hubieran ejecutado con posterioridad” la abdicación de don Juan Carlos, esto es, en 2014, momento en el que, según subrayaban, “dejó de ser inviolable”.
No obstante, como en iniciativas similares presentadas en ocasiones anteriores –también por parte de los de Pablo Iglesias–, la Mesa del Congreso, sobre el criterio expresado por los letrados, rechazó el pasado día 10 tramitar ambas peticiones. Una votación en que la se evidenció una nueva división entre los socios de Gobierno pues mientras Unidas Podemos apoyó tramitación, el PSOE apoyó su inadmisión junto al PP y Vox.
En su informe, los letrados justificaron su rechazo reiterando los antecedentes y la interpretación que el Tribunal Constitucional viene haciendo sobre la posición de la Jefatura del Estado, que, según alegan, el Rey es “inviolable” conforme a lo que establece la Carta Magna. Los servicios jurídicos de la Cámara siempre se han opuesto a calificar iniciativas de control a la Corona.